Los dos datos, los de los precios de la vivienda y los costes laborales, los ha ofrecido el INE. Y ambos se refieren al tercer trimestre de este año. Vamos primero con la
vivienda. Según recoge
la nota del INE, la tasa anual del Índice de Precios de la Vivienda (IPV) tiene una tasa interanual del -15,2 por ciento. El año anterior (el que acaba en el tercer trimestre de 2011), el IPV cayó un -7,4 por ciento. En el tercer trimestre de 2010 había caído un -2,2 por ciento, en 2009 un -7,0 por ciento y un -3,0 por ciento en 2008. Es decir, que si cogemos los años que terminan en el tercer trimestre, los precios de la vivienda llevan cinco años cayendo: 2008 (-3,0 por ciento), 2009 (-7,0 por ciento), 2010 (-2,2), 2011 (-7,4) y 2012 (-15,2 por ciento).
Esa es la primera conclusión. La segunda es que la corrección se acelera ahora, en la segunda mitad de 2012. Se acelera, porque nunca en la serie del IPV había caído tanto el índice como en el último trimestre de este año. ¿Hasta cuándo tiene que caer el precio de la vivienda? Un buen indicador es la relación entre el precio de compraventa y la renta que se le puede obtener a la vivienda por medio del alquiler. Es el mismo concepto que el PER de las acciones (cuántas veces está contenida la rentabilidad de una acción en el precio), pero llevado a la vivienda. El PER medio histórico ronda los 19,5, y llegó a superar los 30. La vivienda tiene que caer primero hasta quedar por debajo de esos 19,5 de PER, en el típico movimiento de acomodación antes de ir a la media. E incluso el alquiler tiene que caer para ajustar la inflada oferta a una demanda débil.
¿Es bueno o es malo que baje la vivienda? Para los dueños será malo, y para los potenciales compradores, positivo. Pero es lo que tiene que ser; es el ajuste necesario. En ese sentido, globalmente, es bueno.
Lo mismo ocurre con los salarios. El INE recoge una caída de los costes del 0,1 por ciento en el tercer trimestre. Queda en los 2.455,49 euros por trabajador. Esa media no es la media del sueldo, ya que los costes laborales incluyen más conceptos. Es sorprendente que, en plena crisis económica, los costes laborales creciesen muy rápidamente. Bien es cierto que ese crecimiento se ha ido moderando desde el 5,0 por ciento del último trimestre de 2008 al 1,2 por ciento del segundo de 2010. Los dos siguientes trimestres ese coste cayó, pero volvió a experimentar un breve ciclo alcista que concluyó con la caída en tres décimas de abril a junio, al que sigue la caída de una décima de julio a septiembre.
Es curioso comprobar qué sectores caen. Lo hacen las actividades financieras, y más que lo van a hacer el año que viene de la mano de los despidos de varias entidades bancarias. Caen también el comercio y las actividades administrativas. Y atención a las cuatro últimas: Sanidad y Educación, y luego las que más bajan son las actividades inmobiliarias y la hostelería.