londres, berlín o nueva york engalanan sus escaparates y calles para la ocasión
Pese a la crisis económica, el mundo sigue celebrando la Navidad
lunes 24 de diciembre de 2012, 12:18h
El mundo se prepara para celebrar la Nochebuena y la Navidad entre festejos, comidas y regalos marcados por la crisis. Los escaparates y las calles de ciudades como Londres, Berlín o Nueva York toman el pulso a una celebración de gran trascendencia religiosa en la que la pugna entre el consumismo y la espiritualidad todavía no ha encontrado un equilibrio.
Copos de nieve, coloridas bolas, luces y escenas típicamente navideñas se han colado en los escaparates de ciudades como Tokio, Nueva York, Londres o Berlín, dando la bienvenida a la Navidad y tratando de atrapar la atención del ansiado consumidor.
Los comerciantes que más empeño han puesto en la decoración han sido los de Tokio, lo cual es bastante curioso ya que Japón no reconoce la Navidad como día festivo. El mejor ejemplo es el céntrico barrio de Ginza, donde las grandes firmas intentan atraer las miradas de peatones y turistas con distintas fórmulas.
Las más espectaculares este año han sido la sede de Mikimoto, que ha desplegado un año más su famoso "XMAS tree", decorado por el escaparatistas Chie Kawai, y la relojera Cartier que ha apostado por envolver su elegante edificio con un gigantesco lazo rojo. Sea cual sea la propuesta, la noche del 25 al 26 de diciembre todas las referencias navideñas tokiotas serán rápidamente sustituidas por elementos propios de "oshogatsu", el Año Nuevo Japonés, que se celebra el 1 de enero.
Otra de las ciudades que se ha engalanado para recibir puntualmente la Navidad ha sido Berlín, que ha decorado sus escaparates con las típicas bolas, lucecitas, paquetes envueltos en papel de vivos colores y figuras de Papa Noel. Las lujosas avenidas de Kurfürstedamm o Kudamm, o la céntrica Tauenzienstrasse, y las vías aledañas han sido decoradas, y la ciudad ha instalado el mercado navideño cercano a la iglesia Kaiser Wilhem Gedächtniskirche, con gran ambiente festivo.
Los comercios berlineses tratan de atraer a sus clientes con el aire navideño en sus escaparates, unos de forma más discreta que otra, pero también con alguna que otra jugosa rebaja. Otro ejemplo europeo es el de Londres, la capital más consumista del continente, que hace gala un año más de su entrega a la Navidad con la decoración de sus principales ejes comerciales de Oxford y Regent, mucho más concurridas en estas fechas señaladas.
Con menos espectacularidad que otros años, los comercios han apostado por decoraciones sencillas pero efectivas basadas en bolas, árboles, campanas, regalos y el típico "Merry Christmas". Si grandes almacenes como John Lewis, Debenhams o Selfridges tiene más luces de lo habitual con sus majestuosas fachadas iluminadas; pequeños comercios como la tradicional tienda Hacketts en Regents ha instalado una réplica del Big Ben, mientras la tienda de calzado Clark ha colgado zapatos de los árboles de navidad de su escaparate.
Aunque la ciudad por excelencia de la Navidad es, sin duda, Nueva York, donde los escaparates navideños de grandes almacenes y tiendas conquistan a turistas y autóctonos, y donde existe una competencia informal entre los principales almacenes por tener el escaparate más bonito de la temporada. El fenómeno es especialmente intenso en la Quinta Avenida, en el tramo entre el Rockefeller Center y Central Park, donde resulta difícil circular por la acera en ciertas horas del día. Los almacenes de lujo Barneys han hecho una campaña llamada "Electric Holiday" con los clásicos personajes de Disney como protagonistas en escenas relacionadas con el mundo de la moda, que muestran, por ejemplo, a Minnie Mouse viendo un desfile de moda en París.
Macy's y Bloomigndale's se han inspirado en el mundo de los cuentos, de modo que cada ventana de escaparate es una historia abierta en la que los viandantes pueden observar a los personajes de la historia en movimiento. Los escaparates de la Gran Manzana son una forma de arte que requieren decenas de artesanos. Tanto es así, que Linda Fargo, escaparatista de Bergdorg Goodman, señaló a Efestilo que ellos no se preocupan "de que la mercancía se venda, sino del arte".
En España, la compra de juguetes y la celebración de comidas familiares son los dos aspectos del consumo navideño que mejor parecen resistir la disminución de los presupuestos de lo hogares para esta Navidad en la que, tres de cada cuatro españoles, gastará menos por la crisis. Así se desprende de la encuesta de hábitos de consumo de Navidad que la Confederación de Consumidores y Usuarios realiza todos los años.
La CECU recuerda que en 2011, sólo el 45 por ciento (casi 30 puntos menos) señalaba que bajaría el gasto y un 28 por ciento lo atribuía a dificultades económicas (bajada de ingresos, desempleo...), para este año la cifra sube 36 puntos, hasta el 63,8 por ciento. Sólo un 0,6 por ciento asegura que gastará más porque este año ha mejorado su situación económica.
Con estas perspectivas, se consolida la opción de que las familias desembolsarán menos de 500 euros de gasto en Navidad, siendo la opción elegida por más de la mitad de los encuestados, frente al 38 por ciento de 2011. Pese a todo, habrá sectores que apenas sufran los recortes y, en este sentido, hay buenas noticias para los más pequeños, ya que los juguetes (2,2 por ciento), junto con las comidas familiares en casa (2,5 por ciento), son los grupos en los que una menor parte de ciudadanos piensan gastar menos. Frente a esto, el resto de regalos (30 por ciento) y el ocio (30 por ciento) serán los grandes perjudicados por la bajada del consumo.
De la tediosa crisis se pueden rescatar algunos aspectos positivos esta Navidad, y es que con menos dinero hace falta más imaginación para que la adversidad económica no afecte a la decoración, los regalos y, sobre todo, al espíritu navideño que impregna estos días los hogares españoles. Uno de los más beneficiados será el medio ambiente, puesto que el descenso del consumo que se espera este año respecto a otras campañas navideñas favorece el reciclaje y el ahorro energético tanto en las casas como en los pueblos y ciudades; por ejemplo, el ayuntamiento de Lucena (Córdoba), decorará este año algunas calles con adornos navideños reciclados.
Sus vecinos han participado en talleres en los que han diseñado guirnaldas, estrellas y campanas a partir de botellas de plástico, de las que han aprovechado especialmente los tapones; "la crisis nos ha enseñado que existen otras opciones que permiten ahorrar recursos y dinero", expresan fuentes municipales de la localidad cordobesa.
Pero como no todo ha de estar vinculado al consumo, basta recordar las palabras de Benedicto XVI, quien pidió este domingo a los fieles que durante la Navidad visiten a las personas con problemas, especialmente a los enfermos, presos, ancianos y niños, "ya que donde hay acogida recíproca, allí está Dios". Ante varios miles de personas que asistieron en la plaza de San Pedro al rezo del ángelus dominical, el Pontífice se refirió al Evangelio que narra la visita de la Virgen María a su prima Isabel, que -dijo- no sólo representa un gesto de cortesía, sino el encuentro del Antiguo con el Nuevo Testamento.
"Donde hay acogida, hospitalidad recíproca, atención, espacio para el otro, allí está Dios y la alegría que viene de El. Imitemos a María en el tiempo de Navidad, visitando a todos los que tienen problemas, en particular los enfermos, los presos, los ancianos y los niños. Imitemos también a Isabel que acoge al huésped como Dios mismo", manifestó el Pontífice. El Obispo de Roma agregó que si no se desea, "jamás conoceremos al Señor", que "sin esperarlo no lo encontraremos, sin buscarlo no los hallaremos". "Recemos para que todos los hombres busquen a Dios, descubriendo que es el mismo Dios el primero que viene a visitarnos", añadió.