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Ganará Maduro

jueves 11 de abril de 2013, 20:36h
El próximo domingo se celebran las elecciones venezolanas, en las que con demasiada probabilidad se puede cantar el resultado. Maduro será proclamado Presidente y con un porcentaje cómodo.

El proceso electoral no ha sido equilibrado y, por tanto, las elecciones no han sido libres, justas y competitivas. Capriles podrá cantar como Roque en la “Marina”, la extraordinaria zarzuela de Ramos Carrión, que “No hay justicia en la tierra. Volvamos a la mar”, y como Jorge, que “Solitaria tu querella en el pecho ocultarás”. Capriles se estrellará en el canto de su estrella pero no por sus deméritos sino porque ha habido tongo. La ilusión del cambio se desvanecerá, como en las elecciones de octubre que Chávez ganó tras ser literalmente levantado de la cama del hospital de La Habana. Una vez más se demostrará que el aparato del partido llamado oficialista –identificado de hecho con el Estado- es una apisonadora de toda esperanza.

Para que unas elecciones sean libres, justas y competitivas debe quedar plenamente garantizada tanto la igualdad de acceso de los candidatos a los medios de comunicación y, en general, a las actividades de campaña electoral como la absoluta neutralidad informativa de todos los medios de comunicación.

La desproporción ha sido alarmante en los medios y espacios disponibles. Y se ha acreditado un inusitado sectarismo y parcialidad de los mass media férreamente controlados por el oficialismo, que ha abusado además de los presupuestos públicos mediante el reparto de prebendas (en forma de viviendas y bolsas de ayudas diversas) así como a través de la multiplicación de las inauguraciones y del abuso de las técnicas del propagandismo totalitario disfrazadas de publicidad institucional. Y, por si fuera poco, el árbitro, el Consejo Nacional de Elecciones, es absolutamente casero. Como escribió Mackenzie no hay Administración Electoral que inspire confianza si está controlada por personas que se encuentran a las órdenes directas del Gobierno, y del partido del Gobierno.

Con estas condiciones resulta técnicamente imposible que las elecciones sean libres, abiertas y disputadas por cuanto hay un candidato sobreequipado y sobreprotegido. Capriles multiplica su labor hercúlea pero el oficialismo no puede ser privado del poder y no va a dejar que ello ocurra.

Maduro es consciente de sus limitaciones y por ello no solamente invoca permanentemente a Chávez, que se le ha aparecido en forma de pajarillo caribeño, sino que incluso se calza su mismo chándal multicolor para reivindicar su condición de heredero universal.

Aunque formalmente hay urnas, papeletas y, en definitiva, elecciones, éstas están trucadas por la previsibilidad del resultado. Los dirigentes del oficialismo ya han demostrado que la Constitución venezolana es un adorno del sistema y que sus preceptos pueden y deben ser siempre interpretados al servicio de sus conveniencias. Con las elecciones harán lo mismo.

P.D.: Me hubiera encantado escribir otro artículo. Y me encantaría aún más equivocarme y poder escribir el próximo lunes un artículo comiéndome mis palabras y celebrar que Capriles ha ganado las elecciones y es proclamado Presidente de Venezuela, pero…

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

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