El Gobierno de Hugo Chávez arrastra cerca de 60 venezolanos que han sido privados de su libertad por razones políticas, algunos gravemente enfermos y a la espera de un juicio. Ante una situación humanitaria poco conocida fuera de las fronteras venezolanas, un grupo de diputados de la oposición impulsa un proyecto de ley para que el Ejecutivo conceda la amnistía a estos ciudadanos y a aquellos que se han visto forzados al exilio por los riesgos que corren de permanecer en el país. EL IMPARCIAL conversó en exclusiva con el diputado y vicepresidente del partido Acción Democrática, Edgar Zambrano, quien es uno de los responsables de sacar adelante la iniciativa.
El Imparcial: ¿Cómo surgió la oportunidad de trasladarle a Hugo Chávez un proyecto de amnistía para los “prisioneros” políticos y exiliados venezolanos?Edgar Zambrano: El 8 de octubre después de las elecciones, el presidente Chávez hizo un llamado al diálogo nacional, el cual los parlamentarios de la
Mesa de la Unidad Democrática (MUD) aceptamos y tomamos como válido, por lo que propusimos que el mismo debía iniciarse con la liberación de los prisioneros políticos y el regreso al país de quienes padecen un exilio involuntario y se les es imposible retornar.
Iniciamos una campaña en los medios del país que nos permitió sensibilizar a la sociedad venezolana sobre este asunto, y con la ayuda de los familiares, consignamos el pasado 9 de noviembre el proyecto de
Ley de Amnistía Nacional y Reconciliación Política ante el Parlamento.
El documento también fue llevado al Palacio de Miraflores, sede del Gobierno, en donde solicitamos una audiencia con el presidente de la República. En el petitorio le indicábamos los mecanismos de orden constitucional y bajo la norma penal venezolana, con los que él, en calidad de jefe de Estado, podría actuar para resolver la liberación de los prisioneros, y garantizar el regreso de los que padecen exilio forzado.
EI: ¿Cuál fue la respuesta del Gobierno hacia esta iniciativa?EZ: Hemos observado una disposición política por parte del Ejecutivo. El 15 de noviembre recibimos una llamada de la Procuradora General de la Nación quien nos notificó de que el presidente Chávez había designado al
vicepresidente y canciller, Nicolás Maduro para atender la solicitud de audiencia.
Él recibió los nombres del grupo de venezolanos, tanto los que permanecen presos, como los que tienen medidas humanitarias y medidas sustitutivas, todo ello precedido por un trabajo previo de tres horas, en donde analizamos y estudiamos cada uno de los casos. Asimismo, acordamos hacer una especie de censo en aquellos países en los que puede haber un número significativo de exiliados políticos. Esto nos llevó a iniciar una pequeña gira por Perú, Panamá, Costa Rica, EEUU, España y Colombia, el destino final de este periplo.
EI: ¿De cuántos “prisioneros” políticos y exiliados se estaría hablando?EZ: En Venezuela hay cerca de 60 prisioneros. Por otro lado, la cifra de exiliados rondaría los 86. Hemos registrado 10 en Perú, 8 en Panamá, 35 en Miami, 25 en Costa Rica, estimamos que 8 en Bogotá y los de Madrid apenas los estamos contando.
EI: ¿Quienes integran estos grupos?EZ: La mayoría son civiles pero hay militares de alta graduación. Todos están circunscritos a los hechos de 11,12,13 y 14 de abril de 2002, a la protesta militar de Plaza Altamira y al paro petrolero de ese mismo año. También hay registro de otros casos que están a la espera de que el presidente los evalúe.
EI: ¿Cuál es el balance que desglosa de su gira por el exilio venezolano?EZ: Hay que ponerse en el traje de los prisioneros y en las botas de los exiliados para percibir el drama que constituye estás dos condiciones. Las familias de estas personas han sido el gran motor para buscar el regreso a la libertad y a su patria de estos venezolanos.
Hay prisioneros y exiliados que padecen graves enfermedades y cuyo único deseo es reencontrarse con los suyos, volver a la patria que les vio nacer y si es posible, morir en ella. Más que una cuestión política se trata de una misión de carácter humanitario. Esperamos que el presidente de su visto bueno a esta ley antes de su toma de posesión el 10 de enero.
EI: Sobre este ley, ¿reina la confianza o el escepticismo?EZ: La posición común es de solidaridad. Hay percepciones encontradas que dependen de la experiencia de cada uno de los casos. Todos los venezolanos queremos la libertad para los prisioneros políticos y existe cada vez más exiliados que están dispuestos a regresar para aportar sus conocimiento, siembre y cuando
tengan garantizada su seguridad jurídica e integridad física.EI: ¿Y hacia el Gobierno? ¿La oposición confía en que Chávez cumplirá su palabra de aprobarse la amnistía?EZ: En toda resolución de conflicto tenemos la obligación de visualizar el contexto de forma positiva, por lo que no podemos ser nosotros los que contaminemos las alternativas. Hemos visto una gran disposición del Gobierno de atender este asunto, de manera que creemos que en cierta forma se da y se cumple, la expectativa de que esto va a tener un buen final.
EI: ¿Cree que el resultado de los comicios presidenciales del 7 de octubre, en los que la oposición obtuvo poco más de 6 millones de votos, frente a los 8 millones del oficialismo, ha incidido para que Chávez se abra al diálogo?EZ: Sin duda el resultado electoral establece un cariz distinto a lo que puede ser la concepción del Gobierno de cara al nuevo mandato. El hecho de que el presidente haya llamado al diálogo demuestra que
comienza a tomar en cuenta a la oposición. Por lo que si en este mandato está el resolver la situación de exiliados y prisioneros políticos, bienvenido sea, ya que estas dos cosas no deberían existir en una democracia.
“Madrid fue una decisión de 4 horas”“Comenzó con la violencia de grupos radicales chavistas para darle paso a la vigilancia del Servicio de Inteligencia venezolano. Luego empezaron las denuncias por parte concejales afectos al Gobierno y los expedientes con acusaciones de ‘instigación a delinquir’, ‘conspiración’ o ‘alteración del orden público’. Después llegaron las amenazas directas hacia mi familia y finalmente, las citaciones judiciales que no me buscaban en calidad de testigo, si no de imputado por los delitos antes citados. Ante la ausencia del estado de derecho, y el riesgo que corría mi seguridad física y jurídica, decidí salir del país para no correr el mismo destino de muchos de mis compatriotas”.
De esta manera describe
Luis Eduardo Manresa, secretario de la MUD en Madrid y militante del partido Acción Democrática, los porqués de un exilio involuntario que cumple tres años.
Antes de llegar a España, Manresa presidía un instituto de la Alcaldía Metropolitana de Caracas que le llevaba a colaborar con el alcalde de ese distrito, Antonio Ledezma; a la par que encabezaba una asociación de vecinos y era miembro activo de la sociedad civil venezolana.
Sostiene que su delito fue “ser una piedra en el zapato” del Gobierno, por darse a la tarea de recabar información sobre
los índices de violencia que padece este municipio y denunciar la elevada tasa de criminalidad que registra la capital venezolana, cuyos cifras reales, según sus palabras, eran arbitrariamente “minimizadas” por el Ministerio de Interior.
EI: ¿Madrid fue una opción estudiada o una salida de emergencia?Luis Eduardo Manresa: Madrid fue una decisión de 4 horas en las que tardé en pensarlo, agarrar las maletas, en comprar el billete de avión para subirme al primer vuelo que salía del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar.
Desde 2009 no puedo ir a Venezuela ni de visita. No he visto a mis hijos y no he estado en el nacimiento de mis nietos en todo este tiempo. Mi exilio se resume en varios cumpleaños y tres navidades lejos de mi familia.
EI: ¿ Cuál es su opinión sobre esta ley de amnistía que impulsa una delegación de la MUD?LEM: Yo lo veo como una luz. Es el primer paso para darle la libertad a muchos prisioneros de conciencia que se encuentran retenidos en condiciones infrahumanas. Es una vía para garantizar el retorno de aquellos venezolanos que se están muriendo en el exterior, cuyo deseo es reencontrarse con los suyos, o como yo, que están forzosamente lejos sus familias.
EI: De cara a la comunidad internacional, Venezuela es una democracia que ha electo a Hugo Chávez a través de las urnas. ¿Cómo explica que haya prisioneros políticos y exiliados en su país?LEM: Ese es el gran error que incurre mucha gente.
Ser electo en las urnas no significa que haya democracia. No puede haber democracia cuando los poderes están de rodillas ante la voluntad de un solo hombre. No puede ser democracia si no hay un respeto por los derechos humanos. No puede haber democracia cuando personas electas a través del voto se le quita competencias políticas, porque sus ideas no son compatibles con la del oficialismo. No es democracia si vas a un juicio y por el simple hecho de ser opositor, ya sabes cuál es tu sentencia. No hay democracia cuando te ves obligado a comulgar con una ideología para que el Estado te de las ayudas que te corresponden por derecho ciudadano.
EI: ¿Cree que el Gobierno cumplirá su palabra? ¿Tendrá un precio político la puesta en marcha de la amnistía?LEM: Yo le doy el beneficio de la duda. No creo que a estas alturas Chávez vaya a condicionar la amnistía porque tiene muchos factores en juego. Este es el primer gesto conciliador en 14 años que lleva el chavismo en el poder, de no cumplir, el presidente quedaría en evidencia y se corroboraría lo que hemos venido denunciando desde hace años: que en Venezuela hay un
Gobierno autocrático y de naturaleza militarista. EI: ¿Pensó en algún momento que terminaría siendo un exiliado político?LEM: Jamás en mi vida pensé en salir de Venezuela, ni siquiera en lo momentos más duros en los que me tocó enfrentar el chavismo. Me fui por fuerzas de causa mayor y no por gusto. Muchos de los exiliados viven en condiciones muy duras en el extranjero. Si no es fácil empezar en un nuevo país por voluntad propia, imagina lo difícil que resulta para una persona que se vio obligada a hacerlo en cuestión de horas.