Estados Unidos armas contra armas
sábado 22 de diciembre de 2012, 00:56h
Tras la última matanza perpetrada en Estados Unidos con armas de fuego, había una gran expectación por saber cuál sería la reacción de la todopoderosa Asociación del Rifle. Dicha reacción se ha hecho esperar aunque, por otro lado, no ha defraudado en cuanto a su contenido. Así, el vicepresidente de la Asociación Nacional del Rifle –NRA-, Wayne LaPierre, solicitaba ayer viernes el despliegue de guardias armados en las escuelas del país para proteger a sus alumnos, con un argumento tan simplista como cuestionable: “ lo único que puede detener a un tipo malo con una pistola es un buen tipo con una pistola”: una idea simplista que, en la mejor de las hipótesis, parece querer ocultar los problemas de violencia que aquejan a una sociedad.
Combatir violencia con violencia nunca ha sido garantía de éxito en la resolución de problemas. Antes al contrario, a mayor número de armas, más posibilidades habrá de que éstas se utilicen. Y los resultados a la vista están. Tanto la NRA como un importante sector de los republicanos tendrán en frente al presidente Obama, que se mostraba partidario de prohibir el uso de fusiles de asalto entre civiles. No sólo él, cada vez más colectivos en Estados Unidos abogan por un replanteamiento de la actual permisividad normativa en lo tocante a las armas. Parece más sensato racionalizar su uso que situar agentes armados en cada escuela norteamericana, como si el país viviese en un permanente estado de alarma. Que, en cierto modo así es, pero provocado no por amenazas externas, sino de los defensores de la Segunda Enmienda.