RESEÑA
Ana Fuentes: Hablan los chinos
domingo 10 de febrero de 2013, 12:51h
Ana Fuentes: Hablan los chinos. Historias reales para entender a la futura potencia del mundo. Aguilar. Madrid, 2012. 228 páginas. 17 €. Libro electrónico. 9,99 €
La periodista Ana Fuentes nos introduce en uno de los países que más expectación, curiosidad y anhelo por conocer despiertan actualmente como es China. Ella tuvo la posibilidad de observarlo in situ durante 4 años. Esta experiencia ha dado como resultado un libro fascinante, bien escrito y mejor documentado, en el que encontramos una radiografía perfecta del gigante asiático.
En efecto, Hablan los chinos combina a la perfección explicaciones teóricas sobre el sistema político, económico y cultural de China con casos vivenciales prácticos. Para ello, la periodista se sumergió en todos los estratos sociales y ambientales, entrevistando a los protagonistas, cuyos testimonios y reflexiones aparecen recogidos a lo largo de 228 páginas. Sin embargo, no se trata de una mera descripción sino de situaciones reales, experimentadas “en carne y hueso”.
Este es quizás el gran acierto de la obra: a través de una historia personal, la autora nos cuenta cómo es China con sus diferentes matices, enganchando al lector. Los protagonistas de cada capítulo son antagónicos entre sí, pues nada tienen que ver las expectativas personales de los hijos de los nuevos ricos, con las de un taxista de Pekín a punto de jubilarse. Tampoco se parecen sus análisis sobre lo qué es, ha sido y hacia dónde se dirige el país.
Asimismo, observamos una gran labor de contextualización, con guiños al pasado cuando quiere ilustrar situaciones del presente (por ejemplo, nos cuenta los sucesos de Tianamen a través de la figura de un activista político que ha sufrido los rigores del comunismo).
Igualmente, de la lectura de la obra vemos que la sociedad china presenta características similares a las occidentales (fervor por las nuevas tecnologías, obsesión por ganar dinero en el corto plazo) pero también con los mismos problemas, por ejemplo el paro. En efecto, cada vez es mayor el número de jóvenes chinos que, pese a la formación recibida en la universidad, no logran incorporarse a la vida laboral.
Comprobamos también que algunos rasgos que sobresalen en la China de hoy fueron propios de la España de hace setenta años, como por ejemplo, la emigración de las zonas más pobres a la capital, a la búsqueda de un trabajo y un salario que mayoritariamente enviaban a sus familiares en la región de origen. Esta emigración interna vive en condiciones penosas y en situaciones de desigualdad en algunos terrenos fundamentales, como la educación.
Consecuentemente, nos hallamos ante un país de enormes contrastes. Por ejemplo, frente a la cada vez mayor demanda de escuelas que hablan sobre motivación y liderazgo empresarial, hay millones de niños que crecen educados por los abuelos, no por los padres.
Finalmente, la autora no olvida que China, a pesar de su liberalización económica, sigue siendo una dictadura, algo perceptible no solo en la censura a los medios, sino en la persecución que sufren determinados gremios profesionales (abogados y periodistas) o la mezcla de incomprensión y menosprecio del que son víctimas por ejemplo el colectivo gay.
En definitiva, Hablan los chinos es un libro rico en matices, preciso en sus explicaciones, capaz de mostrar toda la heterogeneidad de China, sin caer en tópicos ni clichés.
Por Alfredo Crespo Alcázar