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Italia y el Gobierno Letta

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 05 de mayo de 2013, 19:36h
En los últimos días, los medios internacionales y la Unión Europea (por boca del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso) destacan que “la estabilidad ha vuelto a Italia”. Es cierto que Italia por fin tiene un Gobierno. No obstante, aunque pueda resultar paradójico y sorprendente, la idea de que el país sea estable no resulta del todo cierta y denota excesivo optimismo. Enrico Letta ha conseguido formar un Gobierno del “embrassons-nous”, de la reconciliación o de “unidad nacional”, compuesto por exponentes del centro-izquierda, del centro-derecha y del propio centro. Pero, ¿de verdad se han superado los contrastes entre las diferentes fuerzas políticas? Las noticias de estos días, las declaraciones de Berlusconi y sus lacayos, no parecen ir en esta dirección, mostrando un panorama diferente al que cabía esperar: Berlusconi pretende que la acción del nuevo Gobierno esté “condicionada” por sus necesidades y amenaza constantemente con retirar la confianza –“desenchufarlo”- cada vez que el Gobierno Letta propone algo no acorde con sus intereses. Hace cinco años, escribíamos que “el lobo pierde el pelo, pero no el vicio” y Berlusconi no cambia. Sigue interponiendo sus intereses personales a los del país: por eso y teniendo en cuenta sus prioridades, resulta difícil imaginarse un Berlusconi responsable dentro de un Gobierno estable, o que permita la adopción de aquellas medidas realmente necesarias para el interés del país, de aquellas reformas improrrogables que salven a Italia de esta difícil situación. El cavaliere razona en términos electorales y cálculos personales: su prioridad es su inmunidad, seguida por la defensa de sus intereses económicos. Por lo tanto, este Gobierno nace viciado en su origen y su acción está sujeta a la voluntad del padre-patrón del Pueblo de la Libertad. Resulta difícil imaginar que las buenas palabras de Letta en su discurso de investidura –aunque mostraban una elevada dosis de propaganda y poca concreción- puedan encontrar aplicación práctica, mientras el Gobierno sea rehén de la voluntad de Silvio. ¿Podrá este Gobierno aprobar una ley sobre el fraude fiscal, contra la corrupción, en materia de conflicto de intereses o que otorgue la ciudadanía italiana “ius soli”?

En este contexto, destaca la “pérdida de interés” del Movimiento 5 Stelle (M5S), que parece estar pagando su estrategia “atendivista” y su inexperiencia política. El M5S parece no dar ya tanto miedo, al mismo tiempo que van diluyéndose incluso el impulso y el aire nuevo que ha brindado a la política italiana. Más que sus propuestas –algunas merecían mayor atención-, cobran protagonismo las declaraciones inapropiadas o las primeras voces disidentes dentro del movimiento. La impresión es que, una vez más en la Historia de Italia, una –supuesta- revolución se acaba revelando como una simple reacción. No obstante, el verdadero protagonista de esta etapa política italiana es el Partido Democrático. Tras las primarias de diciembre de 2012, el Partido ha conseguido “equivocarse” casi en todo. Ahora el verdadero problema parece la idea de obviar esta fase política, archivarla sin digerirla. En lugar de abrir un periodo de reflexión y análisis crítico, el PD prefiere fingir que se ha tratado de una “pequeña” crisis. No comprende que está en juego su identidad política, ya que muchos militantes cuestionan su persistencia y abandonarán el partido. El PD parece no comprender los cambios de la sociedad italiana y se muestra incapaz de escuchar la calle, aumentando la distancia entre el grupo dirigente y la base del partido. Sin abrir un debate crítico o una constructiva confrontación entre las diferentes posturas presentes dentro del partido, el PD parece destinado a fracturarse y escindirse como tantas veces ha sucedido en la historia de la izquierda italiana. Finalmente, algunos de sus parlamentarios podrían retirar la confianza al Gobierno y votar en contra de la “Grosse Koalition a la italiana”, exigiendo mayor respeto por los electores del PD y ansiando cambios reales en la izquierda italiana. Entonces, ¿estamos seguros de que la estabilidad ha vuelto a Italia?

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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