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¿Qué hace el Gobierno con los escraches?

sábado 06 de abril de 2013, 18:44h
Tiene razón el secretario general de Organización del PP de acusar a los promotores de los acosos violentos a los políticos de que” la izquierda radical y antidemocrática quiere conseguir con su vandalismo lo que no han conseguido con los votos”. Pues, como todo el mundo sabe, el PP gobierna con mayoría absoluta y ésa es la esencia de la democracia: las elecciones. El pueblo español ha elegido abrumadoramente al Partido Popular para que gobierne por mucho que le escueza a los sindicatos, al PSOE y a los antisistema.

Y una cosa es el derecho de manifestación, que nadie discute, y otra muy distinta la situación actual que vive nuestro país, en que no hay un día que no se inunde la calle de manifestantes, ya sean profesores, los de las batas blancas o los de las boinas amarillas. El acoso al Ejecutivo del PP es inaudito, histórico. Jamás ningún gobierno se ha encontrado con tanto revoltoso suelto. Y es que la izquierda, con los sindicatos trincones a la cabeza y el PSOE en la sombra no dejar de gritar, insultar y acorralar al Gobierno por cualquier motivo. Por lo que se ve, pretenden echarles del Gobierno a puntapiés.

Pero ya el colmo es la moda de los escraches. Se trata, sin duda, de algo ilegal, de un delito de violencia. La última víctima ha sido la vicepresidenta del Gobierno, que se ha encontrado su casa rodeada de desmelenados chillones y violentos insultándola delante de su familia. ¿Y qué hace el Gobierno? De momento nada. Como tampoco hace nada para impedir que las calles de las grandes ciudades, en especial Madrid, permanezcan colapsadas por unos cuantos chiflados que protestan cada día. Y puede y debe el Gobierno tomar medidas. Ya lo sugirió la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes: regular y encauzar las manifestaciones. Y al día siguiente le quitaba la razón Rajoy.

Es el complejo de la derecha. Que tiene miedo de ser acusada de fascista, de antidemocrática. Y prefiere dejar que sigan las algaradas a aplicar la ley, a enviar a las Fuerzas de Seguridad e impedir que sus dirigentes sean acosados violentamente y que las calles se llenen constantemente de violentos. Al igual que está en su derecho de prohibir toda manifestación que no tenga sentido y, desde luego, mantener a raya a los manifestantes para que no terminen destrozando las ciudades.
Según ha sabido El Imparcial, ya hay dirigentes del Gobierno y del PP que están intentando convencer a su presidente de que debe de tomar cartas en el asunto y frenar esta antidemocrática y violenta moda de los escraches. Veremos si el mesurado y dialogante Rajoy es capaz.
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