www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Nominada al Oscar a la Mejor Película en lengua no inglesa

Un asunto real: el trágico drama de la monarquía danesa

domingo 03 de marzo de 2013, 11:03h
Nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película en lengua no inglesa, la cinta recuerda uno de los episodios históricos más trágicos de la monarquía de Dinamarca.
El director danés Nikolaj Arcel, guionista de la primera entrega de Millennium, se ha valido de unos apasionantes hechos reales para crear una película cuidada en cada detalle técnico e interpretativo y que optó al Oscar de la pasada edición aunque al final no pudiera vencer a la favorita, Amour de Michael Haneke. Sí se hizo con otros importantes premios del cine como el Oso de Plata al mejor actor para Mikkel Boe Folsgaard, que interpreta al rey, y al mejor guión, pero después de ver este filme, ambientado de manera exquisita y con inteligente guión, lo cierto es que los premios cosechados saben a bastante poco, quedando en el aire la pregunta de si podría haberse hecho con muchos más galardones y reconocimientos si no hubiera tenido la “mala suerte” de verse obligada a competir este año con la bellísima Amour. Pero si hablamos de amor, el que aparece retratado en “Un asunto real” es, asimismo, uno de esos amores que conmueven profundamente. Aunque la relación que une a las dos respectivas parejas protagonistas no se asemeje y ambas se encuentren separadas por siglos de distancia, la grandeza del sentimiento que comparten es la que mueve el argumento de las dos cintas nominadas y demuestra, una vez más, que el amor no entiende de épocas o situaciones.

En la excelente película danesa, los amantes tienen todo en contra para vivir su idilio y, aún así, lo que sienten es tan poderoso que les lleva a estar juntos jugándose en ello la propia vida. En todo caso, la que lleva la protagonista femenina, la joven inglesa Carolina Matilde, educada desde la infancia para contraer matrimonio con el rey de Dinamarca Christian VII, no puede calificarse realmente de vida. Aislada en una fría y conservadora corte extranjera, sin el amor o el mínimo respeto por parte de su esposo, Carolina Matilde sólo empieza a tener una vida cuando llega a palacio un médico alemán, el doctor Johann Friedrich Struensee. En primer lugar porque, por primera vez, hay alguien que logra mantener bajo control las extravagancias de un rey con problemas mentales que desde el principio trató de humillar a su joven esposa con frialdad y desconfianza. En ocasiones, incluso crueldad. Struensee, a quien interpreta el atractivo Mads Mikkelsen, se gana enseguida el favor del rey, quien, por otra parte, empieza a imponerse al poderoso consejo de nobles que son los que en realidad manejan el poder a su antojo. Aconsejado y, en cierto modo, también manejado por el doctor de ideas ilustradas, el rey empieza a aprobar leyes claramente revolucionarias para la monarquía absolutista que en 1770 gobernaba Dinamarca y el resto de Europa, hasta que los enfrentamientos le llevan, incluso, a cesar a todos los consejeros para quedarse solo con Struensee en el gobierno.

Mientras tienen lugar los acontecimientos políticos que buscan las libertades del pueblo y que son admirados por el propio Voltaire, de quien incluso reciben una carta alabando la valentía del monarca a la hora de abolir leyes como la de la censura o la de los castigos físicos, se desarrolla también la trama romántica. El médico extranjero y la reina, a quien da vida la joven actriz sueca Alicia Vikander, viven en secreto su apasionado amor y comparten además ideas “revolucionarias”. Pero la paz y la felicidad en la que viven no dura mucho. A su alrededor acecha toda una corte descontenta de nobles que ven subir sus impuestos para sufragar medidas sociales con las que, por supuesto, no están de acuerdo y enseguida empieza a fraguarse una traición para acabar con la influencia que ejercen el médico y la joven reina, que espera un hijo de su amante, sobre el rey. El descubrimiento de que ambos comparten lecho además de ideas hace que la madrastra y el hermanastro de Christian VII no tarden en prepararse para dar un golpe de mano y librarse de sus competidores. Los panfletos aireando el affaire real sirven a los conspiradores para agitar al pueblo, ese mismo pueblo que se ha visto beneficiado por las reformas de Struensee y que, de repente, pasará de la admiración y el agradecimiento a pedir su ejecución.

La fascinante lección de historia ofrecida por este filme de impecable factura deja, en todo caso, la amarga sensación de que, aunque suene manido, la historia siempre se repite, y el guión del propio Arcel en colaboración con el guionista Rasmus Heisberg no pierde la ocasión de señalar la terrible manipulación que desde la sombra ejercen los poderosos sobre las masas. Camino del cadalso, mientras el pueblo grita “¡Muerte al alemán!”, Struensee les contesta: “Soy uno de vosotros. Lo hice todo por vosotros”. Así, el filme recuerda, al final de la historia narrada a través de la carta que la reina escribe desde el exilio para que sea entregada a sus hijos cuando sean mayores, que después de aquel terrible episodio real, Dinamarca volvió a sumergirse en la Edad Media y sólo empezó a modernizarse cuando el rey Federico, hijo de Carolina Matilde y Christian VII, logró hacerse con el poder a los 16 años de edad y reinstauró las reformas que su madre y el doctor Struensee habían tenido el valor de empezar a implantar.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios