En la frontera
No hay justicia sin igualdad
domingo 10 de febrero de 2013, 18:23h
Este es el lema de la campaña de este año de Manos Unidas, que quiere ser una llamada a todos para que colaboremos en la defensa del desarrollo integral de cada persona y de todos sus derechos, en un mundo donde muchasmujeres son víctimas de la violencia y son objetode explotación económica y carecen de libertad y de capacidad para tomar las mismas decisiones que el hombre o de ser titular de los mismos bienes.
Por eso debemos tener muy presente que la educación juega un papel fundamental para acabar con esas desigualdades. En eso se empeña Manos Unidas que este domingo ha sido protagonista, aunque debe serlo todos los días del año. Uno, que ha tenido la oportunidad de vivir en primera persona la labor de Manos Unidas en países del tercer mundo, piensa que, como dijo en su día Bertolt Brecht, “hay personas que luchan un día y son buenos; hay personas que luchan un año y son mejores, pero hay personas que luchan toda lavida y esas son imprescindibles”. Sin duda esas personas son las de Manos Unidas.
Mientras, el pasado viernes, el Papa nos recordaba a todos que “Hoy los cristianos son el pueblo más perseguido, porque son inconformistas contrarios a las tendencias del egoísmo y el materialismo”. Benedicto XVI ha dicho esto durante un discurso improvisado ante un grupo de seminaristas en el Pontificio Seminario Romano, a los que recordaba también que “El árbol de la Iglesia no es un árbol moribundo, sino que crece siempre de nuevo. Tenemos motivopara no dejarnos impresionar por los profetas de la desventura, que ven a la Iglesia como un árbol que creció durante dos mil años, pero ahora es tiempo de su muerte”. El Papa, que cumplirá 86 años el próximo mes de abril casi coincidiendo con el octavo aniversario de su pontificado, pedía también “un sano realismo para reconocer con humildad las caídas graves y los errores dentro de la Iglesia Católica”.
Y el susto nos lo dio el artefacto explosivo que unos desaprensivos dejaron dentro de la catedral de La Almudena. Gracias a Dios no sucedió nada. Pero ya volvemos a las andadas y hay algunos que pretenden llevar el terror dentro de los templos, pues consideran que aquellos que llevan la palabra “amor” como premisa de todos sus actos, son los culpables de no sabemos qué.