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Crónica económica

IEE: Una secesión de Cataluña sería “catastrófica”

jueves 22 de noviembre de 2012, 19:38h
El Instituto de Estudios Económicos ha publicado un libro bajo el título La cuestión catalana, hoy. En la presentación, los autores han dibujado un panorama aterrador para una Cataluña separada de España de España. No han ahorrado en epítetos. Tampoco en buenas razones para sus argumentos.
¿Cuál es la perspectiva de una Cataluña tras una eventual secesión de España? Este es el problema que se ha planteado el Instituto de Estudios Económicos (IEE). El documento de trabajo aborda la relación con al Unión Europea, las relaciones comerciales con el resto de España, las balanzas fiscales o las promesas de una economía desgajada de la de España.

El catedrático Donato Fernández Navarrete, de la UAM, deja claro que por mucho que se incluya en la pregunta del referéndum, Cataluña quedaría fuera de la UE. “Cataluña no es parte contratante de la Unión Europea. No puede transferir ninguna competencia. Sólo por eso se quedaría fuera”, dice. Además, “los tratados no tienen un protocolo de separación”, pero “sí que respetan la Constitución y la integridad territorial de los países miembros”.

Por otro lado, “si Cataluña saliera de la Unión Europea, en el caso de llegar a un acuerdo amistoso con el resto de España tardaría de cinco a ocho años en volver a entrar”. Pero en el caso de una secesión por la fuerza, “tardaría no menos de 30 años. No lo digo a humo de pajas, tendrían que pasar dos generaciones para limar asperezas. No sería reconocida ni por España ni por otros Estados de la Unión Europea”. El presidente del IEE, José Luis Feito, pone ejemplos: No lo aceptaría Francia, “que tiene tensiones regionales parecidas”, ni Italia por el mismo motivo, ni Alemania, “que se olvidaría de cobrar lo que nos ha prestado”.

En la presentación, el director general del IEE, Joaquín Trigo, echa agua sobre las esperanzas de progreso fuera de España y, en consecuencia, fuera de la UE: “Cataluña no puede comprar lo que compra hoy del extranjero sin las exportaciones al resto de España. Sólo Aragón adquiere más productos catalanes que Alemania. Y lo mismo pasa con las principales Comunidades Autónomas frente a los principales socios de la Unión Europea”, de modo que perdería esa relación con su principal socio.

Es más, hace un poco de historia para decir que “la economía catalana no puede explicarse sin la relación privilegiada que durante siglos ha tenido con el resto de España. Desde 1850 y hasta 1992, el mercado español ha estado sometido a unos altos aranceles para proteger a las manufacturas catalanas”.

Pero exactamente, ¿qué perdería Cataluña fuera de España? Clemente Polo, de la UAB, ha hecho las cuentas con los instrumentos del análisis económico. “Hay sectores de los que más del 50 por ciento, y más del 70 por ciento de su producción se vende en el resto de España”, señala. Especialmente en el sector primario y en las manufacturas. ¿Sufrirían en el caso de una secesión?

En primer lugar, “las exportaciones a la Unión Europea tendrían que salir sin IVA”, dice el economista. Y “según un informe de la OCDE, las exportaciones a la UE por parte de los países que no forman parte de la misma se encarecen un 7,5 por ciento”.

Pero lo más relevante es la relación privilegiada con el resto de España, a la que hacía Joaquín Trigo. “En 2011”, señala Clemente Polo, “Cataluña exportó a Francia bienes y servicios por valor de 11.000 millones de euros. El mismo año, las ventas al resto de España fueron de 70.000 millones de euros. En una relación normalizada, ¿porqué iba España a comprar por ese valor a Cataluña, y no adquirir los mismos productos de otros sitios? ¿Por qué iba a comprar cinco, seis veces más de Cataluña que Francia?”.

En ese caso, ¿cuánto caerían las exportaciones de Cataluña a España tras una secesión? “En el mejor de los casos”, según Polo, “sería no menos del 50 por ciento. En tal caso se perdería un 25 por ciento del PIB en la agricultura y en sector de las manufacturas, y un 20 por ciento en los servicios”.

Ese panorama es desolador. Pero aún no se habría tocado el que sería el principal problema de una Cataluña extracomunitaria. Por un lado, sus bancos quedarían fuera del eurosistema, como han señalado tanto Polo como Feito. Los bancos catalanes que quisieran seguir financiándose en el Banco Central Europeo tendrían que instalarse en España. Pero el cambio con consecuencias potencialmente más devastadoras vienen del abandono de la moneda única.

Los lectores de elimparcial.es recordarán el debate que acogió este periódico con motivo de una eventual salida de España del euro, o lo que señalaron al respecto tres economistas de Fedea en el diario El País. Las consecuencias, en el caso de Cataluña, serían iguales o peores. Como señala José Luis Feito, Cataluña entraría en una espiral de “depreciación de la moneda e inflación. Los principales perjudicados serían los que tienen ingresos fijos, como los jubilados. Los asalariados presionarían para subir los sueldos ante la escalada de los precios. La deuda, denominada en euros, doblaría su peso sobre la renta nacional. Se caería en una hiperinflación”. Se puede alegar, añade el economista, que al menos se ganaría en competitividad, “pero con un endeudamiento tan alto, eso no funciona”.

Todavía Cataluña se podría aferrar al euro. No como moneda propia, eso sí. “Hay otros países que hacen eso porque tienen un problema de credibilidad. Pero no podrían aguantar. Tendrían que hacer un ajuste brutal para lograr un superávit por cuenta corriente. Y ese superávit se logra con un desplome de la economía interna”, según señala Feito. Además, esos euros se les escaparían de las manos, según Clemente Polo: “La entrada de capitales no compensaría la salida. Bajaría la masa de euros en manos de los catalanes”. Feito dice que las consecuencias serían “catastróficas”.

Ya en un segundo orden, y dentro del caos económico descrito por los economistas, quedan cuestiones de no poco calado. Una de ellas es el del capital público invertido en Cataluña con el dinero del conjunto de los españoles, y cuyo valor calcula Clemente Polo que supera los 80.000 millones de euros.

Además está la cuestión de la deuda. De acuerdo con los cálculos de Polo, se fijase como criterio el porcentaje del PIB, Cataluña tendría que asumir una deuda de más de 182.000 millones de euros. Si se fijase el de la población, serían más de 166.000 millones de euros. “Cataluña no está en condiciones de asumir la deuda pública que le correspondería. Sólo hay que recordar que la deuda catalana tiene una calificación de bono basura”.

Y ¿Qué capacidad financiera tendría el Estado catalán? En las actuales circunstancias, su capacidad de recaudar impuestos sería de unos 22.000 millones de euros, según Donato Fernández, pero los gastos que tendría que asumir rondarían los 48.000 millones.

Este es un debate necesario. Es un debate más necesario en Cataluña, que es la que viviría la cuestión en primer plano. Pero no están acostumbrados a escuchar estas razones. Unos compañeros de la prensa catalana se movían inquietos en sus sillas, enrojecían, y lanzaban calladas menciones al Coronel Tejero, en este contexto. Quizás habituarse a un debate abierto sobre estas cuestiones que les afectan directamente les permitiría asumir estas razones con mayor normalidad.
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