Crónica cultural
El sello inconfundible de Miquel Barceló
viernes 08 de marzo de 2013, 18:30h
Miguel Barceló expone en la Galería Elvira González sus últimas esculturas, terracotas y cuadros, hasta el 27 de marzo. Además, la escritora Zoe Valdés obtiene el Premio Azorín de Novela 2013.
La mujer que llora, ha sido la novela galardonada con el Premio Azorín 2013, de la escritora cubana afincada en París, Zoé Valdés. Un premio que dona 68.000 euros a la escritora. La novela se basa en personajes reales, nada más y nada menos, que Dora Maar, la amante de Picasso, y recrea el París de los años 30.
Barro, terracota, arcilla, madera, colores ocres y trazo suelo, balanceados por el viento y con impregnaciones de sus dedos. Hablamos de Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca, 1957) y las obras que ha expuesto en la Galería Elvira González de Madrid. Claro que también declara el pintor que ha “mezclado la arcilla con estiércol de camello y asno así como con cascotes machacados de viejas ollas y tinajas (chamota) amasando repetidas veces esta masa (olorosa masa) dejándola fermentar antes de amasarla otra”. La huella del pintor capaz de utilizar cualquier material que provenga de la tierra, nos deja una vez más impresionados.
La exposición de Miquel Barceló, la primera individual en la Galería Elvira González de este artista y la primera individual en una galería española desde hace más de 10 años, se compone, por un lado, de cuadros, en donde domina el blanco y por el otro de objetos en barro y cerámica. En los cuadros, Barceló ha extraído materia y manchado la tela de negro u ocre, dando a la mancha esas formas volátiles, orgánicas, vegetales, de animales marinos o serpientes escurridizas que distinguen su arte del de los demás artistas contemporáneos. Más que hacia la tecnología, Barceló vuelca su mirada hacía la tierra misma como si mirase hacía el centro de uno mismo. En las vasijas, tinajas, Picasso está presente. Y la religión.
La muestra también recoge unas esculturas de gran tamaño a base de ladrillos incrustados en enormes macetas de barro y que cobran la forma de flores o animales. Toda ella, son el testimonio del sello inconfundible de este gran artista y en sus obras aparece la fuerza y la lucha de la creación. Se puede visitar hasta el 27 de marzo.
Miquel Barceló tuvo sus primeros contactos con la pintura desde muy joven con su madre Francisca Artigues. El éxito le vino muy pronto. Con 24 años participa en la Bienal de Sao Paulo (Brasil) 1981 y con 25 en la Documenta de Kassel (Alemania) en 1982. En 1986 se le concede el Premio Nacional de Artes Plásticas y, dos años después, instala su taller en Mali, un país en el que centra su fascinación por África. Representante español en el Pabellón Bienal de Venecia en 2009 su obra ha sido expuesta en la Whitechapel de Londres, el Centre Georges Pompidou de París, el MACBA de Barcelona o el museo Louvre de París. En 2003 recibió el premio Príncipe de Asturias de las Artes y en 2008 inauguró la cúpula de la Sala XX del Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra.