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Sus rivales en las primarias también necesitan margen para atesorar apoyos

Rubalcaba gana tiempo hasta 2014 a costa de aceptar peticiones de los díscolos

jueves 25 de abril de 2013, 12:23h
Rubalcaba cambia todo para que nada cambie. Quiere ganar tiempo porque lo necesita y lo compra con concesiones a los díscolos. El límite lo marcan las elecciones europeas, tras las que se celebrarán las primarias. A sus espaldas se tejen alianzas que amenazan su reelección. La batalla perdida es que sea más interesante la oposición de Rubalcaba que la oposición a Rubalcaba. Pero no es el único en apuros: Chacón no sale en la foto desde que ha surgido Madina.
Alfredo Pérez Rubalcaba intenta ganar tiempo. Su "contrato" acaba en 2016 como secretario general, pero la gran cita de cara a las generales es en 2014, después de las europeas. La estrategia es contentar a los críticos, incluso accediendo a decisiones que hasta no hace mucho rechazaba. Entretanto, reflexiona sobre su presencia como candidato en las primarias, decisión en la que pesará por encima de cualquier otro factor el haberse asegurado apoyos suficientes.

El primer sapo que se ha tragado es el de que los militantes tengan voto en la elección del líder. Empujado por la federación gallega o, año y medio atrás, por la madrileña, su 'número 3', Óscar López, ya anunció esta semana que Ferraz estudiará un cambio en los estatutos. Así, las bases tendrán un papel fundamental y la designación del secretario general no dependerá tanto de reuniones con barones como de un discurso y un proyecto que atraiga también a quien no goza de cargo alguno en la estructura.

Un asunto más complejo es el catalán. Reina la calma, pero la discrepancia sigue ahí. El PSC es favorable al derecho a decidir y Rubalcaba, no. En este capítulo, los esfuerzos del líder se han centrado en silenciar la discusión. Admite que la hay, pero ha dejado de trascender el estado de las cosas, así como una fecha definitiva de resolución del conflicto interno, que contiene trazas y algo más que trazas de diferencia también respecto a la Corona. El PSOE es republicano, pero también constitucional, y la Carta Magna establece una monarquía parlamentaria, argumenta frecuentemente Rubalcaba. Pere Navarro quiere que el Rey deje paso.

Otra operación de maquillaje fue el cambio de estructura, que no tardaría en tambalearse al no destituir a Óscar López tras el caso Ponferrada. Ocurrió en marzo, a la par que la apertura de diálogo con Navarro: entre otros nombramientos, se dotó de mayor poder a Elena Valenciano y se dio un papel relevante al histórico Ramón Jáuregui, exministro de la Presidencia de José Luis Rodríguez de Zapatero. Jáuregui, figura respetada por las distintas facciones del partido, se encarga ni más ni menos que de "reelaborar la propuesta ideológica", como él mismo declaró, así como de preparar la Conferencia Política socialista que se celebrará en otoño.

La última propuesta de Rubalcaba guarda relación con el Senado. La Cámara Alta, de capa caída y con poder más que limitado en la tarea legislativa, tornaría en auténtico foro de competencias autonómicas y sería nombrado por los gobiernos de las regiones o sus parlamentos. Para ello habría que reformar la Constitución. La intención del jefe socialista es mostrar iniciativa, que la suya no es sólo una labor de destrucción dialéctica de las posturas del Gobierno. También, tapar -sutiles algunos y descarados, otros- movimientos para quitarle la silla en las primarias.



Los tapados asoman la cabeza. Y Carme Chacón, entre medias. La catalana, comúnmente reacia a las declaraciones a la prensa siempre que no necesite lanzar algún mensaje, accedió voluntariosa a los micrófonos para afirmar que le parecía muy buena noticia que surgieran supuestos candidatos como Madina. Su situación no es cómoda ya que distintas fuentes socialistas confirman algo que no es ajeno más allá de las puertas de Ferraz: perfiles como el del propio Madina o el de Patxi López camelan más que el de Chacón, ya derrotada en primarias y lejos de ser concebida como alternativa para recuperar el poder.

Uno de los atractivos de estos últimos días ha sido la comida entre Madina y López tras el Comité Ejecutivo del pasado lunes. Crece en las quinielas la posibilidad de una candidatura conjunta, dual, que combine la experiencia del exlendakari con la juventud y buena imagen del diputado. O bien presentarse por separado para más tarde sumar los apoyos. Aunque el único paso público de estos ha sido dejar de descartarse ya es sabido que recaban opiniones y consejo. Aún tienen mucho tiempo por delante hasta 2014. Lo necesitan. También Rubalcaba. He aquí un elemento positivo para el cuestionado líder. El esquema es peligroso para las aspiraciones de Chacón y casi inabarcable para opciones más humildes como Emiliano-García Page o el díscolo Tomás Gómez.

Rubalcaba achica agua como buenamente puede. Con concesiones como precio. Ha ordenado el partido para que en su agenda sólo haya sesiones de control y actos de cara a los afiliados y las televisiones. Quiere vender imagen ante los españoles y ante los suyos. Y no desgastarse: sus comparecencias ante la prensa y sus declaraciones en el pasillo del Congreso se han reducido sensiblemente. Sabe que el atractivo reside ahora más en la oposición a Rubalcaba que en la oposición de Rubalcaba. Por lo pronto, su único logro es tiempo. Tiempo para tomar aire pero también para que se organice el relevo a sus espaldas. Se avecinan meses interesantes.
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