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cuartos de final de la Copa de Europa

Así juegan los posibles rivales de Real Madrid, Barcelona y Málaga en el sorteo de Champions

jueves 14 de marzo de 2013, 03:59h
Tres equipos españoles formarán parte del sorteo que decidirá los enfrentamientos correspondientes a los cuartos de final de la Champions League. La élite del balompié continental eleva su exigencia y solo sobreviven ya los ocho clubes que mejor se han desenvuelto en la máxima competición planetaria. EL IMPARCIAL analiza a los posibles rivales con los que Real Madrid, Barcelona o Málaga podrían encontrarse en su progresión hacia la final de Wembley.
El centro de convenciones de la ciudad suiza de Nyon -renombrado como “Casa del fútbol” para la ocasión- se engalana este viernes para acoger el sorteo de los cuartos de final de la UEFA Champions League. Los ocho equipos que conforman el bombo que diseñará el futuro inmediato de los mejores clubes del viejo continente han sobrevivido a una de las fases de octavos de final más duras que se recuerdan. Tan solo la Juventus -que goleó al indeleble Celtic 0-3 en la ida escocesa- se clasificó para la siguiente ronda sin algún susto indigesto. No en vano, Real Madrid, Barcelona, Málaga y Galatasaray se vieron obligados a remontar en el encuentro de vuelta. Se conforma así, una de las eliminatorias más competidas que se recuerdan.

El elevado rendimiento en los momentos decisivos de los equipos que llegan a esta cita se suma al hambre de gloria de instituciones que vuelven a llegar a los cuartos de final tras largos intervalos de ausencia. Los campeones europeos Juventus y Borussia Dortmund han esperado siete y 15 años para regresar a sentir la presión de la presente fase del torneo. El renovado París Saint Germain no se veía en una situación similar desde hace 18 años. Real Madrid y Barcelona buscan confirmar su favoritismo y saciar su eterna sed de gloria europea -exacerbada en el bloque capitalino como consecuencia de la construcción de la necesidad de la Décima-, mientras que el Bayern de Munich -el otro gran favorito- tratará de rematar sus grandes temporadas con una victoria a la tercera, ya que perdió las últimas dos finales y una de ellas en casa.

El primer obstáculo a superar para los clubes nacionales de camino a la final del 25 de mayo en Wembley se comenzará a construir este viernes. Real Madrid, Barcelona y Málaga pueden quedar emparejados entre sí, ya que en este nivel de competición no existen fronteras en el sorteo, pero esperan los otros cinco supervivientes que han demostrado con notable vehemencia su dureza competitiva. EL IMPARCIAL señala las claves de los posibles rivales que podrían cruzarse en la trayectoria de nuestros representantes en los 10 primeros días de abril.



Bayern de Munich: Una oda al balompié teutón que busca la culminación de su obra

El tetracampeón de la Copa de Europa mantiene con firmeza su cartel de favorito, estatus que se ha ganado tras cimentar un proyecto de máximo nivel competitivo que le ha permitido jugar dos finales seguidas de Champions League. Con la concepción clara de la solidaridad de esfuerzos, el club bávaro ha diseñado una de las plantillas más profundas del panorama internacional. Jupp Heynckes se quiere despedir del fútbol profesional culminando la obra que desde los despachos construyeron dos referentes del carácter del Bayern: Rumennigue y Hoeness.

Sobre el césped, el equipo alemán se despliega con un sentido de bloque cohesionado muy trabajado. La potencia física y la velocidad de cada pieza se ponen al servicio del colectivo para conformar uno de los equipos que mejor imponen un elevado ritmo de juego. A pesar de haber ganado en trato de balón al incluir a jugadores como Toni Kroos, Javi Martínez y Schweinsteiger en el centro del campo -en detrimento del defensivo Luiz Gustavo- la elaboración de juego no es su punto fuerte. Las vertiginosas transiciones comandadas por Franck Ribery y un renqueante Arjen Robben siguen constituyendo las principales armas del Bayern que, además, goza de laterales de largo recorrido y precisión en el golpeo como Lahm y Alaba, y el tradicional potente juego aéreo y de balón parado. La mentalidad ganadora se conjuga con una mezcla inteligente de juventud y veteranía. Pero, la endeblez defensiva ante rivales que raseen el balón y la actual escasa eficacia goleadora de Müller y Mario Gómez -otrora pieza básica en el esquema- constituyen los dos agujeros del temible heredero del modus operandi competitivo alemán.



Juventus: El retorno a la élite de uno de los bloques más competitivos de Europa

El actual campeón y líder absoluto del Calcio italiano dispone de una oportunidad idónea para recoger los frutos de un proyecto ideado para regresar a la élite continental con todas las garantías. Tras recomponer filas después del descenso disciplinario y el consiguiente azote financiero, al Juve decidió construir un equipo de perfil físico que girara en torno a la creatividad de Andrea Pirlo. Antonio Conte, el técnico del club transalpino, aprovechó la seguridad del eterno Gianluigi Buffon para entregar responsabilidades a los jóvenes zagueros Chiellini y Bonucci, que se han hecho mayores con la consistencia esperada. Además, el equipo turinés despliega por los laterales a carrileros capaces de volar sin descanso por las bandas y cerrar al mejor extremo rival. El suizo Leitchteiner y el uruguayo Cáceres destacan de una terna que completan el potente Asamoah y el correcto Padoin. Sobre esta base se cimenta el estilo Juve.

Los bianconeri juegan con comodidad mordiendo la salida del balón rival y tratando de ejecutar las contras con precisión y efectividad. El despliegue ofensivo de Andrea Pirlo se adereza en el centro del campo con la entrega y el trabajo de jugadores no exentos de una técnica destacada como son Arturo Vidal y Marchisio. Además, ha surgido la figura de Pogba, un proyecto de mediocentro similar a Patrick Vieira, que completa la apuesta juventina en la medular. Los goles y el último pase corren a cargo en este equipo de dos artilleros eficaces -Quagliarella y Matri-, un trecuartista al modo italiano (al estilo de Totti o Del Piero, guardando las distancias razonables) llamado Giovinco y un segundo delantero inteligente capaz de pasar, anotar y desahogar el juego, Mirko Vucinic. Con estas piezas ha compuesto la Juve uno de los equipos más duros de derribar de la actual Champions League. Su ferocidad en el despliegue defensivo y puntería caracterizan a un equipo que sufre si se le tapa a Pirlo. La presión de la exigencia en el campeonato italiano no hace mella a este bloque joven, aunque todavía deben refrendar esa seguridad competitiva en Europa.



Borussia Dortmund: El joga bonito alemán que busca su techo europeo

El campeón continental del 95 dispone en la actualidad de una de las plantillas que mejor juega al fútbol de la historia del club. Con Jürgen Klopp como ideólogo del renacer del Borussia, los westfalianos se han granjeado el prestigio perdido a base de mover el balón bien, con inteligencia, precisión y, sobre todo, como un equipo que gusta del fútbol ofensivo. Doble ganador de la Bundesliga destronando con honores al potente Bayern que rozaba la gloria en la Champions, el Dortmund hace de su poder combinativo el arma y la identidad con la que ganar o perder los partidos. Hasta las últimas consecuencias. Con un once inicial abrumador, Klopp despliega su juego intenso y vistoso, con constantes cambios de posición en los últimos metros que conforman una apuesta única lejos de nuestro país que ha adquirido, por fin, el poso competitivo que le faltaba para asustar en Europa.

La línea que brilla con especial fuerza dentro del elevado nivel del funcionamiento orquestal colectivo es la ofensiva. Es en el último tercio del campo donde el Borussia goza de un nivel comparable a cualquier rival continental. Los goles y el último remate son materia reservada al delantero polaco llamado a liderar el resurgir de su joven selección nacional, Robert Lewandowski. Este cazagoles no exento de técnica se maneja a la perfección con los dos virtuosos que llegan desde segunda línea. Marco Reus y Mario Götze representan la calidad del equipo. La clase, visión de juego y el desborde que lanzan a este equipo y deberán lanzar a Alemania en pos de un título internacional. Jugadores de movilidad e inteligencia absoluta sobre los que gira la guinda de la elaboración grupal. Por detrás surgen los laterales largos -Piszczek y Schmelzer-, la solvencia con el balón en los pies del zaguero Hummels y la creación de juego del repescado Sahin -líder inicial del proyecto- y Gündogan y la brega de centro campistas como Kehl, B?aszczykowski y Bender. El techo de esta formación coral no está claro, aunque se atisba considerando que las transiciones rápidas le hacen daño a un equipo tan ofensivo que no equilibra del todo bien su balance ataque-defensa. Las largas posesiones rivales y los encuentros llevados al terreno físico complican su éxito.



Paris Saint Germain: La calidad de sus individualidades como argumento para sorprender

El equipo francés se encuentra antes de lo previsto con una cita de máximo nivel continental. El club parisino ha remodelado sus oficinas, su vestuario e, incluso, su carácter. La inyección financiera que llegó del este ha actuado como reclamo para reunir a algunas de las estrellas que más brillaban en el Calcio. El PSG trató de construir su proyecto ganador sin pensar en el medio plazo, por ello, Carlo Ancelotti todavía se encuentra en el proceso de acomodar todas las piezas brillantes en el engranaje de un colectivo. A pesar de las urgencias y la improvisación, el único representante del fútbol galo ha crecido rápido y se ha plantado en cuartos dispuesto a dar la sorpresa y tumbar a algún favorito.

El técnico transalpino se ha empeñado en aplicar el raciocinio a la exuberante apuesta de su jefe tratando de cimentar un buen esquema defensivo que asegure, por lo menos, no sufrir por entregar a las individualidades el devenir del equipo. Por ello, ha conformado un bloque con dos centrales brasileños solventes Thiago Silva -este llamado a convertirse en referencia mundial- y Alex, laterales con clase y despliegue físico como Maxwell y Jallet, y la brega física y sabiduría táctica en el centro del campo con Thiago Motta, Matuidi, Verrati y Sissoko. A partir de los sólidos cimientos crece el terreno de la improvisación con dos finos artistas como Javier Pastore y Jéremy Menez, la veloz astucia del “Pocho” Lavezzi y la llegada del exuberante Lucas Moura, el regateador que retrocede el reloj a los años de Garrincha, una auténtica delicia para el aficionado. La guinda del faraónico proyecto tiene de protagonista a Zlatan Ibrahimovic. El primer espada sueco, con la calidad de los mejores jugadores del planeta, mantiene su omnipresencia en aquel equipo que se construye en torno a él. Si Ibra está fino, el PSG puede llegar lejos. De momento, una agresión le privará de la ida de los cuartos. Este hándicap mental se une a la flagrante falta de cohesión entre líneas y la desconexión defensiva de los atacantes que, al provocar absolutos agujeros entre líneas, a punto estuvo de costar la eliminación ante el Valencia.



Galatasaray: Un viejo zorro en el banquillo para guiar a la estrella turca, a Drogba y Sneijder

El club de fútbol más representativo de Estambul afronta con ilusión los cuartos de final de la Champions League. No en vano, el bloque turco consiguió la clasificación in extremis tras arrancar una victoria agónica por dos goles a tres en Genselkirchen, la casa del Schalke 04. La consistencia defensiva de un equipo que busca todavía la regularidad perdida en el desenfreno de fichajes del torneo otomano, permanece como la receta del éxito que un equipo ideado para reflejar la filosofía del eterno Fatih Terim. La escasez de opciones atacantes obligó al club a abordar dos fichajes tan ilusionantes como de difícil pronóstico: Didier Drogba y Wesley Sneijder.

Las frías estadísticas colocan un acantilado entre los ocho goles conseguidos por la estrella del balompié turco, Burak Yilmaz, y el resto de sus compañeros. Yilmaz, punta contundente que hace de su rapidez en espacios cortos y su astucia para cazar remates sus armas principales, llevó al Galatasaray a la ronda eliminatoria tras empatar a puntos con el Cluj rumano. Por detrás destaca la solvencia del meta uruguayo campeón de América, Fernando Muslera, la potencia de la zaga con el ex jugador del Arsenal Eboué y Dany Nounkeu, el trabajo de Altintop y Felipe Melo, y la calidad técnica del español Albert Riera y Nordin Amrabat. Tesón, brega y mentalidad competitiva son las señas de identidad de este sorprendente equipo que consiguió ganar al Manchester United en el temible Türk Telekom Arena. Sin duda, el salto de calidad con respecto al resto de equipos clasificados para los cuartos de final de la Champions es evidente y convierte al León otomano en el rival más asequible de la ronda.
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