www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Crónica cultural

Chagall y el insconsciente

viernes 22 de febrero de 2013, 10:33h
La exposición Chagall, entre guerra y paz abrió ayer sus puertas en París, en el Museo del Luxemburgo. Hasta el 21 de julio. Además, Use Lahoz gana el Premio Primavera de Novela por su obra El año en que me enamoré de todas.
Hace dos días, el escritor francés Eric-Emmanuel Schmitt explicaba en el Instituto Francés de Madrid –adonde había acudido para presentar su novela La mujer del espejo recientemente publicada en España por Siruela–, que “sus libros nacen de sus sueños”. Esta novela que ha vendido en Francia más de 250 000 ejemplares habla de la vida de tres mujeres, en tres épocas diferentes, el Renacimiento en Brujas, el auge del psicoanálisis en Austria y por fin, el éxito mediático en la actualidad. Marc Chagall hubiera podido decir lo mismo. Ese mundo pictórico que achacamos a su imaginación se trata de un universo que solo el subconsciente nos transmite. Por serle fiel, Chagall pasó por un siglo, marcado por dos guerras mundiales y las vanguardias artísticas del siglo XX, sin adherirse a ellas. Lo que no le impide asimila sus descubrimientos a través de su arte, como lo vemos en los fuertes colores que alegran sus cuadros y que nacen del Fauvismo. El Cubismo también le brinda ciertos trazos marcadamente angulares, pero sus temas siguen procediendo del folclor, la historias bíblicas y la cultura judía vividas y escuchadas desde niño.

Chagall fue Chagall, se entienda o no se entienda. Fue su Rusia, su tierra, su cultura, país del que tuvo que huir durante toda su vida, pero que no abandonó, como lo demuestra, una vez más, esta exposición que abrió sus puertas ayer en París y que reúne un centenar de obras en el Museo del Luxemburgo.

Como Schmitt, la obra concede una importancia a los animales y a esos personajes nacidos del Misterio, ángeles en el caso de Chagall, místicos y protectores en el caso de Schmitt. Los dos comparten la popularidad porque consiguieron empatizar con su sociedad. La buena acogida social, con una calidad, en los dos casos, excelente.

En 1914, sin darse cuenta del advenimiento de la Primera Guerra Mundial, Chagall deja sus cuadros en París y decide volver a su tierra por unos meses. Se tendrá que quedar allí 8 años. Pinta cielo, sobre todo, y el vuelo de sus ideas, de sus personajes. En la exposición descubrimos sus telas más negras, sinagogas en fuego, hombres que lloran o muertos. La Segunda Guerra Mundial le obligará de nuevo al exilio. Chagall se va a Estados Unidos (entre 1941 y 1948), con su familia. Unos años antes, los nazis habían descolgado sus obras de los museos alemanes. A su vuelta de América, Chagall es ya considerado un verdadero genio pictórico.

Chagall fue uno de los únicos que en su época dio forma pictórica al mensaje bíblico. De la misma manera que Schmitt lo hace en sus libros (El evangelio según Pilatos, entre otros) y recordaba en su conferencia “que se considera creyente en un medio en donde la fe esta reñida con el intelecto”. La exposición de Marc Chagall permanecerá abierta hasta el 21 de julio.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios