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Blesa no estaba solo

sábado 18 de mayo de 2013, 01:00h
El que fuera máximo responsable de Caja Madrid -hoy Bankia-, Miguel Blesa, abandonaba ayer la cárcel tras hacer efectivo el pago de los 2,5 millones que el juez le había impuesto como fianza. Las pérdidas de 500 millones de euros ocasionadas a la entidad por la compra del City Nacional Bank de Miami y un sospechoso crédito concedido al grupo Marsans son los principales argumentos en su contra. Con todo, lo anterior no es sino la punta del iceberg que supone una larga y calamitosa gestión, cuyo resultado es el actual agujero de Bankia. Entre otras cosas.

Miguel Blesa no estaba solo. Presidía el Consejo de Administración de Caja Madrid que aprobó por unanimidad la compra del City National Bank, en el que se sentaban ocho representantes del PP, cuatro del PSOE, uno de Izquierda Unida, cuatro de CCOO y uno de la UGT. Nadie dijo nada, así como tampoco el Banco de España, cuyo fracaso como regulador vuelve a quedar patente una vez más. Cierto es que Blesa, como presidente del Consejo de Administración, era el principal responsable, pero no el único; así como tampoco Caja Madrid es el único ejemplo de mala praxis.

Un análisis somero del panorama financiero español permite ver que son las cajas, y no los bancos, quienes más problemas presentan. Ello es así porque mientras que en éstos últimos su gestión respondía ante la junta de accionistas y sus responsables eran personas cualificadas, las primeras fueron durante demasiado tiempo coto privado de políticos y sindicatos: o, en otras palabras, hacían clientelismo, en lugar de economía. Es de justicia, pues, que uno de los máximos exponentes de todo aquello se siente ahora en el banquillo. Y sería deseable que, tras él, otros tantos sigan su camino.
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