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28,2 por ciento en intención de voto

El PSOE sigue en picado a pesar de su batería de propuestas

sábado 04 de mayo de 2013, 09:12h
Viernes negro el de esta semana para el PSOE. La caída en intención de voto confirma la pérdida de confianza de la ciudadanía española en el socialismo de Alfredo Pérez Rubalcaba, quien, a pesar de los periódicos envites del CIS, no ha dejado de lanzar propuestas sin lograr mucho rédito en las encuestas.
Bajan las aguas revueltas en la sede socialista de Ferraz. Al encendido debate sucesorio abierto hace unos días con la petición por parte de diversos ámbitos del partido de unas primarias que lo rejuvenezcan se le suman ahora los malísimos resultados que está cosechando el PSOE mes a mes en intención de voto.

Ni la crisis económica ni la caída del PP y del calado del Gobierno, fruto de medidas impopulares como la subida de impuestos o el creciente número de parados, han logrado que Alfredo Pérez Rubalcaba remonte el vuelo y logre acortar distancias con su principal enemigo político: Mariano Rajoy. Tanto es así que incluso Izquierda Unida o Unión Progreso y Democracia están restando votos a los socialistas y empiezan a ser dos fuerzas a tener muy en cuenta en regiones como Madrid, donde el PSOE pierde terreno a pasos agigantados.

A lo largo de los últimos meses, y con la intención de ganarse el voto descontento con el PP, Ferraz ha elaborado un listado de propuestas de calado social que poco han sumado en la intención de voto en caso de que se celebraran elecciones generales hoy mismo.

De este modo, en los últimos comicios de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, en marzo de 2008 y con la crisis dando sus primeras estocadas, el PSOE contaba con un respaldo popular del 43,6 por ciento. Un año más tarde, los socialistas ya habían cedido tres puntos y su diferencia con los populares era apenas de ocho décimas.

Desde entonces, la caída ha sido imparable. Las primeras elecciones generales de Rubalcaba como candidato a la Presidencia significaron una caída hasta el 28,7 por ciento, apenas cinco décimas más que a día de hoy (28,2). Ya en octubre, tras los comicios vascos y gallegos, la confianza en el partido había caido hasta el 28,6 por ciento, lo que llevó a importantes dirigentes del partido, como José María Barreda, ex presidente de Castilla-La Mancha, a señalar que el PSOE va "de desastre en desastre, hay que cambiar el rumbo" o a José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía, quien apuntó que el problema del partido "no es de ideas y sí de improntas y personalidades".

Entonces, la famosa herencia recibida del anterior Ejecutivo estaba detrás de tan pobres resultados. Meses después, algo no funciona en Ferraz para no remontar el vuelo.



Una batería de medidas yerma
Tras desmarcarse del anterior equipo de Gobierno, con vídeo pidiendo perdón incluido, como estrategia para marcar un antes y un después y distanciarse de la crisis, el PSOE ha redirigido su estrategia sin mucho éxito encaminándola hacia un lavado de cara. Para ello, los socialistas han propuesto numerosas medidas de carácter social para captar votos.

En materia económica, Rubalcaba se ha mostrado una y otra vez en contra de tocar la hucha de las pensiones, además de mostrarse en contra de la famosa y polémica amnistía fiscal del Gobierno, llegando incluso a pedir la intercesión de la Audiencia Nacional, hasta el punto de recomendar la creación de una nueva agencia antifraude.

Ferraz siempre ha rechazado que se le impongan nuevas cargas a la sociedad española como contraprestación a las exigencias de la troika, hasta el punto de trabajar a finales del año pasado en unos Presupuestos Generales alternativos más "benévolos" con el español de a pie.

También se ha propuesto cambiar la tributación actual para que sean las rentas más altas "las que más paguen" y bajar el impuesto del IVA y el IRPF para desahogar a las clases medias y bajas.



En materia de política social, el PSOE ha abanderado el rechazo a los recortes en Sanidad y Educación impulsados para el Gobierno para adelgazar la deuda pública denunciando que la inversión en estos conceptos retrocedía a niveles de finales de la década de los 80. Muchos dirigentes socialistas, entre ellos el propio Rubalcaba, han lanzado duras críticas al Ejecutivo y se han postulado a favor de los funcionarios y trabajadores afectados.

También se presentó un recurso contra la reforma laboral del Gobierno de Rajoy por calificarla de "injusta", "desproporcionada" y que colocaba "en situación de indefensión a millones de españoles". Por ello, los socialistas respaldaron y participaron activamente en la huelga general del 14-N.

Además, una de las grandes propuestas de los últimos meses del PSOE ha sido la reestructuración del modelo del Estado español. En este sentido, Ferraz propuso una reforma constitucional que avanzara hacia un modelo federal rompiendo así con las autonomías actuales.

Pero, sin duda, una de las apuestas fuertes del socialismo fue defender una nueva ley que evitase los desahucios. El PSOE elevó varias propuestas ante el Congreso de los Diputados con medidas como la renegociación de la deuda o la dación en pago con el objetivo de frenar el que miles de familias españolas se quedaran en la calle debido a la crisis y a los impagos de sus hipotecas. Además, se pidió un fondo de 1.000 millones de euros"para rescatar a personas".

Los socialistas también se mostraban en septiembre totalmente en contra de la supresión de las entidades locales menores como parte de la reforma de las Administraciones "por no suponer un ahorro y perjudicar los servicios al ciudadano", una estrategia encaminada a intentar captar el voto rural, uno de sus bastiones electores tradicionales. Así, se propuso que fueran las Comunidades Autónomas con subvenciones estatales y cuentas saneadas las que se encargaran de ayudar a aquellos ayuntamientos que lo necesitaran.

Asimismo, una de las propuestas que más revuelo levantó fue cuando Ferraz solicitó al Gobierno la revisión del Concordato de la Santa Sede si los religiosos influían en las políticas del Ejecutivo. Unas relaciones, las que mantiene el Estado con el Vaticano, que no se tocaron durante los ocho años de Gobierno de Rodríguez Zapatero.

También se pidió en octubre pasado que que no se financiara a los centros educativos que segregasen a alumnos por su sexo. "No estamos en contra de los colegios de educación diferenciada, pero opinamos que quien opte por este tipo de centros, lo pague", se afirmó desde Ferraz.

Así, el socialismo no ha dejado de trabajar para intentar remontar un vuelo que empezó a caer en las elecciones generales de 2011. Hoy, diecisiete meses después, los números y las encuestas no juegan a su favor y muchos son los que piensan si la propuesta más importante que debería dar el partido no debería ser la de la remodelación interna.
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