La peligrosa deriva de la guerra siria
viernes 21 de diciembre de 2012, 00:01h
Una de las consecuencias del clima de guerra civil que vive Siria es la internacionalización del conflicto. A las incursiones del ejército de Bashir al Assad en territorio israelí, turco y libanés hay que sumar ahora Rusia. Ayer mismo, el miembro de la recién creada Coalición Nacional de Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria -CNFORS- Haizam al Maleh señalaba ayer a los ciudadanos rusos como “objetivos militares legítimos en Siria”.
En condiciones normales, la muerte violenta de un civil extranjero en una zona de conflicto sería tan grave como injustificable. Sin embargo, como el portavoz de la oposición siria añadía, “la Convención de Ginebra permite los ataques contra civiles que cooperen con las Fuerzas Armadas enemigas”. Y a nadie escapa que las tropas de al Assad están siendo instruidas por “asesores” rusos e iraníes, siendo en muchas ocasiones su labor algo más que un mero “asesoramiento”. A medida que aumentan las hostilidades, el riesgo de que “civiles” que haya en el país pierdan la vida es mayor. La oposición trata de este modo de cubrirse las espaldas ante una posible reacción de Teherán o Moscú si hubiese bajas “civiles”.
Dicha reacción, de producirse, podría tener efectos preocupantes. Rusia, pese a ser el principal aliado de Bashir al Assad, comparte con Estados Unidos sus reticencias a la hora de intervenir en el país. Caso distinto es el de Irán, si bien de momento tampoco parece muy dispuesto a ira más allá de sus tradicionales invectivas dialécticas. Lo mejor sería que Moscú pasase a un segundo plano y dejase de apoyar a un régimen -que no al país, algo que podría seguir haciendo en un futuro si se involucrase en una eventual transición- cuyo futuro es cada vez más incierto.