www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Ley Wert, más allá de la demagogia nacionalista

domingo 09 de diciembre de 2012, 08:49h
El debate sobre el borrador del proyecto de la reforma educativa, promovida por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, está discurriendo por una vía errónea, al centrarse prácticamente en un único punto. Este hecho, auspiciado por el nacionalismo identitario catalán, persigue, como viene siendo habitual, explotar un victimismo que sacan a pasear a las primeras de cambio. Nadie que no actúe con manifiesta mala fe puede sostener que la propuesta de Wert –él mismo una persona a favor de conocer cuantos más idiomas mejor- cuestiona la enseñanza del catalán y en catalán, o es, como ha dicho el portavoz de CiU en el Congreso, Duran Lleida, “el peor ataque que ha recibido el catalán desde la muerte de Franco”. Si la postura del nacionalismo soberanista resulta poco menos que delirante, es lamentable que en este viaje le acompañen no ya solo los socialistas catalanes, sino el PSOE en su conjunto, cuya vicesecretaria general, la señora Elena Valenciano, no ha tenido el menor empacho en tildar la reforma como “un atentado contra la convivencia en Cataluña”. Y eurodiputados del PSC se han sumado a la petición de CiU, ERC e Iniciativa para entrevistarse con la comisaría europea de Educación, Androulla Vassiliou, con el propósito de explicarle “el asedio” contra la lengua catalana. En general, es una postura sesgada y lamentable. Para el PSOE –un partido internacionalista, o que debería serlo- es un error patético, amén de un traspiés filosófico, desde su propio punto de vista, que le llevará a hundirse aún más electoralmente.

Pero, quizá, lo peor del ruido armado por el nacionalismo no es que haya tergiversado y manipulado torticeramente el contenido del borrador, en cuya sola lectura puede apreciarse que no existe el menor acoso al catalán y que ni siquiera se trata de una cuestión de idiomas, sino de garantizar la democrática posibilidad de elección. Garantizar que los niños catalanes puedan socializarse en castellano, no es una obligación. Es sólo una opción que a nadie fuerza. Pero, lo más penoso es que ha desviado el verdadero sentido y alcance de la reforma, que, no lo olvidemos, se denomina Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce). Un asunto, sin duda, de enorme importancia y que no podía posponerse por más tiempo.

España, por desgracia, no está a la cabeza de la calidad educativa, sino todo lo contrario. Y el nacionalismo –conviene recordarlo- nunca ha ayudado a mejorar la cultura, en catalán o en cualquier otra lengua. El alto índice de fracaso escolar, donde España aparece de manera sistemática en los últimos puestos de sucesivos Informes PISA, y el hecho de que ninguna de nuestras universidades conste en las listas que periódicamente se confeccionan de los mejores centros de enseñanza superior, son realidades que chocan contra el demagógico mito de que hoy tenemos la generación mejor preparada de la Historia. A eliminar de manera contundente los muchos y variados males del sistema de enseñanza español y apostar por la excelencia se encamina esta reforma. Y es aquí donde debe abrirse el debate y la reflexión, pues atañe a todos, sin sectarismos ni manipulaciones, hacer suya la reforma y contribuir a su perfeccionamiento.

El ministro Wert ha dado un inaplazable y ambicioso paso. Un sistema educativo sólido, coherente, competitivo y bien estructurado es un elemento absolutamente imprescindible para el desarrollo y progreso de cualquier país. Siempre es así y más, si cabe, en los tiempos de gravísima crisis que nos asola. No hay que dejar que el ruido del nacionalismo identitario acalle la cuestión fundamental en la que España se juega su futuro. Es de vital importancia que la reforma educativa llegue a buen puerto, y que el Gobierno, pese a la crisis, la dote de los recursos necesarios para su óptimo desarrollo.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.