Obama y las escuchas a AP
jueves 16 de mayo de 2013, 07:38h
El asunto de las escuchas a Associated Press (AP) puede hacerle a Obama un daño irreparable. No falta quien ve ya similitudes con el célebre Watergate; similitudes que en realidad no son tales, aunque la gravedad pueda ir pareja. En esta ocasión, han sido las propias autoridades norteamericanas quienes comunicaron a AP que el Departamento de Justicia había obtenido los registros de llamadas entrantes y salientes de una veintena de sus líneas telefónicas. Sobre el papel, todo legal -a diferencia del Watergate, donde la chapuza y la mentira le costaron el cargo a Nixon-, como se encargaba de afirmar el Fiscal General, Eric Holder.
Sin embargo, cabría hacer más de una consideración a la citada legalidad. La ley FISA - Foreign Intelligence and Surveillance Amendments Act- otorga a las agencias de inteligencia la posibilidad de espiar a los ciudadanos del país sin orden judicial. Dicha ley permite igualmente la vigilancia de los datos de los extranjeros almacenados en compañías estadounidenses como Google, Facebook o Microsoft. A su vez, por medio de la Patriot Act pueden obtenerse datos de ciudadanos fuera de los Estados Unidos si hubiese una amenaza de terrorismo.
Por otro lado, la supuesta actuación legal de la administración Obama en base a los preceptos anteriormente citados no casa muy bien con la Primera Enmienda de su Carta Magna, que protege la libertad de expresión sin interferencia alguna del Gobierno. El terreno en el que se mueve Obama es muy resbaladizo, tanto que podría costarle algo más que su credibilidad si no se aclara todo lo antes posible.