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El Santo Grial

viernes 25 de abril de 2008, 18:14h
Si algo ha hecho correr ríos de tinta a lo largo de la historia, es la leyenda del Santo Grial y cuanto la rodea. Y en esta semana del Día del Libro, no hay más que echar un vistazo a la temática de los ejemplares más vendidos para ver que, en mayor o menor medida, hay en todos ellos alguna referencia a temas "griálicos". Qué habría sido de Dan Brown y su Codigo da Vinci sin semejante inspiración. El tema, no obstante, viene de antiguo. Los mitos artúricos hablan ya de la búsqueda del Grial como viaje iniciático; tan es así que el fin último de los caballeros de Camelot, más allá de cometidos propios de su género, era la búsqueda de la Santa Reliquia.

Pero ¿Qué es realmente el Santo Grial? Dos son las versiones más comunes.

Una, que fue la copa usada por Jesús en la Ultima Cena. Otra, que fue el recipiente en el que José de Arimatea recogió la sangre de Cristo, ya muerto, cuando era bajado de la cruz. Y enlazado precisamente con la sangre, tres autores británicos -Baigent, Leigh y Lincoln- propusieron en 1982 que aquel objeto era el símbolo de algo superior, o mejor dicho, alguien: María Magdalena. Basándose en antiguos textos heréticos medievales, argüían que la de Magdala pudo engendrar descendencia del mismísimo Jesús, en una relación negada por la Iglesia. Tal descendencia sería portadora de sangre real, sang real; y de aquí, Santo Grial. Como vemos, Dan Brown no hizo sino apropiarse de una idea esbozada hacía casi un cuarto de siglo.

Sea lo que fuere, a su búsqueda se hallan íntimamente ligados los Templarios, quienes también poseen una aureola mítica considerable. Se desconoce si aquellos primeros caballeros que recibieron permiso para excavar en el Templo de Jerusalén hallaron realmente algo; todo apunta a que sí. En cualquier caso, siempre se ha creído que lo que custodiaban era muy valioso a los ojos de la Iglesia, y toda la historia de la Orden, hasta la quema de Jacques de Molay en París allá por el siglo XIV, está salpicada de insinuaciones semejantes. Pero la leyenda no moriría con ellos. Es sabido lo mucho que el Temple tuvo relación con el sur de Francia. Pues bien, ya en es siglo XIX François Berenguer Saunière, párroco de la pequeña villa de Rennes-le-Château, comenzó a hacer lujosos viajes a París, y a llevar un ostentoso tren de vida. Se dijo que fue por unos recipientes de madera que halló en unas excavaciones, bajo el altar de su iglesia. Qué había en ellos es algo que se llevó a la tumba, pero aún hoy en día la leyenda del enriquecido párroco y su hallazgo sigue viva en zonas pirenáicas. A propósito, ya que de leyendas hablamos, una última, referida a la lanza con la que el centurión Longinos atravesó el costado a Cristo: si alguien va por Roma y le apetece trepar hasta lo alto del baldaquino de Bernini, en San Pedro, lo mismo se lleva una sorpresa. Y es que dice la tradición que es allí donde se guarda la punta del pilum. ¿Se atreven?"

Antonio Hualde

Abogado

ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset

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