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Polémico y popular a partes iguales

Boris Johnson, el 'bufón' conservador que apunta a Downing Street

martes 26 de marzo de 2013, 16:33h
De personaje desconocido a ser el político británico más popular en apenas una década. Boris Johnson, alcalde de Londres, ha logrado llegar a los británicos con unas formas cuanto menos poco ortodoxas y un discurso repleto de chistes y meteduras de pata. Sin embargo, muchos ven en él un duro rival para David Cameron en su propio partido.
Irreverente, maleducado, mentiroso, polémico, deslenguado, torpe... Son algunos de los adjetivos que Boris Johnson, actual alcalde de Londres, está habituado a escuchar cuando se refieren a él. Su particular forma de ser, muy lejos del prototipo de político británico, más recto y serio en sus formas, le ha aupado, para sorpresa de muchos, a la primera línea de fuego y no son pocos los que apuestan por una próxima candidatura para pelear con David Cameron el cetro del conservadurismo inglés.

Nacido en Nueva York, él mismo se ha definido en numerosas ocasiones como "el producto de un crisol de culturas", pues cuenta con antepasados alemanes, turcos, judíos, musulmanes y cristianos y parte de su educación se forjó al otro lado del Canal de la Mancha, en Bélgica. Siempre polémico, Johnson es uno de los pocos políticos británicos al que se le conoce por su propio nombre de pila a secas o por su mote popular, BoJo.

En los últimos años, sostenido por un carácter estridente que choca con su amor por los clásicos latinos y que ha llevado a la gente a amarlo o a odiarlo sin remisión, Johnson ha pasado de ser un político conservador visto por muchos como inofensivo a convertirse en una seria amenaza para David Cameron, líder de su partido y con el que compartió membresía en el selecto Bullingdon Club de la Universidad de Oxford, una elitista asociación estudiantil que, entre otras cosas, tiene como propósito destrozar restaurantes para después pagar los desperfectos.

Tras varios años ejerciendo como periodista, llegando a ser incluso editor jefe de The Spectator, en 2001 decidió dar el salto a la política. Después de ocupar varios cargos menores, en 2005 el actual primer ministro británico, a pesar de las numerosas voces en contra desde el seno del partido conservador, nombró a Johnson ministro en la sombra de Educación Universitaria.

Un año más tarde fue elegido junto a otros tres candidatos para formar parte del consejo rector de la Universidad de Edimburgo. Su fama de alocado y lenguaraz, mal recibida en instituciones tan rectas y tradicionales, provocó un movimiento estudiantil en favor del voto "Cualquiera menos Boris". Finalmente, acabó tercero.

A pesar de la corta experiencia de Johnson en política nacional, formar parte de la oposición le sirvió para promocionarse y darse a conocer por todo el país de cara a las elecciones a la alcaldía de Londres de 2008, que ganó imponiéndose a Ken Livingstone. Desde entonces, el calificado por muchos como "bufón conservador" se ha ganado a los londinenses y ostenta una de las mayores tasas de popularidad de toda la política británica, lo que anima a muchos a pensar que será más pronto que tarde cuando BoJo decida postularse al liderato conservador con la vista puesta en el número 10 de Downing Street, por mucho que él lo niegue.


Johnson queda colgado de una tirolina ante la mirada de decenas de londinenses.


Como alcalde, Johnson ha hecho suyo el éxito nacional de organizar los últimos Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2012. Además, puso en marcha una polémica ley que prohibía el consumo de bebidas alcohólicas en toda la red de transportes pública de Londres y ha desarrollado una importante política en favor de la bicicleta, medio de transporte que él mismo utiliza a menudo para ir a trabajar. Sin embargo, los analistas ponen de manifiesto sus lagunas en política exterior (es defensor a ultranza de que Reino Unido siga siendo parte de la Unión Europea, aunque con matices) y asuntos económicos.

Pero, por lo que más se le conoce a Johnson es por sus periódicas y mediáticas meteduras de pata, ya sea en el plano personal o en el profesional, un aspecto que le puso en evidencia esta misma semana cuando fue entrevistado por el popular periodista Eddie Marr, quien haciendo un repaso de su recorrido a lo largo de los últimos años puso a Johnson en más de un aprieto.


Entrevista de Eddie Marr a Boris Johnson.


A lo largo de apenas una década de andadura política, el alcalde de Londres ha sido cazado en numerosas infidelidades (está casado desde 1993 en segundas nupcias con Marina Wheeler, con quien tiene cuatro hijos), una de ellas acabó incluso con embarazo y aborto de por medio con la periodista Petronella Wyatt; mintió al ex líder conservador Michael Howard acerca de sus relaciones extramatrimoniales, ha tenido que rectificar en numerosas ocasiones escritos pasados en los que atacaba a la comunidad islámica, negra u homosexual, llegando a decir que si el matrimonio gay se aprobaba también tenía que darse el visto bueno a la unión entre tres hombres o entre un hombre y un perro; se destapó que se inventó citas históricas cuando escribía para The Times, hecho que le ocasionó un fulminante despido; y a roto en varias ocasiones la disciplina de su formación para apoyar al presidente de Estados Unidos Barack Obama o la legalización de la marihuana con usos terapéuticos.

Otra de sus grandes anécdotas fue cuando 'salvó' a una votante de su otrora rival Ken Livingstone de un asalto perpetrado por varias jóvenes mientras iba en bicicleta por la ciudad. Franny Armstrong, la víctima, llegó a calificarle en los medios de comunicación como su "su caballero de brillante armadura". Para sorpresa de muchos, este es un episodio del que Johnson no hace muchos comentarios ni alardes.


'Placaje' de Boris Johnson durante un partido benéfico entre Inglaterra y Alemania.


Por ahora, él niega una y otra vez que tenga ninguna aspiración a dirigir el país señalando que lo que realmente ambiciona es "ser una estrella del rock". Al respecto, realizaba estas sorprendentes y bizarras declaraciones recientemente: “Todos los que han estudiado la política británica saben que mis posibilidades reales de convertirme en primer ministro son solo ligeramente superiores a las que tengo de ser decapitado por un 'frisbee', cegado por un tapón de champán, quedarme encerrado en un frigorífico estropeado o reencarnarme en una aceituna”. BoJo en estado puro.

Sin embargo, muchos analistas y también su biógrafa, Sonia Purnell, consideran que su estrategia, desde su descuidado peinado hasta sus declaraciones repletas de chistes, pasando incluso por ir al trabajo en bicicleta, responde a un plan muy bien medido de Johnson con un único objetivo: convertirse en el futuro primer ministro.
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