Violencia y armas: ¿a qué temen nuestros adolescentes?
Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 10 de enero de 2013, 20:45h
Algo debemos estar haciendo mal en esta sociedad, que se nos llena la boca denominándola del Bienestar, cuando más de la mitad de los adolescentes justifica la violencia para conseguir objetivos personales. Uno se asusta y se echa la manos a la cabeza al pensar en qué clase de mundo vivimos, pero se acuerda también de que, realmente, es el pan nuestro de cada día. Los mayores no practican mucho con el ejemplo.
Ese fanatismo que va más allá de la mera expresión verbal es noticia diaria en nuestro primer mundo cuando leemos que en Telemadrid unos cuantos amenazan y coaccionan al que no piensa como ellos y sí quiere trabajar, o que en Andalucía es lícito asaltar por la fuerza un supermercado sólo si eres amigo de una determinada ideología –si estás con la contraria, ya no–, o cuando tras una manifestación pacífica siempre hay quien se encarga de "calentar" los ánimos recurriendo a la provocación y posterior lucha callejera. En este sentido, qué decir de un determinado sector de la sociedad vasca que sigue dando por bueno y justificando un terrorismo no tan pasado.
Y eso, quizá, sea lo peor de este estudio parte del proyecto internacional "Stop Violencia on Social Media". Algo funciona peor cuando, además, uno de cada cuatro de los adolescentes que nos podemos encontrar por las calles está interesado en aprender a manejar armas de fuego. Sin ningún ánimo de abrir un debate sobre la legalización generalizada de las armas de fuego en España, mi pregunta es por qué.
Y digo yo: ¿A qué llamamos un objetivo personal, a imponer un criterio en una discusión o a estar un puesto antes o después en la fila del supermercado o en un atasco en la carretera? ¿Cuál es el límite? ¿A qué temen nuestros adolescentes? ¿Qué miedo insuperable les puede esperar en las calles o en sus casas para plantearse la necesidad de querer aprender a manejar una pistola o una escopeta? ¿Qué parte de culpa de todo esto tiene el uso que hagamos de Internet y las Redes sociales? ¿O es, como siempre, un problema de Educación?
Aunque uno de los responsables de este estudio niega que los medios sean la causa de la violencia, lo cierto es que hay muchos aspectos de la vida a los que nuestros jóvenes no es que deban tener miedo, sino auténtico pavor, y son, por ejemplo, la falta de esperanza en un futuro mejor, una estabilidad laboral que les permita afrontar una vida plena, una seguridad jurídica, una sanidad aceptable y una educación que lleve a una sociedad a no pensar en la violencia como una de las opciones habituales para solucionar problemas. Para nada de esto, creo, es necesaria una pistola.
Más bien tolerancia, información y argumentos contra un relativismo moral dominante y un nihilismo creciente. Pero es difícil si el 23,6% de los mismos encuestados enseñaría a los hijos a recurrir a métodos violentos "en caso de necesidad" y más complicado todavía resulta afrontar cualquier debate si el 8% considera la violencia "necesaria, útil y agradable".
Lo más curioso –e hipócrita– de este estudio es que, a pesar de todo, el 56% de los adolescentes encuestados firmaría un manifiesto contra la violencia y un porcentaje tampoco nada desdeñable (30,4%) limitaría esta violencia en los medios de comunicación. ¡Qué me digan cómo se come esto!
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Periodista
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
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