El 'Informe Anual de la Profesión Periodística' no deja de ser trágico por esperado.
Las principales inquietudes de los encuestados por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) son el aumento del paro y la precariedad. No es casual. 2012 es el año de mayor pérdida de empleos en el sector. Desde 2008, se cifran en 6.393, según datos oficiales; 9.383 cuando concluyan procesos de despido ya confirmados. En septiembre, 27.443 personas buscaban trabajo en el gremio, tres veces más que en 2011. También
preocupante el desequilibrio entre mujeres y hombres (67 por ciento frente a un 36 en busca de trabajo). Por territorios, Madrid, Andalucía y Cataluña lideran ese nada decoroso
ranking.
Un 47,5 por ciento de los entrevistados para la elaboración del ejemplar se encuentra desocupado desde hace menos de un año; un 25, desde hace más de tres.
Para los jóvenes, los datos son dramáticos: un 50 por ciento lleva entre uno y dos años en busca de una oportunidad y un 12, entre dos y cuatro. Un 60 por ciento considera muy difícil lograrlo. Sin embargo, no tiran la toalla: una amplia mayoría continúa su formación para ganar capacidades. La pregunta es hasta qué punto el mercado laboral es capaz de absorber esta cualificación.
Al paro y a la precariedad le siguen en preocupación la mala retribución, la falta de independencia política y económica de los medios, la en consecuencia
creciente escasez de rigor y neutralidad y la carga de trabajo y falta de tiempo para desarrollarlo de forma óptima.
El escenario es cambiante. Los autónomos ganan peso y ya suponen un 13 por ciento del total, con un matiz: el 66 reconoce que obligado por la empresa o las circunstancias. Además,
un 22 por ciento de los periodistas con empleo desarrolla su actividad exclusivamente en un medio digital. Siguen en cabeza los medios convencionales en cuanto a ocupación, de los cuales la prensa en papel es la que paulatinamente más se vuelca en la Red, acuciada por la crisis del soporte. En menor medida, televisión y radio.
No debe obviarse que las redacciones se vacían. Asimismo, se rompe el tradicional equilibrio generacional y también la especialización. Se extiende la figura del periodista-orquesta o encargado de varias tareas. Así, la calidad del contenido se resiente. Estas afirmaciones hay que contrastarlas en justicia con el derrumbe en ingresos publicitarios. Entre 2007 y 2011, la inversión ha caído un 38 por ciento; un 63 la institucional.
Como nota positiva, los periodistas estamos preocupados por la calidad de lo que hacemos y actualizamos conocimientos o nos reciclamos al servicio de la ciudadanía, concluye el informe.
Opinamos que Internet fortalecerá al Periodismo en un 62,5 por ciento de los casos, aunque criticamos –en un 80-90 por ciento- que no se esté fortaleciendo la diferenciación entre información y opinión. Los españoles nos dan un aprobado raspado, un 5,42, pero defienden mayoritariamente que nuestro papel es muy relevante en esta sociedad y "notable" nuestra "capacidad de influencia".
Para Carmen del Riego, presidenta de la APM, se confirma un "año negro" más. "La realidad nos ha superado", ha admitido. No obstante, opina que "la profesión tiene futuro", si bien
"sólo seremos importantes si cumplimos con nuestro papel, si somos los primeros en desechar aquellas prácticas que convierten el Periodismo en un arma de chantaje a los poderes en beneficio privado y no de la sociedad".