El espacio Vitra de Madrid, centro expositivo, tienda y centro de trabajo vinculado al mobiliario de diseño, acoge una exposición hasta el 31 de marzo en la que han sido recreados salones o salas de lectura que le han servido al arquitecto y artista Ignacio Alcázar como el espacio en el que mostrar su obra, esculturas creadas a partir de foum y piezas pictóricas como sus retratos "desnarigados".
¿En qué medida su formación como arquitecto ha influido en su labor como artista?Llevo dedicándome al arte desde hace trece años. Como arquitecto urbanista, siempre me ha interesado la ciudad y sus habitantes, así que esa inquietud la he depurado ahora en forma de grafitis, una técnica que utilizo en algunas de mis obras. También he aplicado en mi actividad artística conocimientos sobre la escala y sobre cómo adaptarme al lugar. De todas formas, sigo experimentando, ya que todo lo sabido y que no aporta novedad te ancla. He planteado la creación de las obras tratando de constatar que los hábitos cotidianos pueden tener un componente de dignidad. Para este proyecto me he inspirado en el espacio habilitado por Vitra que recrea escenarios de una vivienda al uso.
Así que el proceso de creación ha supuesto el estudio en primer lugar del lugar donde iban a ser colocadas sus obras. Un planteamiento contrario al habitual.Eso es. He llevado a cabo el proceso siendo fiel a mi propio lenguaje. En alguno de los espacios he querido transportar la ciudad a la vivienda en forma de piezas creadas a partir del grafiti separando el panel de la pared y utilizando hilo de pesca para dotar al espacio de más movimiento y tridimensionalidad. Es decir, he tratado de trasladar el movimiento urbano a una vivienda burguesa. También he hecho algo parecido en otra obra creada con
foam y que representa un
collage que muestra un paseo otoñal en el que se distinguen huellas y objetos reales como una colilla o un chicle. De esta forma, he vuelto a traer la ciudad a la vivienda.
¿Había experimentado antes con este tipo de proyecto? No. Es la primera vez que trabajo relacionando mi obra con muebles. Para hacerlo ha sido fundamental poder contar con una empresa como Vitra, ya que trabaja con diseñadores punteros que me han nutrido de ideas. Creo que mi obra no podría hablar con muebles que no tienen gusto ni inteligencia.
No limita la ubicación de sus obras a la pared, sino que las ha creado para colocarlas sobre el suelo o colgando del techo en medio de los salones, de modo que interrumpen el tránsito diario...Sí, así es. Creo que por ese motivo pueden llegar a inquietar. Las puedes tocar y las puedes mover. Aportan su vibración.
¿Qué materiales ha utilizado?Sobre todo
foam, aluminio coloreado y tornillos. El tornillo es un elemento que está muy presente en mi obra. Tiene esta cosa de helicoidal que une cosas y que considero una cualidad casi perfecta. Para mí es un elemento sencillo, pero muy atractivo. El hecho de que su función sea unir es algo muy poético. Es un objeto que tiene mucha potencia.
¿La arquitectura y el interiorismo deben entenderse?No hay diferencia entre el interior y el exterior de un edificio. Todo merece atención y todo tiene la misma valía.
La exposición incluye cuatro retratos que usted llama "desnarigados” por no tener nariz, aunque tampoco boca. ¿No resulta enigmático?Sí. Es un intento de depurar el rostro humano y de conseguir destacar lo mejor de la persona. Los ojos son una especie de obsesión para mí porque siempre me ha atraído la expresividad de la mirada.