Benedicto XVI se ha despedido este jueves de los obispos y sacerdotes de su diócesis
Los teólogos, divididos ante qué supondrá la convivencia del Papa saliente y el futuro Papa en el Vaticano
jueves 14 de febrero de 2013, 16:37h
Benedicto XVI se ha reunido este jueves con los sacerdotes de la diócesis de Roma, en una cita en la que los obispos auxiliares de la diócesis y los centenares de sacerdotes le acogieron con aplausos, vivas al Papa y otras muestras de cariño.
Este jueves, Benedicto XVI se ha despedido de los obispos y sacerdotes de su diócesis, Roma, a los que dijo que aunque renuncia al papado y queda "oculto para el mundo", siempre estará unido a ellos en la plegarias y ellos a él. "He notado siempre vuestra presencia física y aunque me retiro para rezar, se que siempre estaréis cerca de mi, aunque para el mundo permanezca oculto", afirmó el Papa ante el cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini; los obispos auxiliares y los varios centenares de sacerdotes de la diócesis romana, cuyo titular es él como obispo de Roma.
El encuentro, celebrado en el Aula Pablo VI del Vaticano, estaba previsto antes de que Benedicto XVI anunciara el pasado día 11 que renunciará al papado el 28 de febrero, por eso adquirió un significado mayor, ya que ha sido la última vez que se reúne con toda su diócesis. El Papa respondió con una amplia sonrisa y dando varias veces las gracias por las muestras de cariño y una vez sentado, detrás de una mesa, habló con ellos, sin texto, del Concilio Vaticano II, como estaba previsto.
Con la voz en algunos momentos ronca y aspecto algo cansado, el Papa habló ininterrumpidamente durante una hora, en medio del silencio de sus sacerdotes, sabedores que era la última vez que le escuchaban en un discurso dirigido expresamente a ellos. El Papa resaltó la validez del concilio, lo que ha supuesto para la Iglesia y la importancia de los documentos emanados del mismo. Benedicto XVI, que participó en el mismo, aseguró que aún queda mucho por hacer, que la lectura del Concilio que lanzó a la Iglesia hacia el tercer milenio aún no ha sido completada.
El Papa destacó el ecumenismo, la potenciación del diálogo con las otras iglesias y con las otras religiones, especialmente con la judía, entre los logros del concilio y como un anciano con la cabeza muy lúcida recordó aquellos años y aquel evento, "al que acudimos con entusiasmo, que se veía como un nuevo Pentecostés". Benedicto XVI le dijo al principio de la charla que debido a las condiciones de su edad -casi 86 años- no podía preparar un gran discurso. Sin embargo, durante la hora que habló sin texto por delante mostró una memoria prodigiosa.
El encuentro concluyó con un larguísimo aplauso, que, según señaló el portavoz vaticano, no habría acabado nunca si el propio papa no hubiera dicho, satisfecho por la acogida, "vamos a rezar el Padrenuestro".
Un expapa y un papa en el Vaticano
El hecho de que el Vaticano albergue dentro de sus muros a un papa que dejará de serlo, Joseph Ratzinger, y a su sucesor, que será elegido en un cónclave, es considerado por algunos teólogos como una "ventaja" para el nuevo Pontífice y para otros un "peligro". Para el teólogo alemán Hans Küng, "el peligro es que Ratzinger quedándose en Roma asuma el papel de un papa sombra. Hubiese preferido que hubiera decidido retirarse a meditar y a rezar en su Baviera natal", aseguró en una entrevista al diario "La Repubblica". "Es ya embarazoso si en una parroquia el viejo párroco se queda al lado del nuevo, imaginémonos un viejo papa junto a uno nuevo", agregó el compañero de estudios de Joseph Ratzinger en la Universidad de Friburgo (Alemania).
Benedicto XVI renunciará oficialmente a su pontificado el día 28 de febrero a las ocho de la tarde, que es la hora cuando él deja de trabajar, pero tres horas antes se trasladará a la residencia de los papas en Castel Gandolfo, localidad situada a unos 30 kilómetros de Roma. A las ocho de la tarde del día 28, Joseph Ratzinger perderá la infabilidad pontificia, ha aclarado el portavoz vaticano Federico Lombardi.
A partir de entonces y hasta la elección del sucesor de San Pedro, se entra en la llamada Sede Vacante en la que el cardenal camarlengo, Tarcisio Bertone, se hace cargo del Gobierno temporal de la Iglesia. Y Benedicto XVI pasa a ser Joseph Ratzinger, un Papa que ha dejado de serlo, lo que constituye una figura que jamás ha existido en la Edad Moderna y Contemporánea, y que se aposentará en el monasterio de monjas de clausura "Mater Ecclesiae", situado en el interior del Vaticano, donde podrá estudiar, escribir, escuchar música, rezar y pasear por los jardines.
"Es uno de los problemas que se encontrará la Santa Sede en un breve futuro, la convivencia dentro de los muros vaticanos del sucesor de Benedicto XVI y también del papa dimisionario", dijo a Efe un purpurado, que prefirió no ser mencionado. Se trata de una nueva situación para la Iglesia que "llena de incertidumbre a la Curia romana" porque el gesto del papa de renunciar "deja muchas preguntas en el aire, simplemente por la novedad que supone en la historia reciente de la Iglesia" agregó.
Por su parte, uno de los cardenales "papables", el arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, aseguró que todavía es pronto para saber si la renuncia de Ratzinger "cambiará la modalidad del papado" y añadió que "todavía se debe reflexionar sobre si el Vicario de Cristo puede ser considerado un cargo transitorio". "Seguro que la materia merece un estudio profundo así como las consideraciones que, de momento, serían prematuras", aseveró Dolan.
En cuanto a "la modernidad" de la decisión de Benedicto XVI de renunciar -agregó el cardenal- "entiendo la tentación de interpretarla como una reescritura de las reglas que definen el papado, pero me parece sinceramente demasiado pronto para sacar conclusiones". Subrayó que la convivencia entre Ratzinger y el próximo Pontífice en el Vaticano no creará problemas.
"Me ha sucedido también a mí cuando llegué a la diócesis de Nueva York después de la jubilación de Eagan, y me he dado cuenta de que la situación ofrece más ventajas que desventajas", explicó Dolan, quien añadió que "el nuevo sucesor puede aprovecharse de la experiencia viva de su predecesor".
Por lo pronto, Joseph Ratzinger ostentará el título de obispo emérito de Roma porque es obispo de Roma, señaló, aunque el portavoz Federico Lombardi dijo hoy desconocer el título que recibirá el Pontífice una vez abandone el Pontificado.
Su secretario lo acompañará en su retiro
El secretario del papa y prefecto de la Casa Pontificia, Georg Ganswein, y las cuatro laicas consagradas de la comunidad "Memores Domini" que cuidan al papa, acompañaran a Benedicto XVI durante su estancia en Castel Gandolfo y después en el monasterio del Vaticano donde se alojará. Así lo aseguró el portavoz vaticano, Federico Lombardi, que precisó que Ganswein continuará como Prefecto de la Casa Pontificia, aunque su residencia la tenga en el monasterio de clausura donde se alojará el Papa. Lombardi subrayó que "toda" la "Familia Pontificia", como es el reducido grupo que cuida al papa, se trasladará con él una vez que deje de ser Pontífice. De la "Familia Pontificia" forma también parte el otro secretario de Benedicto XVI, Alfred Xuereb.