RESEÑA
Frank Peter y Rafael Ortega (eds.): Los movimientos islámicos transnacionales y la emergencia de un “islam europeo”
domingo 02 de diciembre de 2012, 13:43h
Frank Peter y Rafael Ortega (eds.): Los movimientos islámicos transnacionales y la emergencia de un “islam europeo”. Bellaterra. Barcelona, 2012. 536 páginas. 30 €
La editorial Bellaterra (Barcelona), en conjunción con Casa Árabe (Madrid), parecen decididas a conferir brío a la Biblioteca del Islam Contemporáneo, colección que viene nutriendo en España la cultura social, religiosa y política sobre el orbe islámico. Los movimientos islámicos transnacionales y la emergencia de un “islam europeo” es el último título que se ha incorporado al catálogo de la susodicha Biblioteca. Se trata de una recopilación de ensayos breves, encajados dentro de los cuatro apartados siguientes que vertebran la publicación: El primero se ocupa de los movimientos islámicos, es decir, la relación comentada de las corrientes predominantes en el revival islámico de los últimos cincuenta años en Egipto (Hermanos Musulmanes ); Milli Gör (Movimiento del islam político en Turquía); los movimientos islámicos en la India y Malasia; Wahabismo y salafismo saudí; y , finalmente, las corrientes del Islam en el Magreb, región que arranca con nuevo empuje, luego de obtener la independencia. La segunda parte del libro se intitula “Organizaciones del Islam en Europa”. Lo que equivale a abordar la descripción del proceso de penetración de comunidades de inmigrantes procedentes del orbe islámico en casi todos los países miembros de la actual Unión europea; España –naturalmente- incluida.
El tercer pilar de esta obra colectiva viene presidida por una titulación compleja: “Instituciones, Protagonistas y Debates del Islam Europeo”, en cuya páginas se narra, país por país, el entramado religioso (imames), social (de los inmigrantes musulmanes, por ejemplo, en el Londonistán de los años ochenta y noventa del siglo pasado) y de género ( ¿retradicionalización de la mujer musulmana radicada en Europa, o ruptura gradual con prácticas ancestrales, como ocurre con el velo en las niñas púberes). Last but not least, un tema-estrella a debate: ¿Islamismo o islamofobia?. En suma, repaso de conjunto al espectro de interrelaciones euro-islámicas, antes y después del 11-S; las guerras del Golfo; el asunto de Iraq y la “primavera árabe”, no cubierta en las páginas de esta aportación debido a que la mayor parte de los textos fueron escritos -tal es nuestra deducción– antes del estallido del seísmo registrado entre enero-febrero del 2011 en Túnez y Egipto.
Nos hemos molestado en hacer la vivisección de la obra por el valor instructivo que poseen las contribuciones de los autores y la suficiencia sintética que denotan. Hemos abundado en las columnas de El Imparcial en el año largo de duración de las rebeliones sociales en el Norte de África y las opciones políticas, que se han ido abriendo paso hasta la fecha. Ellas han puesto a Europa contra las cuerdas, en tanto en cuanto el apoyo y sostenimiento que se prestó a los regímenes de Ben Ali y Mubarak (por poner dos ejemplos conspicuos), no se compadeció nunca con la demostración interna de lucidez demo-liberal en Europa, ni tampoco con las críticas al “despotismo oriental”, ciertamente mitigadoras de la mala conciencia europea por la doblez ejercida en estas lides durante varios decenios.
La radicalización de facciones yihadíes, plasmada en atentados terroristas como los de Londres y Madrid entre 2004-2005, generaría una opinión islamófoba en sociedades bastante neutras como Dinamarca y Holanda. Es así como surge la cuestión crucial de saber si se puede hablar de un Islam europeo generacionalmente enraizado que obliga a la coexistencia, o a la convivencia. Cuestión, en definitiva, que se ha convertido en uno de los temas más apremiantes de nuestro tiempo. La publicación de Los movimientos islámicos transnacionales constituye una aportación bibliográfica útil tanto para el gran público como para el estudioso de oficio en la materia. Una actualización del tema hasta cubrir el período de la “primavera árabe” habría sido una iniciativa acertada.
Por Víctor Morales Lezcano