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EL REY Y LA REFORMA CONSTITUCIONAL

lunes 13 de mayo de 2013, 11:47h

Sigma Dos ha realizado para el diario El Mundo una interesante encuesta política en la que el 72% de los preguntados opina que el Rey debe impulsar la reforma constitucional y un pacto anticrisis. Coincido plenamente con ese sentir mayoritario de los españoles y lo razoné el pasado 7 de mayo en un artículo publicado en El Mundo y que, sin alterar una coma, reproduzco a continuación.


“El pueblo español, por decisión de la voluntad general libremente expresada, encomendó al Rey en la Constitución el ejercicio del arbitraje y la moderación que corresponde al Jefe del Estado en los sistemas parlamentarios. De forma tenaz, discreta, poco conocida, Don Juan Carlos lleva 35 años ejerciendo esa función constitucional con notable acierto, contribuyendo a resolver muy enconadas cuestiones. Tengo memoria viva de cómo moderó el roce de pedernales entre el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo.

Dirigentes de algunas instituciones del Estado y varios medios de comunicación relevantes han planteado la necesidad de reformar la Constitución. Lamo de Espinosa declaró públicamente algo que está en el ánimo de casi todos los observadores: solo la autoridad del Rey puede poner en marcha con el consenso imprescindible la delicada operación de modificar nuestra Carta Magna. Aparte, porque son otra cosa, los acuerdos entre los partidos y los sindicatos para disminuir el paro.

Con todos los defectos que se quiera, la Transición fue un prodigio político de moderación y prudencia. España transitó desde una dictadura de 40 años a una democracia pluralista plena, sin violencia ni sangre derramada. El mundo reconoció con admiración la inteligente operación que los españoles fueron capaces de llevar a cabo. Pero no hemos sabido transmitir a las nuevas generaciones el conocimiento cabal de la Transición. Un hombre de 45 años tenía 7 cuando se organizó la moderación y la libertad en España tras la dictadura. Y la verdad es que las nuevas generaciones se sienten, en estos momentos, indiferentes ante el sistema al 70%, indignadas al 30%, asqueadas al 100%. Es necesaria una reforma constitucional de fondo. Esa reforma constitucional debe ser la de las nuevas generaciones para que la sientan suya, para que se integren en ella, para que prorroguen varias décadas más el sistema. Y las cosas son como son: o hacemos desde dentro la reforma constitucional o nos la harán desde fuera.

Al Rey le corresponde llamar primero uno a uno, después colectivamente, a varios expresidentes del Gobierno, a algunos exministros destacados, a los más prestigiosos catedráticos de derecho constitucional para encargarles la redacción de la reforma. No la que ellos harían sino la que exigen las nuevas generaciones, convocando a la tarea común a los jóvenes líderes políticos, económicos, sociales, sindicales, culturales, religiosos y hasta deportivos.

El régimen está agotado. Lo escribí hace seis años, cuando era tiempo de reconducir la situación sin el descoyuntamiento actual. La Constitución se ha convertido en hojarasca. Hay que reformarla. Solo el Rey tiene autoridad y prestigio, a pesar de los últimos avatares, para propiciar la operación. Pero Don Juan Carlos es un Monarca constitucional. Lo ha sido de forma impecable desde el año 1978. Para poner en marcha la reforma constitucional necesita el encargo expreso del presidente del Gobierno. Corresponde a Mariano Rajoy encomendar al Rey que arbitre y modere la estrategia adecuada para reformar la Constitución. Si el líder del PP no lo hace, la Historia se lo demandará. El Rey, por lealtad constitucional, debe esperar a que el presidente del Gobierno mueva ficha”.
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