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ESTRENA [i]DESEO[/i], DE MIGUEL DEL ARCO, EN EL TEATRO COFIDIS

Emma Suárez: “Los deseos son pulsiones que nos conducen hacia vértigos desconocidos"

martes 22 de enero de 2013, 17:24h
La actriz Emma Suárez estrenó el pasado viernes junto a Gonzalo de Castro, Luis Merlo y Belén López el montaje Deseo, la última apuesta de uno de los autores por excelencia de la dramaturgia actual, Miguel del Arco, basada por vez primera en un texto propio. Muy centrada en el teatro en los últimos años, Suárez, de 49 años, asegura que “alucina” cuando echa la vista hacia atrás. Quien debutara en la gran pantalla en su adolescencia, casi por casualidad, asegura que a pesar de más de tres décadas dedicada a la interpretación, la vida no deja de sorprenderla. Por Laura Crespo
“Una mujer con una vida ordenada y estable, con carácter, una persona equilibrada y alguien que defiende su ideología con rotundidad y pasión”. Así es Ana, uno de los cuatro personajes protagonistas del montaje teatral Deseo, según la encargada de darle vida en escena: Emma Suárez. La actriz madrileña estrenó el pasado fin de semana en el Teatro Cofidis de la capital la última apuesta del brillante dramaturgo Miguel del Arco, una sugestiva reflexión sobre el deseo humano desde sus diferentes perspectivas y formas de gestionarlo.

Gonzalo de Castro, Luis Merlo y Belén López completan el cuarteto protagonista de Deseo, el primer montaje que Del Arco estrena sobre un texto propio. “Sé que le daba cierto pudor dirigir un texto escrito por él”, confiesa Suárez en declaraciones a El Imparcial. “Creo que es un director brillante, alguien que conoce perfectamente lo que es el teatro; lo tiene todo y ha sido fascinante trabajar con él”, afirma la actriz, quien valora la forma de operar del director. “Muchas de las escenas están arropadas por improvisaciones nuestras, Miguel nos ha permitido crear también a los actores, nos ha pedido que rompamos el texto y creemos contraste”, explica.

Y así, entre el incontestable talento de Del Arco y las incursiones de la propia actriz en la psique de su personaje, nace Ana, una cuarentona que forma, o cree formar, la pareja perfecta con su marido Manu (Gonzalo de Castro) y que disfruta más de lo que quisiera reconocer de los relatos sobre las andanzas sexuales de Paula (Belén López), una nueva amiga a la que le une un vínculo poco más amplio que compartir gimnasio. Empujadas ambas por el vértigo del deseo deciden llevar a cabo un experimento durante un fin de semana en la casa de campo de Ana. Manu y su amigo Teo (Luis Merlo) serán el objetivo de su juego de confidencias y deseos ocultos.

Los deseos son pulsiones que laten dentro de nosotros y nos conducen de forma incontrolable hacia vértigos desconocidos”, afirma Suárez, para quien “los deseos no se pueden reprimir”, sino que, parafraseando a Michael Ende (La historia interminable), “surgen de nosotros mismos, de lugares más profundos que cualquiera de las intenciones, sean buenas o malas”.

Con Deseo, Emma Suárez continúa la tendencia de los últimos años, que ha ocupado fundamentalmente en el teatro y durante los que ha cosechado grandes éxitos sobre las tablas como sus papeles en Viejos Tiempos, del Nobel Harold Pinter y dirigida por Ricardo, Moya, o en La Avería, adaptación de Blanca Portillo de un relato de Dürrenmatt y que le valió el galardón a la mejor actriz en los Premios Teatro de Rojas.

La gran pantalla también ha sucumbido a los encantos de Suárez, ganadora de un Goya por su papel en El perro del hortelano (1996). Próximamente, podremos ver a la actriz en dos producciones cinematográficas: la original visión de la crisis del cineasta Isaki Lacuesta, en clave de comedia negra, en la que comparte casting con Raúl Arévalo y Sergi López entre otros; y la comedia Área de descanso, de Michael Agiló, basada en la historia real de un conductor de autobús polaco que se queda varado en un área de descanso en Burgos esperando una pieza de repuesto, y que contará también con Antonio Resines en el reparto.

Aunque se la ha retratado muchas veces como poco amiga de la televisión, Suárez asegura que no tiene “ningún problema en trabajar en ninguno de los medios”. “A mí me encanta la televisión, siempre y cuando haya un buen proyecto, de la misma forma que me gusta el cine y el teatro, porque soy actriz”, afirma y zanja: “No hay actor que rechace un medio”.

Tras más de treinta años entre cine, teatro y televisión, la actriz asegura que cuando mira hacia atrás, “alucina”. Su bautizo artístico llegó de la mano de Miguel Ángel Rivas con Memorias de Leticia Valle (1980), cuando una inexperta Emma Suárez de 16 años cautivó a la crítica con su interpretación. Nunca había deseado ser actriz, según ha reconocido en numerosas entrevistas, sino que la profesión la encontró casi por casualidad y la enganchó irremediablemente.

¿Y ahora? ¿Tiene claro que este era el camino descrito para ella? “Los caminos son insondables. Digamos que estoy aquí y ya llevo un tiempo, pero la vida no deja de sorprenderme”.
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