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En busca de la ideología perfecta

José María Zavala
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jmzavalagmxnet/8/8/12
viernes 29 de marzo de 2013, 19:31h
Entre la amalgama de críticas y soluciones espontáneas que surgen en todos esos momentos en los que se juega a imaginar un mundo mejor, me llama la atención cada vez que escucho a alguien reclamando un reforzamiento de contenidos y propuestas articulados, una apuesta por la “ideología”.

Lo que me choca, en primer lugar, es el uso mismo de dicha palabra. Una ideología es un sistema coherente y estructurado de ideas que ayuda a comprender la realidad y que aspira a conservarla o transformarla. Parece que existe el miedo a que la ausencia de una ideología clara derive en totalitarismo (aquél “no somos de derecha ni de izquierda” de Primo de Rivera) o revele la debilidad de un movimiento. Quizás tan sólo sea el miedo a tener que cuestionarse una ideología que ha acompañado a muchos durante años, dotándoles de identidad individual y ubicación social.

Quizás debamos tomar la definición de Mannheim, y darnos cuenta de que en realidad, lo que se reclama es la articulación de una utopía que movilice de forma convincente a la ciudadanía, puesto que el otro término se reserva para los sistemas de ideas que tienden a conservar la situación política existente. Paradojas de la vida: el descontento actual viene influenciado por una mezcla de ambas (ideología y utopía) ya que un cambio realmente profundo podría ser traumático para todo el mundo. Un cuestionamiento real del statu quo supondría no sólo una gran dosis de renuncia material, sino también el derrumbe de las estructuras mentales individuales y sociales.

Al renunciar a la ideología no me refiero a seguir la lógica de los partidos “atrapalotodo” (catch-all parties) que lleva a a suavizar el compromiso ideológico de este tipo de formaciones políticas. La única meta de estos grupos se centra en lograr la mayor cuota de mercado electoral posible.

Pienso más bien fuera de la política institucional, donde es importante trascender la división derecha-izquierda. La división política en dichos términos oculta la existencia de minorías dominantes y genera dualismos artificiales, además de ser fuente de sentimientos que propugnan la confrontación y el sometimiento, la elección entre humillación o victoria. Es imprescindible que dirijamos los esfuerzos a lograr objetivos basados en la construcción colectiva y la creatividad.

La ideología per se no logra nada. Es necesario mantener también un equilibrio entre praxis y teoría. En los gestos cotidianos, en las formas de consumir, de desechar, de interrelacionarse... ahí también hay política, y sobran las palabras cuando nuestros gestos dicen demasiado de nosotros mismos.

No creo que lo que falte sea más “ideología”, en cualquiera de sus acepciones. Lo importante no es un sistema cerrado de percepciones, una perspectiva o cosmovisión única y compartida. Pretender un punto de vista único atenta contra la individualidad. Lo fundamental son las ideas por sí mismas, ideas buenas, útiles y que nos encaminen hacia el bien común. Los dogmas son demasiado limitados como para guiar nuestros caminos, pero las actitudes apropiadas pueden generar ideas sobre la marcha que desemboquen en acciones positivas.

Para ello se ha de aplicar, como no podría ser de otra forma en la sociedad que nos ocupa, el esquema en red. No se puede reclamar ideología porque la figura del ideólogo está muerta. Lo que funciona actualmente es la inteligencia colectiva, la participación y el debate. Sólo así se logrará evitar que individualidades o grupos concretos monopolicen la agenda política dictando al hilo de sus propios intereses.

José María Zavala

Sociólogo

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