La llamada de atención de Olli Rehn
sábado 23 de febrero de 2013, 00:26h
Que estamos en un momento crítico del ajuste económico no se le escapa ya a nadie. Los datos son elocuentes, y muestran que estamos en lo peor del ciclo. No porque la actividad caiga rápidamente, el desplome fue mayor en 2009, sino porque esta larga vuelta a la recesión nos alcanza con el dinero y la moral agotados. No hemos superado todos los riesgos, como muestra el hecho de que, según Goldman Sachs, España seguirá en recesión en 2014. Pero se producen tendencias características de una recuperación genuina. En el gozne de esta puerta hacia el crecimiento están las reformas del Gobierno.
OlliRehn ha dejado caer que le dará más tiempo a España para que cumpla con sus objetivos de déficit, si confirma que la reducción del déficit estructural es la que dice España (un esfuerzo equivalente al 5,9 por ciento del PIB), nos permitirá retrasar un año más el objetivo de dejar nuestro déficit por debajo del 3 por ciento. Pero ha añadido otro mensaje, no menos importante: El nivel de desempleo es “inaceptable”, por lo que resulta “imperativo” que nuestro Gobierno adopte nuevas medidas que aceleren la vuelta al crecimiento y detengan el lacerante aumento del paro.
En este contexto, el presidente del Gobierno ha sido especialmente hábil en el debate sobre el estado de la nación. El Gobierno había perdido algo de impulso reformista. En realidad, ahora lo vemos, se estaba guardando ases en la manga. Los ha sacado durante el debate, con lo cual ha dejado noqueado al líder de la oposición, ha recuperado la iniciativa política y tiene una posición de firmeza frente a Europa, que cuando le pide más reformas resulta que el Gobierno ya se ha adelantado.
El problema es que el hecho de aprobar un alto número de medidas no es suficiente, aunque estén todas bien encaminadas, y en conjunto lo están. Pues no se trata de una cuestión numérica, sino del alcance que tengan las mismas. Y estas reformas no pueden esconder que hay algunas otras que no se han puesto en marcha, o de las que ni siquiera se habla, como es la de las Administraciones. Con todo, la vicepresidenta del Gobierno señala que 2013 será, otra vez, un año de reformas. Veremos si al concluir podemos tener la impresión de que el país está cambiando, y que lo hace a mejor. Por el momento, no podemos estar convencidos de ello.