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Rajoy se arruga ante Mas

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
miércoles 15 de mayo de 2013, 15:29h
Cada día que pasa la actitud de Rajoy ante Artur Mas es más incomprensible. Hace poco, el presidente del Gobierno sacó pecho y asestó un capón a los secesionistas catalanes con el Estado de Derecho en la mano. Su recurso ante el Tribunal Constitucional le dio la razón.

Pero los catalanes sacaron las uñas y advirtieron de que incumplirán la sentencia. Quizás por eso, ahora parece ser que Rajoy se arruga y prefiere evitar conflictos para frenar la delirante consulta soberanista, lo que, en caso de producirse, le colocaría en un laberinto político y provocaría una agudísima crisis política. Y da la impresión de venderse por un plato de lentejas contaminadas.

El presidente parece pensar que si llena los bolsillos de los catalanes con prebenditas y pelas, muchas pelas, eso sí, la Generalidad dejaría de lado el referéndum. ¡Iluso!

Primero, porque los barones del PP, los militantes, la mayoría de los españoles y las Comunidades Autónomas, incluidas las de su partido, se rebelan contra este dislate. Y, sobre todo, porque supondría el mero canto del cisne. Artur Mas está presionado por sus bases y sus socios de Gobierno y, por lo tanto, abocado a celebrar el referéndum de marras. Es un simple juego de trileros. Un engaño en toda regla.

Pero mientras, admite llenar la caja de la Generalidad con el dinero de todos los españoles para que lo despilfarre en sus embajadas en medio mundo, para su propaganda secesionista y para que su Gobierno y sus cientos de asesores vivan como pachás. Y, sobre todo, con la pretensión, con el sueño inaudito y tontorrón de evitar la consulta.

Rajoy está obligado a tratar a Cataluña como al resto de las Comunidades Autónomas, evitar que se dispare el déficit y, sobre todo, hacer cumplir la ley. Y hay muchos caminos para ello. El techo del gasto no se lo puede saltar nadie, por pura justicia y, además, porque Merkel, la jefa del cotarro, está al acecho.

Tiene que volver a poner a Artur Mas en su sitio. Y si la Generalidad se empeña en celebrar la consulta, lanzar toda la artillería del Estado de Derecho para impedirlo. Tiene que tener bemoles y dejarse ya de componendas. De lo contrario, quedaría a los pies de los caballos y echaría por tierra todos los esfuerzos que está haciendo para sacar al país de la crisis. Porque la mayor crisis para España se produciría si Cataluña celebra el referéndum sin que Rajoy lo evite. Que puede. Sería su fin como político. Y el mayor ridículo, suyo y de nuestra entera nación.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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