www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Los héroes de la Independencia

Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 25 de abril de 2008, 22:04h
Después de la entrada de Napoleón en Madrid, a fin de anular por completo los efectos de la Batalla de Bailén, la bandera de la Independencia Nacional comenzaría a ser portada fundamentalmente por el pueblo llano, e incluso por lo que las clases privilegiadas llamaban “la hez social”. Las clases altas y medias se colocaron al principio decididamente de parte de los invasores. Bandoleros, gitanos, contrabandistas, zapateros remendones, pastores, falsas sobrinas de canónigos, barquilleras y leñadores furtivos serían los primeros españoles en volver a atacar a los franceses, quizás por tres razones a la vez: el amor a la patria, el botín y la redención social.

Feroces bandidos como Melero, Chafandín y otros famosos salteadores que durante el reinado de Carlos IV aterraban a toda Castilla, son reciclados ahora como miembros de las partidas independentistas. En aquellas partidas era el deseo de botín su fundamento de organización armada, y so pretexto de combatir a los franceses, también saqueaban a los aldeanos. En demasiadas ocasiones la guerrilla era la capa con que se disimulaba el verdadero oficio, el de ladrón y asesino. Hasta hubo ocasiones en que la Junta Central y los propios franceses se pasaron información para acabar con algunos indeseables (indeseados por ambos lados). Muchos miembros de las partidas, al llegar la paz, fueron premiados por Fernando VII con verdadera generosidad jurídica: se les otorgó la amnistía por los crímenes anteriores a la Guerra de la Independencia. No se les iba encima a meter en el ejército con grados de coronel y general, como se hizo con el honesto guerrillero zamorano, el gran Pablo Morillo, que llegó a ser Capitán General en Galicia y mantuvo a raya las colonias levantiscas de América hasta el trienio liberal.

El único grupo cerradamente fernandino y antifrancés en España fueron los curas. Sólo los curas, casi sin excepción, permanecían fieles a la patria, y sus bolsas y sus despensas estaban siempre abiertas para los que la defendían con las armas en la mano.

A ese tuétano del pueblo llano, vital subsuelo de España, se fueron acercando durante el transcurso de la Guerra otras capas sociales más altas, mitad por oportunismo ( la Guerra no la podía ganar Napoleón, y la suerte de José I estaba condicionada a la estrella de su hermano ), mitad por el odio creciente al ejército francés, cuyas divisiones de polacos y la caballería polonesa de dalmáticas negras no paraban de cometer indescriptibles horrores: ¿Qué les hicieron los polacos a los treinta mil supérstites españoles que sobrevivieron a la batalla de Ocaña? Es curioso el caso de los polacos: en vez de enfrentarse a Napoleón, ganan su corazón prostituyendo por la unidad de Polonia y los Manes patrios a María Walewska, esposa de un noble rico, Anastase Colonna Walewski. Y los polacos lo agradecieron con una represión despiadada en España, que no quiso ofrecer a la rijosidad imperial el hermoso cuerpo de ninguna dama española.

A medida que crecía la participación en la Guerra de las distintas clases sociales, iban creciendo las partidas, transformándose algunas en verdaderos ejércitos, e incluso en pequeños estados con leyes propias. Mina, en Navarra, llegó a capitanear de quince a dieciocho mil hombres; El Empecinado, cerca de seis mil; el huraño clérigo Merino hasta cinco mil, y Marquínez, antes de morir, había llegado a acaudillar dos mil excelentes jinetes. Ahora bien, muy pocos participantes en las partidas iban a tener relevancia política posterior. Aunque alguno hubo, como Santillán, competente Ministro de Hacienda en el Gobierno de Baldomero Espartero, y que en su juventud fue oficial a las órdenes del cura Merino. Sea como sea, el Lumpen social y los outsiders fueron la columna vertebral y el verdadero fundamento de las partidas en nuestra gloriosa Guerra de la Independencia.

Martín-Miguel Rubio Esteban

Doctor en Filología Clásica

MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

+
0 comentarios