COSAS VEREDES
Rubalcaba, tocado y hundido
miércoles 13 de marzo de 2013, 09:53h
En el tradicional juego de los barquitos, comercializado como Hundir la flota o Batalla naval, se otorgaba a cada jugador un conjunto de barcos, siendo el de mayor envergadura el que ocupaba cuatro cuadraditos de una hoja de cuaderno. Y se necesitaban, por lo tanto, cuatro disparos para acabar con él. Rubalcaba, el trasatlántico del PSOE, el líder infatigable curtido en mil batallas tiene las bodegas anegadas y su línea de flotación bajo el horizonte tras los tres disparos sufridos en las últimas semanas desde Cataluña, Galicia y Ponferrada. Ligeramente hundido de popa, intenta avanzar con la proa apuntando al cielo en un ángulo de unos 25 grados que va aumentando cada minuto que pasa. Las ratas han comenzado a abandonar el navío y los amantes de los naufragios hacen ya sus quinielas sobre el momento en el que se partirá en dos antes de convertirse para siempre en una pieza más de la arqueología submarina que puebla nuestros mares. Pero volvamos a los tres cañonazos certeros.
En Cataluña, sus hermanos del PSC decidieron el pasado 26 de febrero romper por primera vez la disciplina de voto. Y lo hicieron nada menos que para abrir un diálogo entre la Generalidad y el Gobierno central con el fin de que pueda celebrarse una consulta legal y los catalanes ejerzan su derecho a decidir su vinculación con Cataluña. Los diputados socialistas catalanes se alinearon con Izquierda Plural y CiU y votaron a favor de la consulta contra lo que ordenó el líder socialista. Todos menos Carme Chacón, que pese a estar allí prefirió no emitir voto alguno. Es decir, 13 de 14 hicieron una bonita peineta a Rubalcaba. ¡Pum! Tocado…
Los gallegos parece que perdieron el miedo tras la osadía catalana al ver que no era para tanto eso de llevar la contraria al… ¿jefe? Y decidieron votar a su aire también. El pasado 2 de marzo, Pachi Vázquez anunciaba que su partido celebrará unas primarias el próximo 1 de junio, algo que Rubalcaba le había prohibido de forma expresa, incluso por escrito. Significativas también en este caso las cifras: de 300 dirigentes que acudieron al comité nacional gallego del partido, sólo 2 votaron en contra y 10 se abstuvieron. ¡Pum! Tocado… y van dos.
Pero lo de este fin de semana es carne de culebrón venezolano. "El que se tiene que ir es él", decía (refiriéndose a Rubalcaba) un miembro de la formación de Samuel Folgueral, el alcalde de Ponferrada, tras el lío armado en apenas cuatro días. La moción de censura del viernes arrebató el poder al PP en la alcaldía de Ponferrada tras 11 años de gobierno. Pero la victoria se logró gracias al apoyo de Ismael Álvarez, condenado por acoso sexual. Tras conocerse este dato, las órdenes de Rubalcaba fueron claras: Folgueral tendría que renunciar a la alcaldía. Pues ni el alcalde ni sus siete concejales han accedido a dejar la Alcaldía y para ello han renunciado a la militancia socialista. ¡Requetepum!
Ya no es ningún secreto que el PSOE es un partido dividido en el que las discrepancias van más allá de darse la espalda en los corrillos o ponerse zancadillas de puertas para adentro manteniendo el tipo y la sonrisa en fotos y mítines. Ya no. Por no hacer, ni obedecen al líder, que debería dejar de serlo cuanto antes si quieren salvar los trastos de un partido que necesita una reconversión profunda y, sobre todo, un líder fuerte que aúne voluntades. El problema es precisamente ese, que Rubalcaba no tiene sustituto. De momento. Las sillas ya se están moviendo…