www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Pactos municipales, ¿un ensayo de acuerdo?

jueves 03 de enero de 2013, 20:32h
Nuestro país va a necesitar más de un acuerdo, serio, grave, profundo, entre el PSOE y el PP. Y son muchos los temas, muchísimos, en los que habrán de encontrarse, alguno, quizás, inimaginable ahora en los comienzos del año 2013, al menos para los políticos. Pero ya veremos si la cuestión catalana no impone necesariamente un acuerdo fundamental, inclusive con cambios de gobierno y acuerdos estables duraderos.

Dejemos eso simplemente apuntado. Ahora, centrémonos en que parece que algún pequeño ensayo de acuerdo en el régimen local sí va a darse entre ambos partidos. Y en concreto parece que si las cosas van de acuerdo, resultará que se limitará (algo) el sueldo de los alcaldes (no de todos, ya que los de las grandes capitales van a seguir como hasta ahora) y que inclusive alguna tentativa de utilizar las Diputaciones para racionalizar el organigrama local también va a darse.

La idea de utilizar las Diputaciones como un órgano periférico de las Comunidades Autónomas lució ya, hace más de veinte años, en el conocido Informe de las Autonomías que dirigiera el profesor García de Enterría. Pero no ha tenido éxito, probablemente porque es un esquema racional y geométrico, pero carente de savia política. Así, por ejemplo, si en una Comunidad Autónoma la Junta correspondiente es de un partido político y la Diputación de otro, fácilmente se alcanza que no será cuestión sencilla que la Diputación actúe jerárquicamente a las órdenes del órgano autonómico y, más bien, piense por su cuenta en organizar su propia política provincial imponiéndola si cabe, además, a los Municipios. Como siempre, el factor político altera por completo el diseño jurídico y esto es algo muy a tener en cuenta en todos los casos en los que se combinan Derecho y Política

Cabe añadir que en casos como los descritos, además, la Diputación a su vez, carece de poder jerárquico sobre los Municipios, aunque sus Ayuntamientos tengan poder apenas sobre una cincuentena de personas ( y a veces, menos aún).

Es el diseño total de la autonomía local la que resulta un disparate, un puro dislate. No se puede tener ya más de ocho mil municipios, para empezar. Y la fórmula tradicional del norte de España de mantener cierta identidad nominal como barrios o pedanías, pero hacer que el poder gubernativo municipal resida en un solo centro concreto, parece clave para atender y resolver este tema. Tema en el que, de nuevo, es la inmensa, corporativa y exacionadora clase política la que se niega a atender a las exigencias racionales que impone la economía y solicita desde luego la ciudadanía. Porque hay que acabar con el expolio y despilfarro de una clase política sobresaturada, sobredimensionada y que tiene un claro sobrecupo que no se sostiene. No puede ser que sean los parados y contribuyentes quienes sigan sosteniendo a esta clase abundante. Y para ello, la necesaria reforma, desde luego hecha en el plano legal porque en el administrativo mediante fusiones va a ser imposible, resulta imprescindible.

Que la hagamos. Y si no, que nos la hagan desde fuera, quizás la única manera de conseguirla.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.