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¿Qué está pasando en Egipto?

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 24 de noviembre de 2012, 21:34h
En Egipto, los jueces y buena parte de los ciudadanos se han rebelado contra las últimas medidas del Presidente Morsi y los Hermanos Musulmanes. Apenas habíamos salido de las operaciones militares israelíes contra los ataques de Hamás en Gaza, que marcaron la actualidad de las últimas semanas, encontramos un nuevo foco de inestabilidad en la zona. A medida que pasan los meses, el Gobierno de los Hermanos Musulmanes va revelando una agenda política cada vez más radical y preocupante.

Las revueltas en Egipto mostraron al mundo la entrada de la ciudadanía en la escena política de Oriente Medio. La chispa que prendió en el Magreb se extendió y llenó la plaza de Tahrir de jóvenes movilizados a través de las redes sociales y el descontento social hizo el resto. Al fracaso de la violencia se sumó el abandono del Ejército y del aparato policial: casi nadie se movió para ayudar a Hosni Mubarak. Sin embargo, la movilización la capitalizaron los Hermanos Musulmanes, los únicos que disponían de recursos para aprovechar la irrupción de las masas en escena.

Así, el último año hemos asistido al ascenso de los Hermanos Musulmanes y a la creciente preocupación de los musulmanes moderados y los cristianos coptos. El Ejército se había convertido en el último valladar frente a la acometida islamista pero en agosto relevó a la cúpula militar. Los jueces, que ya se mostraron díscolos frente Mubarak, han reaccionado ahora contra el decreto que blinca las decisiones y decretos presidenciales adoptados desde su investidura. Morsi se pone, así, por encima del control del poder judicial.

Ahora, asistimos a la reacción de aquellos que se enfrentaron a Mubarak y que sienten que el proceso de transición se les ha hurtado. No salieron a la calle hace más de un año para esto. Sin embargo, la coyuntura es ahora bastante menos favorable para los moderados. Las experiencias libia y siria han debilitado mucho la simpatía que las revueltas árabes despertaron en las cancillerías de Occidente. La Federación Rusa y la República Popular China siempre vieron con escepticismo el proceso. Ahora, se les han ido sumando cada vez más países que prefieren la estabilidad en la región a prolongar la espiral de revueltas de masas que dura casi dos años. Ni los Estados Unidos, ni el Reino Unido, ni la Unión Europea ni casi nadie comparte el entusiasmo del pasado. El saqueo de los arsenales libios, el conflicto en Mali, la entrada de los terroristas en el conflicto sirio y la recuperación de Al Qaeda en la Península Arábiga han provocado un enfriamiento de la simpatía por las masas y las revueltas. De la Primavera Árabe

Así, Morsi puede fortalecerse haciendo concesiones superficiales mientras gana tiempo y logra desmovilizar a las masas. Por otro lado, nadie puede batir a los Hermanos en el activismo callejero si se lo proponen. Llevan haciéndolo décadas y ahora ocupan, además, el poder.
Parece que los Hermanos tienen varias bazas que jugar y que la partida les es favorable.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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