Cospedal se planta ante los escraches
domingo 14 de abril de 2013, 08:13h
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, escenificaba ayer su rechazo a los escraches de un modo tan contundente como atinado: “son puro nazismo”. En unas jornadas denominadas “los políticos no son el problema, Cospedal respondía así a la campaña de acoso que están sufriendo los miembros de su partido, en un hecho sin parangón en una democracia que se precie de serlo.
En este sentido, conviene recordar la palabra “escrache” no tiene traducción a otros idiomas, precisamente por la ausencia de una herramienta de coacción semejante fuera de España.. Desde tiempos medievales, existe la figura del aforamiento para evitar que los cargos públicos puedan ser importunados y coaccionados en el ejercicio de su labor representativa. Sin embargo, los propios miembros de la PAH reconocen que uno de los fines de sus actos de hostigamiento es el de influir en el sentido de votaciones que vayan a celebrarse en parlamentos o consistorios. Y eso es impresentable en cualquier sistema democrático.
No es de recibo que los familiares de cargos electos del PP no puedan ni asomarse a la ventana de sus casas sin ser increpados ni insultados. Se ha llegado incluso a intentar quemar la casa del alcalde de Fuente del Maestre en Badajoz, con él y su familia dentro. La ausencia de violencia física por parte de los acosadores no justifica la presión a que son sometidos los familiares de los políticos en su propia casa, sin poder siquiera asomarse a la ventana. Estamos ante un problema de orden público de primera magnitud, cuya resolución depende no sólo de actuaciones policiales o judiciales sino de posicionamientos de una izquierda que, lejos de condenar los escraches, los alienta.