Las palabras de Mario Draghi
miércoles 13 de febrero de 2013, 12:07h
El presidente del Banco Central Europeo visitó nuestro país por invitación del Parlamento Español. Fue una iniciativa del Grupo Parlamentario Socialista, a la vista del antecedente de la visita al Bundestag alemán. El objetivo de tal visita es que los grupos españoles pudieran conocer de primera mano qué política realiza la institución monetaria, cómo ve la evolución española y qué respuestas puede dar a sus principales inquietudes. Por parte de Mario Draghi, venía con la intención de conocer de primera mano las preocupaciones de los legisladores españoles.
Se desconoce de quién es la iniciativa, pero la forma que se le ha dado a esa comparecencia es a puerta cerrada. Se entiende que, en tal entorno, Draghi podría hablar con mayor libertad. Pero, por su posición institucional, Draghi no puede moverse de una posición muy institucional y, en consecuencia, no iba a decir nada muy distinto a puerta cerrada o frente a las cámaras de televisión del Congreso. Por otro lado, la actitud infantil de diversos grupos ha agriado y desviado la atención de una visita cortés (no lo exige su posición institucional) y que debe ser beneficiosa para España. El revuelo sólo nos ha perjudicado.
Por lo que se refiere a las palabras de Mario Draghi, que el BCE hizo públicas de forma inmediata, no difieren esencialmente de las que pronunció frente a los periodistas, un argumento más para considerar que la sesión a puerta cerrada fue un error, aunque el formato haya podido partir del propio Draghi. Hablan del esfuerzo reformador del gobierno, el ajuste de nuestra economía, y las señales de que está recuperándose, aunque sólo en algunos sectores. También ha señalado que el conjunto de los españoles sólo ve los efectos duros de los recortes, y todavía no los beneficios, pues éstos sólo serán aparentes cuando se generalicen, lo que todavía no ha ocurrido. Son, en fin, unas palabras de alivio y de ánimo a seguir por el camino de las reformas que, más allá de toda la polémica, no deberían caer en saco roto.