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¿Por qué Rajoy arrolló a Rubalcaba en el debate?

viernes 22 de febrero de 2013, 10:07h
Hay varios motivos por los que el presidente del Gobierno ganó por goleada al líder de la Oposición en el debate sobre el estado de la Nación. Primero, porque Rajoy pronunció un discurso impecable: mesurado, práctico, realista, cuajado de datos, con propuestas concretas y positivas y, además, brillante. El presidente es un gran parlamentario y lo demostró con creces.

También lo es Rubalcaba, pero cometió demasiados fallos. El discurso que llevaba preparado, apenas lo modificó tras la intervención de Rajoy. Y, así, todo lo que dijo lo había repetido hasta la saciedad en las numerosas ruedas de Prensa que ha dado últimamente. Se limitó a criticar, sin propuestas alternativas, las medidas del Gobierno. Y en el rifi-fafe con Rajoy no supo responder y contraatacar con inteligencia. Repitió lo mismo hasta la saciedad e intentó derivar el debate hacia la corrupción, donde es obvio, los socialistas no pueden presumir, pues como dijo Rajoy, el PSOE ha sido condenado reiteradamente por tal motivo, pero no el PP.

Se esperaba un duelo más igualado, por esa calidad parlamentaria que atesoran ambos líderes. Pero está claro, que Rubalcaba anda en horas bajas y está cuestionado hasta dentro de su partido. O, más bien, sobre todo, dentro de su partido. El mazazo del ínclito Pere Navarro pidiendo la abdicación del Rey fue el mejor ejemplo de que en el PSOE Rubalcaba no pinta nada. Y el riesgo de escisión de los socialistas catalanes sería la tumba política del líder del PSOE. Por eso, se calló cobardemente.

Rajoy, en fin, demostró que tiene las ideas claras y que trabaja para sacar a España de la crisis. Y Rubalcaba sólo demostró que su única intención es atacar a Rajoy, con razón o sin ella. Y no tuvo reflejos ni cintura para atacar a Rajoy con acierto. La goleada fue de escándalo. Ahora, hay que esperar. Porque es posible que los socialistas aprovechen el estrepitoso fracaso de Rubalcaba para obligarle a abandonar el liderazgo. La batalla puede ser divertida. Y cruenta.
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