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artistas realistas claman por la puesta en valor de un estilo marginado

El realismo español reclama su sitio frente al aislamiento de galerías, coleccionistas y museos

sábado 27 de abril de 2013, 08:13h
Artistas realistas españoles explican cuál es la situación del realismo, su acogida entre las galerías, los coleccionistas y los museos, así como qué falta por abordar para lograr su puesta en valor. Pese a que algunos de los pintores consultados sostienen que el realismo español en el extranjero, la mayoría duda de tal reconocimiento en España, donde exceptuando alguna galería y el Museo Europeo del Arte Moderno (MEAM) de Barcelona, el realismo se encuentra marginado. Las respuestas al porqué de esta situación las aportan sus propios protagonistas, quienes hacen partícipe a este periódico de sus inquietudes y sus quejas.
Miguel Ángel Moya



"Desde el punto de vista técnico y artístico, el realismo español está a la cabeza del panorama internacional, claro que yo soy español y mi afinidad cultural con un modo de entender la pintura también cuenta". Son palabras de Moya, quien opina que hay artistas "muy valorados fuera, mucho más que en nuestro país, aunque la marginación del realismo se produce a escala internacional". La diferencia es que en España "es más feroz e indiscriminada". Según su parecer, ni las galerías, ni los coleccionistas ni los museos prestan atención al realismo: "Son parte de un circuito de arte contemporáneo con unas normas no escritas sobre la pintura realista, que responden a una estructura psicológica muy compleja donde lo conceptual es cada vez más importante y la materia que lo sustenta cada vez menos".

"Se produce una especie de elitismo donde al coleccionista adinerado se le ofrece una especie de espiritualidad a la que sólo unos pocos pueden acceder", dice Moya. ¿Qué es necesario cambiar? "Supongo que como en todas las épocas se producirán cambios progresivos en los gustos oficiales, pero a largo plazo. La única opción sería que algún crítico relevante decidiera que hay un grupo generacional digno de ser tenido en cuenta".

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Bernardo Torrens



"Hace más de 12 años que no hago nada en España", dice Torrens, el único artista español presente en la muestra organizada por el Museo Thyssen sobre hiperrealismo. La razón de su alejamiento no tiene tanto que ver con él como con el hecho de que en España la actitud frente al tipo de obra que realiza "nunca ha sido históricamente muy buena", a lo que añade que supone que ahora "tampoco". Sin embargo, Torrens podría ser calificado de afortunado. Vinculado a la galería de Louis K. Meisel, una de las voces más influyentes del arte contemporáneo, trabaja desde hace años en Nueva York, donde "no hay muchos pintores españoles exponiendo regularmente", si bien matiza que su información al respecto "no es mucha".

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Eloy Morales



"Desgraciadamente, el realismo que se hace en España no goza de ninguna relevancia en el panorama internacional, salvo alguna excepción como Antonio López". Morales matiza que, sin embargo, tampoco el realismo que se hace fuera de España vive una situación muy diferente. "Sólo unos pocos artistas realistas tienen acceso a galerías de primer nivel o museos, esto ocurre por factores casi siempre extra artísticos y que rara vez van relacionados con la calidad del artista", afirma. Pero si hay algo que tiene claro Morales es que lo que está haciendo mucho daño al realismo "es el propio realismo", ya que se hace mucha pintura "que no está aportando nada y con muy pocos objetivos más allá de la intención de reproducir".

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Pedro Campos



A juicio de Campos, "el realismo hecho en España ocupa un lugar muy destacado en el extranjero", ya que en "prácticamente todas las principales galerías del mundo que apuestan por el realismo hay una importante representación de pintura española". Sin embargo, afirma que en Madrid "apenas hay dos o tres galerías de prestigio que centren su atención en el realismo". Sobre ARCO señala que "la presencia de realismo es prácticamente nula". ¿Qué falta por hacer? Campos lo tiene claro: "Sería fundamental la puesta en marcha de más iniciativas, ya sean privadas o institucionales, además de un poco de apertura por parte de ferias como ARCO, que tiene mucha repercusión mediática, porque no creo que aceptar tres o cuatro galerías realistas vaya a perjudicar en absoluto su imagen contemporánea".

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Juan Cossio

En opinión de Cossio, en España "faltan galerías especializadas y con peso como pueden ser las estadounidenses Louis K. Meisel o Ok. Harris", sin embargo sostiene que el realismo español en el panorama internacional "tiene eco" como así lo corrobora la figura de Antonio López. Cossio explica que hay que tener en cuenta que Estados Unidos es un país "más receptivo" a este estilo a diferencia de Alemania, en donde domina más "una corriente conceptual del arte".

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José Luis Corella



"Si el artista es bueno, se le valora donde sea a no ser que, aún siendo mediocre, esté avalado por una galería fuerte". Así de contundente se expresa Corella, quien considera que el realismo español despierta interés en el extranjero. No opina lo mismo sobre la acogida que tiene en España donde "está muy mal visto", según su experiencia. "No existimos", afirma al tiempo que cita como excepción a Antonio López. Se da la circunstancia de que los coleccionistas compran pinturas encuadradas en este lenguaje pictórico "por la firma o porque se trata de una pintura que entienden, les gusta y no necesita explicación". Su trayectoria le anima a pedir un mayor apoyo por parte de los medios de comunicación como uno de los pasos a seguir para lograr el reconocimiento de artistas como él, así como "concienciar a los museos de que exponer realismo no es retrógrado".

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Antonio Castelló



Castelló coincide con otros pintores cuando afirma que "el realismo en España es de primer nivel con una producción de gran repercusión internacional". La acogida entre los coleccionistas independientes es "notable", dice Castelló, quien opina, sin embargo, que "la instituciones públicas y privadas y la mayoría de galerías muestran un apoyo más débil". Entre las medidas que convendría adoptar para revalorizar el realismo, habla de "políticas culturales adecuadas para el desarrollo y crecimiento de los artistas realistas con iniciativas privadas de mecenazgo y mediante la adquisición de obras cuyo destino sea su exhibición pública", así como un mayor apoyo de los medios de comunicación en la promoción y difusión de este estilo.

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Luis Pérez



Pérez es uno de los tantos artistas realistas que consideran que su trabajo está más valorado fuera de España, un país que, afirma, "cuenta con artistas de extraordinario nivel con presencia internacional", lo que le invita a pensar que están "bien considerados" en el extranjero. Pese a la aparente falta de atención que se les presta aquí, Pérez cree que viven "buenos momentos para la pintura realista porque cada vez hay más interés tanto del público como de las galerías", no así en lo que se refiere al coleccionismo privado, donde aprecia que España anda algo aletargada, una sensación que ve acrecentada cuando piensa en el coleccionismo público.

A su juicio, hay "cierto vacío" en cuanto a ensayos, escritos, publicaciones o trabajos de investigación dedicados al realismo español o a biografías de grandes artistas. "En eso considero que vamos muy por detrás de otros países, especialmente los de habla inglesa".

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Virginia Rodríguez Cañete



"El realismo y el hiperrealismo que se hace en España está poco considerado con respecto al que se hace en otros países", dice Rodríguez Cañete, pintora que, sin embargo, sostiene que hay artistas "con una técnica y una temática fabulosa" que lograrán que se les tome en consideración "pues parece inevitable que críticos y galeristas no se queden prendados de la categoría artística de su trabajo". No hay que olvidar, añade, que "contamos con artistas de tremenda valía que bien merecen estar en las paredes de cualquier museo o galería en los países que hoy se consideran la elite del arte".

Las galerías nacionales "son cada vez menos reticentes a apostar por nosotros", por lo que ahora falta el resto para lograr el apoyo unánime de un arte que "tiene gran solidez, pero que está todavía poco promocionado", argumenta.

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José Manuel Cajal

"El realismo español se encuentra entre lo mejor del panorama actual", dice Cajal, uno de los pintores consultados más optimistas con la situación de este lenguaje pictórico. Pese a que afirma que "no son buenos tiempos para el arte en España", sostiene que propuestas como el MEAM "prueba que tanto el realismo como el hiperrealismo gozan de una excelente salud". En cuanto a su trayectoria, desde que trabaja sin estar vinculado a una galería en exclusiva, se congratula de poder decir que su obra está teniendo "una excelente acogida, primando la calidad por encima del nombre".

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Carlos Marijuan



"La pintura realista española en ferias de arte en el extranjero es muy escasa. Si pensamos en el escaparate que representa ARCO, de cara a las galerías extranjeras que nos visitan, es lamentable que apenas se exponga pintura realista de autores españoles". Así opina Marijuan, quien percibe que el realismo "tiene una presencia minoritaria en las galerías", que hay coleccionistas "apasionados por este estilo" y que la presencia de pintura realista de autores vivos en los museos "es muy limitada", a excepción del MEAM de Barcelona.

Asimismo, reclama que las grandes ferias de arte contemporáneo "incorporen más pintura realista actual para romper el equívoco de que la vanguardia está sólo en las instalaciones o en los video-montajes".

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Antonio Cazorla



En opinión de Cazorla, el realismo hecho en España "despierta bastante interés en el extranjero". Para apoyar esta afirmación, el pintor habla de dos ventajas que atraen las miradas hacia las obras de los realistas españoles: "la concepción del color y la luz, por nuestro clima suave, y nuestra cultura histórico-artística, un pasado que sin duda influye en la importancia que damos al arte". En España, tiene la sensación de que, dependiendo del círculo artístico en el que se mueva, "ser un pintor realista puede hacer que te sientas devaluado como artista" porque cree que están "casi totalmente apartados de los ambientes contemporáneos". En cuanto a los museos también ocurre, "exceptuando la gran iniciativa de Juan Manuel Infiesta, creador hace unos años del MEAM, que está siendo un éxito".

El realismo, afirma, "no es una tendencia agotada, ya que siguen surgiendo artistas con una visión personal y diferente", si bien demanda "más apoyo de las instituciones para evidenciar nuestra presencia y, por qué no, de la prensa y de los suplementos culturales leídos por el gran público".

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Ismael Fuentes



Fuentes también es de la opinión de que el realismo hecho en España "es de primer nivel", lo que le anima a pensar que de aquí a un tiempo figuras que todavía no son conocidas terminarán despuntando. "En el extranjero se vigila muy de cerca el trabajo que realizamos los realistas españoles", sostiene. Sobre la acogida que tiene el realismo entre galeristas, coleccionistas y museos, Fuentes es claro: "Mi valoración personal es buena, pero escasa, sobre todo en el caso de los dos últimos. Son pocos los coleccionistas que se han centrado en adquirir buena obra realista y la gran mayoría de los museos no tienen obra realista contemporánea en sus fondos ni dedican exposiciones temporales a ella". Por tales motivos, afirma que, aunque sí percibe que se admira el trabajo que hacen, "se recompensa poco". Falta "redefinir el concepto" e intentar acercarse a la pintura y a la escultura realista "con una mirada libre de prejuicios".

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Javier Arizabalo

"El realismo está muy discretamente representado en ferias como ARCO", dice Arizabalo, quien aboga por "evitar clasificar la obra artística por su línea de trabajo, en vez de por sus criterios". Entre lo que considera necesario abordar para poner en valor el realismo, cita su desvinculación "de la vertiente económico y especulativa" y añade que "falta plantar las semillas de la cultura y la enseñanza en los contenidos de los medios de comunicación para que la sociedad pueda establecer un juicio de valores".



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Christian Pignol

En opinión de Pignol, el realismo hecho en España se encuentra bien posicionado por su calidad. "Hay pintores que han tomado el modo de construir del realismo estadounidense y, sobre todo, de Richard Estes, pero quitando ese grupo veo muchos otros que tienen un modo de expresarse muy personal", entre los que cita a Antonio López como "el padre del realismo en España". Preguntado por qué es necesario para poner en valor el realismo en España, Pignol responde tajante: "No lo sé. No me preocupa. Estoy de parte del que trabaja en la creación de la obra y mi única ocupación es hacerlo bien en ese sentido".

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Carlos Casu

"El realismo hecho en España es tan bueno como el de cualquier otro sitio", dice Casu. A su juicio, en España hay una tradición y herencia cultural por las que el gran público "acepta mucho mejor el realismo que la abstracción", la prueba es "la cantidad de gente sin relación que está dispuesta a hacer cola para ver una exposición de Velázquez, Sorolla o Antonio López".

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José Cerezo



Cerezo está "seguro" de que el realismo en España se está moviendo "con mucha fuerza y calidad". Así como los galeristas cree que van acogiendo el realismo "tímidamente", los coleccionistas van mostrando interés por propuestas como las creadas por estos pintores. Nada tiene que ver esa aceptación con la de los museos, "que todavía no terminan de sensibilizarse". Más exposiciones y ferias es lo que reclama Cerezo para lograr una mayor difusión de este lenguaje pictórico, a lo que suma una petición a los medios de comunicación para que den a la cultura una "cuota mayor" para, así, "despertar sensibilidades".

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Consuelo Hernández



Pese a la "amplia" tradición del realismo en España, Hernández cree que las galerías e, incluso, las instituciones "consideran en general el realismo como pasado de moda", por lo que cree que su repercusión internacional es "bastante escasa" debido a "la falta de apoyos", así pues no duda en afirmar que el realismo en España está "marginado" tanto por parte de las galerías como de los museos de arte contemporáneo. Como excepción cita a ciertos coleccionistas de arte, pero considera fundamental que los gestores del arte, galeristas, patrocinadores y directores de museos "eliminen prejuicios".

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Carlos Saura

Aunque hay artistas españoles que exponen y venden sus obras en el extranjero, "son pocos los que llegan realmente a colocarse en situaciones relevantes en lo que podríamos denominar como elite artística", dice Saura. Si a esto, añade, le unimos "un cierto 'cainismo' patrio por el que tradicionalmente las instituciones y los circuitos influyentes han tendido a sentirse más fácilmente seducidos por las singularidades culturales más allá de nuestras fronteras, hace que la promoción de los talentos propios haya sido muy pequeña". Sobre la acogida que tiene el realismo en la industria del arte no tiene dudas: "Falta información y sobran prejuicios e intereses".

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Mikel Olazabal

En opinión de Olazabal, la procedencia del artista no tiene "ninguna relevancia", ya que si el cuadro "es bueno y suscita interés" se aprecia, pero "no se piensa de dónde viene para saber si gusta". La posibilidad de tener acceso a galerías internacionales es "inevitablemente necesario para el arte figurativo español", dice Olazabal, quien cree que nuestro mercado y su capacidad para ofrecer posibilidades es actualmente "muy limitado y está demasiado fragmentado". La creación de la Fundación de las Artes y los Artistas y del MEAM de Barcelona dan cuenta, según su opinión, del creciente interés hacia el realismo, cuya puesta en valor pasa por "creer en ello y tratar de adelantarse innovando y presentado una variedad creativa".

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César Santander



"El realismo en España es tan bueno como el de otros países. Hay una sorprendente cantidad de jóvenes artistas realistas", dice César Santander, quien ha expuesto en alguna ocasión con Pedro Campos en Londres, cuyo trabajo afirma que "goza de gran interés". Santander opina que en España "los artistas realistas no están tan valorados como deberían" y aboga por una exposición de realistas españoles "que viaje por museos españoles, europeos o de Estados Unidos para contribuir a que sus obras sean reconocidas". Sin embargo, se muestra esperanzado: "Creo que es cuestión de tiempo que coleccionistas, galerías y museos tengan en cuenta este estilo".

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Modesto Trigo

"Por desgracia aquí los comisarios de las ferias no permiten que las galerías presenten artistas realistas e hiperrealistas, so pena de ser expulsados". Así de claro se expresa Trigo, quien considera que el realismo no despierta ningún interés entre los museos de arte contemporáneo y las galerías. "Nos salvan los coleccionistas", sostiene. "Menos foto y más interpretación. Menos razón y más emoción. Sintiéndolo mucho no debemos competir con las buenas cámaras del momento, aunque sea un medio de trabajo", razona.

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Jorge Gallego

Según Gallego, "el realismo hecho en España es muy reconocido en el extranjero" mientras que aquí "hay algunos sectores que lo emparentan de manera maliciosa con nuestra propia tradición y lo tachan de anticuado y fuera de la vanguardia". Sobre la aceptación de galerías y coleccionistas se muestra optimista, pero cree que los museos de arte contemporáneo "todavía tienen una cuenta pendiente con nuestra pintura". Gallego insiste en recalcar la idea de que el realismo "es igual de válido que cualquier otra corriente estética", por lo que merece ser colocado "al mismo nivel en ferias de arte, museos de arte contemporáneo e instituciones públicas".

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