crítica de cine
[i]The Master[/i]: el retrato de un líder basado en el fundador de la Cienciología
lunes 07 de enero de 2013, 13:18h
Joaquin Phoenix y Philip Seymour Hoffman protagonizan el último trabajo de Paul Thomas Anderson, una historia de lucha de poderes ambientada en la Norteamérica de la posguerra.
El año cinematográfico ha empezado en Estados Unidos con títulos cargados de polémica. Si La noche más oscura, de Kathryn Bigelow, se ha visto envuelta en una investigación por parte del Senado para averiguar posibles irregularidades en los datos obtenidos por la directora y su guionista de sus fuentes de la CIA, en el caso de The Master, quienes se han puesto en pie de guerra han sido los seguidores de la Iglesia de la Cienciología. Se rumorea, de hecho, que el retraso de su estreno en aquel país ha sido como consecuencia de las presiones que algunos pesos pesados de Hollywood, como John Travolta o Tom Cruise, miembros activos de esa creencia, han llevado a cabo personalmente.
Por su parte, el director, Paul Thomas Anderson, no ha negado en ningún momento que se haya basado en la figura del fundador de la Cienciología, L. Ron. Hubbard, para crear el personaje interpretado por el siempre magnífico Philip Seymour Hoffman, un líder carismático y neurótico llamado Lancaster Dodd, que recorre las ciudades y los pueblos de Estados Unidos en los años 50 impartiendo charlas de estilo new age y “salvando almas” a través de sus particulares métodos. Sin embargo, parece que las coincidencias entre ambos maestros, el de ficción y el real, que acabó levantando un imperio más que espiritual que agrupa a millones de almas en todo el mundo, van mucho más allá. Así, tanto Hubbard, escritor de novelas de ciencia ficción, como Dodd, se autoproclaman doctores y físicos nucleares a pesar de no contar con titulación alguna, fundan sus congregaciones a principios de los años 50 y defienden su doctrina en la interpretación de las vidas pasadas, así como en el necesario conocimiento de los traumas que una persona pudo sufrir mientras estaba en el vientre materno. No faltan tampoco las concretas referencias a la dianética o al Libro Uno y lo que menos ha gustado a sus seguidores, es la escena en la que uno de los hijos de Dodd exclama que toda la doctrina de su padre es una pura invención, porque es un dato conocido de la biografía de Hubbard que los mayores detractores de su doctrina fueron sus ex esposas y algunos de sus hijos.
En todo caso, el verdadero interés de lo que narra esta cinta de corte intimista y lento desarrollo se encuentra en la extraña relación que surge entre los dos personajes protagonistas, tan distintos y, a la vez, tan igualmente complejos. Dodd es complicado en su estructura, sólo puede vivir rodeado de quienes le idolatran, le siguen, le creen y se ponen en sus manos, aunque a veces le veamos, también a él, perdido, en manos de su segunda esposa, a quien da vida Amy Adams. Dodd se encuentra a sí mismo cuando tiene a quien salvar, a un descarriado que le abra su alma y confíe plenamente en que sólo uniéndose a él, tendrá una oportunidad para no seguir vagando por el mundo sin una meta. En Freddie Quells se dan todos esos requisitos. Quells, a quien interpreta Joaquin Phoenix al borde de la sobreactuación, acaba de volver de la guerra con el cuerpo dañado por la metralla y un cerebro traumatizado, que sólo encuentra consuelo en las bombas de alcohol casero que él mismo prepara con lo primero que encuentra. Desde que regresó del frente, las cosas han ido mal, van cada vez peor y en su vagar alcoholizado se topa con Dodd y su extraña familia, uniéndose a ellos hasta que vuelva a surgir la pugna entre la colectividad que parece arroparlo y su marcada individualidad de hombre que, en realidad, quiere vivir solo, sin que nadie se crea con capacidad para salvarlo. Quizás, sin querer, sencillamente, que nadie lo salve.
Anderson, considerado ya como uno de los cineastas de culto del Hollywood contemporáneo, vuelve a meterse con The Master en la carrera hacia los premios más codiciados. A falta de que se den a conocer las candidaturas de los Oscar, su último trabajo ya cuenta con tres nominaciones a los Globos de Oro, en las categorías interpretativas - Phoenix, Seymour y Adams -, y en Venecia se llevó el galardón de Mejor Director.