Torpeza de Benjamin Netanyahu y oportunidad palestina
viernes 30 de noviembre de 2012, 20:35h
Apenas 24 horas después de que la Asamblea General de la ONU diera a Palestina el estatus de Estado observador no miembro, el gobierno de Israel anunciaba la inminente construirá más de 3.000 viviendas en Cisjordania y Gaza. Se esperaba una reacción airada de Tel Aviv tras el éxito del presidente palestino, Mahmud Abbas, aunque la torpeza de la medida anunciada es de todo punto inaceptable.
Dicho lo cual, conviene recordar que el propio Benjamin Netanyahu admitió hace poco más de un año en Washington que más tarde o más temprano acabaría por haber un estado palestino. Ocurre que el reconocimiento de un nuevo país exigen una serie de condicionantes previos, que en este caso aún no se dan. Principalmente, en lo que a seguridad se refiere. Hamas y Al Fatah se disputan el poder de una Palestina dividida. Los primeros son una organización terrorista que aboga por el aniquilamiento de Israel. Los segundos son los herederos del régimen corrupto y nepótico de Arafat. Y mientras no haya un liderazgo sólido y viable, la existencia de Palestina como miembro de pleno derecho de Naciones Unidas debe esperar.
De momento, cuentan ya con el estatus de “Estado observador”. Es un primer paso que hace justicia a su causa. Pero al apoyo de gran parte de la comunidad internacional debe seguir una reacción palestina hacia el sentido común. Mahmud Abbas tiene ahora que aprovechar su éxito para cimentar de una vez por todas su liderzazo -por lo demás, sumamente endeble- y el pueblo palestino optar bien por la estabilidad o bien por el terrorismo de Hamas y su política de exterminio de Israel. Ahora lo tienen en su mano. Y Netanyahu, por su parte, bien haría en dejar de torpedear cualquier intento de conciliación con su torpe política de asentamientos.