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Atlético de Madrid 5 Granada 0

El Atlético de Madrid y Falcao vuelven a enamorar ante un Granada impotente

domingo 14 de abril de 2013, 18:50h


Tarde soledada en el Vicente Calderón. El guiño del club hacia la sección más joven de su hinchada constituyendo el "día del niño" se unió a presunción de una victoria segura ante un rival inferior sobre el papel para poblar las gradas del feudo colchonero. El Atlético necesitaba el calor de sus fieles para reconstruir la inercia negativa de las últimas fechas y relanzar la impecable temporada que quedó truncada con primer pinchazo casero -ante la Real Sociedad- y los subsiguientes resultados incómodos. El renqueante Granada visitaba el coliseo capitalino con la piel de cordero tras sufrir una severa goleada en la jornada precedente y todo hacía pensar en que este era el día de reencontrarse con las sensaciones perdidas.

Diego Pablo Simeone es conocedor de que buena parte de la estabilidad a medio plazo del club pasa por amarrar la plaza de acceso a la Champions League de la próxima temporada. Evitar la desbandada de los pilares principales pasa por jugar la máxima competición continental, por argumentos económicos para el club y motivacionales para los adalides del vestuario. Por todo ello, el entrenador argentino decidió arrancar el partido con la delantera titular de esta temporada -Falcao y Diego Costa- y suplir la erosiva ausencia de Arda Turan por la velocidad y el desequilibrio del "Cebolla" Rodríguez y la llegada de segunda línea de Raúl García. Gabi y Koke moverían al equipo tras desechar el rol de equilibrio de otro mediocentro de corte más defensivo.

Lucas Alcaraz, por su parte, entregó encantado el favoritismo del encuentro al Atlético de Madrid cimentando un bloque rocoso, destinado a aguantar la posición y achicar espacios. Sin embargo, en la trampa diseñada por el técnico andaluz consta también el arma de la contra y de crecer gracias al aguante de balón de sus dos puntas estrella Aranda e Ighalo. La potencia y profundidad Nolito y Torje harían el resto en pos de descoses a un Atlético volcado al ataque y a mantener la posesión de balón, un papel en el que el bloque madrileño no se encuentra de todo cómodo.

Con esta hoja de ruta comenzó el partido. El Atlético trataba de ahogar al conjunto andaluz en su área con más empuje que juego y los visitantes buscaban enganchar una contra con la velocidad de sus transiciones. Pero a las primeras de cambio, en la primera acción peligrosa del encuentro Diego Costa se adelantó a Roberto con un gran movimiento y anotó el primer tanto. Golpe inicial colchonero en el cuarto minuto de juego. Cuando todavía se estaban asentando los caminos de cada equipo, el Atlético ya había diluido la idea de partido de Alcaraz.


La pasión desatada por la tempranera diana del brasileño espoleó el habitual ímpetu local y Falcao pudo sentenciar el enfrentamiento tres minutos después con un cabezazo que detuvo el meta granadino tras una gran presión del "Cebolla". Koke siguió el asedio con un chut que se fue desviado en el minuto 12. El Granada, si bien no se descomponía, no conseguía salir con sentido de su campo y esta situación erosionaba las posibilidades de empatar con el paso del tiempo de forma directa. Tan solo Brahimi sacaba la cabeza en el centro del campo, pero las ocasiones se sucedían en el área nazari. Raúl García anotó el segundo pero su remate fue anulado por claro fuera de juego. Falcao coronaba el abrumador dominio colchonero socon un remate desviado en el 16. La tarde parecía alargarse demasiado para el Granada.

Torje ejecutó el primer aviso serio del conjunto visitante con un centro pasado que Courtois no supo despejar generando cierto desconcierto en la zaga local. El carácter imprimido por Alcaraz no dejaba que su equipo se achicara cuando arreciaba el temporal colchonero y Nolito tuvo el empate en la cabeza tras otra jugada de desborde desde el flaco derecho del ataque granadino. Superado el cuarto de hora inicial, los andaluces empezaban a encontrar claros a explotar. Una falta lateral rozada por un zaguero rojiblanco confirmaba que el Granada no tenñia en mente entregarse a pesar de la puñalada inicial.

Pero la filosofía impuesta por el Cholo a sus pupilos incluye en sus páginas el descanso del guerrero para volver a morder tras una pausa. Robo de balón, dos pases vertiginoso, Diego Costa en el pico del área con ventaja y Falcao anotando ante Roberto en 2-0. Tras tomarse un respiro y bajar la presión -quien sabe si de forma intencionada-, el Granada adelantó las líneas y el "Cebolla" olió la sangre para lanzar el contraataque definitivo. Minuto 27 y partido casi sentenciado. Falcao, el tigre que había perdido su esencia, sació su sed de gol con otro movimiento de su cosecha esencial: movimiento del primer al segundo palo para golpear en mano a mano con el portero. Gol sencillo.

El segundo gol del partido actuó como anestesia a la tensión mostrada hasta ese instante y el encuentro bajó revoluciones. Aranda cabeceó desviado en el 35 tras un centro largo y Falcao hizo lo propio sin peligro sobre la meta andaluza. Los colchoneros decidieron entonces amasar la pelota con posesiones largas y obviar la profundidad en pos de un control total del choque. El Granada se desconectó esperando recibir la arenga de su entrenador en el descanso y los capitalinos manejaron el ritmo del partido a su antojo sabiéndose ganadores del combate en el primer asalto. Con el dos cero en el marcador y los ánimos apaciguados llegó el intermedio. Alcaraz tenía trabajo si no quería salir trasquilado del Calderón ante un Atlético inteligente y a medio gas.


Nolito abrió el segundo acto de forma fulgurante con un disparo desde el interior del área colchonera que Courtois detuvo sin problemas en la primera jugada. El panorama parecía haber cambiado tras la charla técnica del descanso. Sin embargo, un deja-vu asestó el golpe definitivo a los andaluces. Koke sacó una falta lateral y Falcao remató a la red ante la impotencia del meta Roberto, que abroncaba a su zaga por un descenso de concentración que costaba el partido de forma definitiva. Estrategia brillante del Cholo y disposición absolutamente rigorista de los jugadores colchoneros. Partido resuelto a falta de 45 minutos.

En el 56 pudo llegar el cuarto con una gran acción colectiva local que culminó Diego Costa con dos remates al arco granadino. Roberto detuvo el primero y el poste repelió el segundo. Las opciones de remontada visitante se reducían a la épica y el Atlético congelaba el partido a la espera de seguir anotando por inercia. Las llegadas del bloque nazarí no generaban un peligro real y el encuentro agonizaba sin tensión competitiva ni intensidad.

Con este guión llegó también el cuarto gol colchonero. Se repitió el esquema del tercero. Koke sacó una falta lateral de forma magistral y Raúl García se adelantó a los desconcentrados zagueros granadinos. Nuevo enfado del meta Roberto ante el desajuste de su defensa y un tanto más al gol average rojiblanco por si hiciera falta. Courtois detuvo la inmediata reacción visitante en el 63 con la palomita de cada partido y el choque recupero el ritmo cansino que imponía Simeone. Falcao rozó su hat-trick con una acción individual cuatro minutos después confirmando la debacle visitante, con los brazos bajados tras el 3-0 en el arranque del segundo acto.

Con el trabajo hecho y pensando en futuras citas, Simeone y Alcaraz empezaron a pensar en sus respectivas ligas particulares y comenzaron a ejecutar el carrusel de cambios. Adrián entró por Diego Costa, Buonanotte hizo lo propio por Ighalo y, antes de que Oliver provocara la ovación de la tarde ne su regreso al césped del Calderón, Filipe Luis hizo el quinto con un sutil toque de balón que se convirtió en una vaselina letal ante la salida de Roberto y tras su anotación técnica recibió el relevo de Insua. El Araabi entró por un desacertado Aranda para completar las sustituciones. Corría el minuto 74.

Los últimos diez minutos de partido transcurrieron sin llegadas clara a ambas porterías, con un Granada entregado a los fogonazos de intensidad rojiblanca y el público asistente comprobando las buenas maneras de la joven perla Óliver en el trato con el balón. Así pues, tarde de re enamoramiento colchonero en el Calderón y de recuperación de las sensaciones perdidas de Radamel Falcao. Los tres puntos siguen cimentando la tercera plaza rojiblanca. Por contra, Lucas Alcaraz tendrá que activar a un vestuario que fue arrollado por los bajones de concentración defensiva. La endeblez de la zaga nazarí podría complicar su futuro en Primera de forma definitiva.
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