La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando rinde homenaje con una exposición a la obra escultórica de Mariano Benlliure (1862-1947), artista de referencia en esta disciplina que logró labrarse una fama merecida a base de su prolífica actividad, además de por su carácter experimentador. Retratos, monumentos funerarios y esculturas alegóricas figuran entre las temáticas que abordó con mayor acierto.
Cuando se cumple el 150 aniversario del nacimiento de
Mariano Benlliure (1862-1947), la
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando le rinde homenaje en una exposición en la que ha sido reunida una selección de su vasta producción artística, predominantemente escultórica.
Considerado como
uno de los escultores españoles más virtuosos, Benlliure experimentó con insistencia con diferentes materiales como el mármol, el bronce, la plata, la terracota, la escayola o la cerámica. Pintor de formación y gran maestro del dibujo, logró la fama gracias a su labor escultórica, en la que brilló por su manejo de la técnica como se comprueba en los escorzos de los angelotes esculpidos en
Idilio, que muestra una escena idílica y delicada, al tiempo que ahonda en el dinamismo y en la concepción de la obra para ser contemplada desde distintos puntos de vista.

Así como
Idilio figura entre su obra más temprana, también lo hace
Accidenti!, una escultura en bronce que representa un monaguillo de gran expresividad gestual, y un
Autorretrato creado a los 38 años, en el que el escultor demuestra sus conocimientos pictóricos sobre todo en la plasticidad del torso.
El visitante menos entendido en la obra de Benlliure se llevará una sorpresa cuando descubra que esculturas urbanas tan icónicas como la de
Goya frente al Prado o la ecuestre de Alfonso XIII frente al estanque del Retiro forman parte de su producción. Cabe destacar en el espacio dedicado en la exposición a estas piezas un busto de mármol de Goya que demuestra el fabuloso manejo del artista en el trabajo de la fisonomía del rostro y del cráneo, lo que imprime una mayor profundidad psicológica al retrato.
Igualmente destacados son los monumentos funerarios creados por Benlliure. Tal es el caso del
mausoleo del tenor Julián Gayarre en el Roncal (Navarra), de composición escenográfica que ahonda en el impacto emocional del sepulcro.
Resulta interesante tener en cuenta que Benlliure debió ser un hombre hecho a su tiempo, que gozó de buenas amistades y que se relacionó bien en el ambiente cultural de la época. Fue un entusiasta de los toros, como dejó patente en obras como
El encierro o conducción de una corrida, pieza muy dinámica y expresiva.
Supo valorar a los intelectuales y personajes culturales como queda patente en el busto que dedicó a la que está considerada la primera bailarina de danza contemporánea,
Cléo de Mérode, a quien representó de forma idealista, con una factura muy delicada y sensual, o también en el que representó a la que fue su mujer, la pianista
Lucrecia Arana, de quien ha sido incluido en la exposición un abanico pintado al óleo por Benlliure. Resulta fundamental contemplarlo con atención.
Un busto de Canalejas y otro de
Sagasta dan por concluido el recorrido de una muestra que se hacía necesaria por la relevancia artística de un escultor que no ha de pasar más inadvertido.
Información sobre la exposición:Lugar: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Fechas: del 10 de abril al 30 de junio.
Horarios: martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas / domingo y festivos de 10:00 a 14:00 horas
Entrada: gratuita