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FERIA DE SAN ISIDRO

Puerta Grande para la entrega y la firmeza de Álvaro Serrano en la primera novillada

Puerta Grande para la entrega y la firmeza de Álvaro Serrano en la primera novillada
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(Foto: EFE/ Borja Sánchez-trillo)
Efe
martes 12 de mayo de 2026, 22:15h

El madrileño Álvaro Serrano, que hizo todo un despliegue de entrega y firmeza, salió hoy a hombros al final de la primera novillada de la feria de San Isidro, después de pasear sendas orejas de un encierro de Montealto con una encastada movilidad.

Tras avanzar lo que podía desarrollar el día de su presentación en Madrid, en la novillada del pasado 1 de mayo, Serrano mostró hoy también su gran determinación desde que salió a parar de capote a su primero, con el que llevó personalmente la lidia durante en un tercio de varas en el que el de Montealto desmontó al picador y tumbó aparatosamente al caballo en el segundo encuentro.

Aun así, el utrero llegó sin ahormar al último tercio, a falta de un puyazo más efectivo y aun a pesar de la competencia en quites entre Tomás Bastos, que le cuajó unas ajustadísimas gaoneras, y el propio matador, que replicó por templadas verónicas a pies juntos antes de tomar la muleta con idéntica disposición.

Las primeras arrancadas del novillo fueron, por tanto, fuertes y no demasiado claras, aunque no llegaron nunca a desbordar a un firmísimo Serrano, que se afianzó en la arena para, a pesar de las ráfagas de viento, acabar por someterlo.

No hubo ni una duda ni en el mando ni en el planteamiento, como tampoco lo hizo a la hora de volcarse en la estocada en la que llegó a sufrir un fuerte pitonazo.

Cortó así Serrano la oreja que salió a buscar obsesivamente ante el sexto, el utrero de más volumen y alzada del fuerte encierro de la sierra madrileña, que no acabó de descolgar en la muleta a pesar del exigente inicio de faena con ayudados por bajo que le recetó el joven de Navas del Rey.

Pero tras dos cortas series con la derecha, y con la plaza volcada, Serrano echó definitivamente el resto en las tres siguientes, llevando cada vez más largo y ligado al animal, sobre todo al natural, antes de aprovechar su querencia final hacia tablas para cerrar el trasteo con adornos y con un buen sentido de la medida.

Con la salida a hombros en su mano derecha, se tiró de nuevo por derecho para cobrar una buena estocada que, incomprensiblemente, no tuvo un gran efecto, en tanto que el de Montealto se negó a echarse con encastada dureza y aún se levantó dos veces por fallos del puntillero, para dar tiempo a que sonaran hasta dos avisos antes de que Serrano lo atronara definitivamente con el descabello.

Pareció durante unos instantes que el triunfo podía esfumarse, pero en realidad nada de todo eso importó a la afición de Madrid, que tenía claro que debía sacar la Puerta Grande a quien tanto puso sobre el tapete, desatándose en una petición masiva de oreja que la presidencia tuvo que acatar.

En cuanto a sus compañeros, Tomás Bastos tuvo una actuación algo desconcertante. Con su alternativa anunciada ya para el próximo 24 de julio en Santander, el portugués se despidió como novillero de Las Ventas sobrado de valor pero con poca capacidad resolutiva.

Y si se alargó demasiado, y sin apenas brillo, con un primero que no tuvo apenas clase ni celo, después atacó también de más al cuarto, que, tras una magistral brega de Iván García, acabó teniendo unas nobles opciones que Bastos no ayudó a fluir, firme y seguro pero demasiado encimado en los cites y en el trazo de los muletazos.

Por su parte, el debutante Marín Morilla apostó algo más, y con mayor ajuste, con el desfondado quinto que con el segundo, que derribó en varas y tuvo una docena de claras embestidas antes de venirse algo abajo tras enganchar más de la cuenta la muleta del sevillano.

Ficha del festejo

Seis novillos de Montealto, con cuajo y bien presentados, alguno de finas hechuras. Con fuerza en varas, donde dos derribaron, la mayoría sacaron una encastada movilidad ante la muleta, pero a falta, en general, de un punto mayor de clase y entrega.

Tomás Bastos, de tórtola y oro: estocada desprendida perpendicular (silencio tras aviso); dos pinchazos, pinchazo hondo y estocada (silencio tras aviso).

Martín Morilla, de verde esmeralda y oro: pinchazo y estocada caída atravesada (silencio); tres pinchazos y estocada desprendida delantera (silencio).

Álvaro Serrano, de azul noche y oro: estocada delantera (oreja con petición de la segunda); estocada y descabello (oreja tras dos avisos). Salió a hombros por la Puerta Grande.

Martín Morilla se presentó en Madrid con el novillo "Enrejado", nº 18, negro bragado meano, de 506 kilos.

Entre las cuadrillas, otra nueva tarde magistral, con capote y banderillas, de Iván García.

Cuarto festejo de abono de la feria de San Isidro, con tres cuartos del aforo cubierto (20.371 espectadores, según la empresa), en tarde fresca, con rachas de viento.

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