MEJOR FÍSICO JOVEN DE EUROPA, rechazado en programa de retorno
Diego Martínez: “Si se sigue recortando, en diez años el resto de países estará por delante de nosotros”
martes 21 de mayo de 2013, 16:59h
Su nombre ha sido uno de los más repetidos en los medios de comunicación y en las redes sociales en las últimas semanas, y no por haberse convertido a los treinta años en el Mejor Físico Experimental Joven según la Sociedad Europea de Física, sino por haber recibido al mismo tiempo que este prestigioso galardón internacional un portazo por parte de su propio país. El investigador gallego Diego Martínez no tiene suficiente “reconocimiento exterior” ni “capacidad de liderazgo”, según el informe con el que se le negó la beca Ramón y Cajal para el retorno de ‘cerebros’ a España. Aunque asegura que nunca apuesta todo “al mismo cesto” y ya ha puesto en marcha un ambicioso plan B con el que podría conseguir hasta dos millones de euros para coordinar su propio equipo de investigación, Martínez ha reclamado su solicitud de beca “no tanto por la decisión como por lo que estaba escrito en el informe”, que “no tenía sentido”. Además, el físico gallego, que desarrolló su tesis entre Santiago y Ginebra y trabajó entre 2010 y 2012 en el acreditado CERN antes de firmar un contrato de tres años en el Instituto Nacional de Física subatómica de Amsterdam, asegura que recortar en I+D “nunca ha traído nada bueno” y que “en diez años, todos los países estarán por delante” de España.
¿Por qué decide solicitar la beca de Ramón y Cajal para volver a España?
Tengo un contrato de tres años y estaba mirando qué posibilidades tenía para después, qué podía hacer cuando terminara aquí. Desde la Universidad de Santiago me hablaron de estas becas y me dijeron que podría ser interesante que la pidiera, que era un candidato muy bueno para conseguir una. Lo pensé durante unos días. Lo pensé mucho. Por un lado, el sueldo era más bajo pero por otra parte, la idea de volver me empezaba a sonar bien, sobre todo porque, según tengo entendido, después de hacer una de estas becas Ramón y Cajal es relativamente fácil conseguir una posición permanente. Como me decían que tenía muchas posibilidades y la idea de volver me sonaba bien, decidí solicitar la beca.
Desde su propia universidad le animaron por percibir que tenía muchas posibilidades. ¿Le sorprendió cuando le dieron una respuesta negativa?
Me sorprendió un poco, pero una cosa es tener muchas posibilidades y otra cosa es tener la certeza absoluta, sobre todo cuando dan tan pocas becas. Lo que realmente sorprendió a todo el mundo fue el hecho de no estar ni siquiera en lista de espera y el informe de evaluación, que simplemente contiene cosas que son increíbles.
¿Qué tipo de cosas? ¿Qué dice ese informe?
Dice que hay una falta de reconocimiento internacional comparado con gente de la misma edad. Aludir a la falta de reconocimiento internacional cuando por otro lado te están diciendo que eres el mejor de Europa no tiene mucho sentido. Y también se habla de falta de liderazgo. Teniendo en cuenta que he coordinado varios grupos y he liderado varias publicaciones, tampoco veo que tenga por donde cogerlo. Parece hecho a propósito.
¿Qué implicaciones tiene este reconocimiento internacional?
Es un premio bastante prestigioso. Es un reconocimiento bianual que se da a gente nacida más tarde del 78, con lo cual competía con investigadores hasta cuatro años mayores que yo y me lo han dado en solitario. Para esta edad y campo creo que es el premio más prestigioso que hay, aunque tampoco soy un experto en premios. Lo que me parece más interesante es que con un premio así puedo solicitar lo que se llama una ‘Starting Grant’ del European Research Council. Con este galardón creo puedo tener más fácil conseguir una beca de este tipo y estas sí que son difíciles. Esto sí que estaría muy bien porque me darían un presupuesto de unos dos millones de euros para cinco años, una cantidad con la que puedes hacer milagros, y podría formar mi propio equipo de investigación. Es un premio que está muy bien porque seguro que me va a abrir otras puertas.
¿Cree que casos como el suyo sirven para poner de nuevo en primera línea de la actualidad y el debate social los recortes en ciencia y en investigación?
Bueno, creo que en mi campo han dado dos de estas becas Ramón y Cajal cuando otros años daban más. Está claro que están recortando bastante y en mi opinión, obviamente, no creo que recortar en I+D sea una cosa buena. Creo que más o menos todo el mundo tiene claro que se está recortando. Yo llevo varios años fuera y cuando leo el periódico lo que veo de España son noticias de recortes casi a diario.
Invertir en I+D es una inversión más a largo plazo. ¿Cree que se busca sólo el beneficio inmediato a la hora de decidir de dónde se recorta?
Puede ser, pero, en cualquier caso, no creo que sea una buena idea general recortar en I+D ahora. Además, no en todas las ramas la inversión da beneficios en diez años. Hay en campos en los que es mucho más inmediato. De todas formas, cuando pasen esos diez años, el resto de los países ya estará totalmente por delante de nosotros. Nunca he visto un caso en el que recortar en I+D haya traído cosas buenas.
¿Qué más consecuencias negativas traerán estos recortes en investigación para España?
Estamos en una economía globalizada en la que los países o tienen recursos naturales, que no es nuestro caso, o tienen mano de obra barata, que no creo que sea lo que nos interesa, o tienen mano de obra cualificada que genere valor añadido. Yo no veo más opciones. Es lo que pasa con el modelo alemán. Alemania casi no tiene recursos naturales y ha optado por desarrollar su industria y su capacidad de innovación hasta niveles tremendos. Aquí en España, si ya antes no teníamos demasiado nivel, se lo están terminando de cargar.
Lleva más de dos años en el extranjero. ¿Cómo se ve desde la comunidad científica europea la situación de España? ¿Qué le han comentado sus colegas de profesión tras conocer su caso?
La imagen que da España no es demasiado buena. Basta con mirar las cifras. Es un país con un 30% de paro, más de un 60% de desempleo juvenil y con perspectivas de que siga subiendo. La imagen no puede ser positiva, evidentemente. En cuanto a mis compañeros, me han felicitado por el premio y, obviamente, no lo han hecho por quedarme sin beca. La imagen que pueden tener ellos creo que es un tanto mala en cuanto a lo de la beca, pero tampoco quiero decir mucho más.
Trabaja entre Amsterdam y Ginebra donde quizá la crisis no sea tan acusada con España. ¿Cómo se equilibra allí la necesidad de ajustarse el cinturón con la importancia de mantener las inversiones en I+D?
Europa es muy grande, pero en países industriales como Alemania u Holanda la inversión en investigación se respeta mucho más. En Suiza directamente no hay crisis.
Después del impacto mediático que ha tenido su caso, ¿alguien del Ministerio de Economía o de la Secretaría de Estado, le ha contactado?
No, pero tampoco creo que deban. Hay un método oficial de reclamación, que creo que es al que han aludido cuando les ha preguntado la prensa. Esta misma mañana yo he enviado mi reclamación desde el consulado. Reclamo, no tanto por la decisión, porque seguro que los que recibieron la beca eran candidatos buenos, como por lo que estaba escrito el informe. Lo que quiero es que corrijan el informe, no la decisión.
¿Qué planes tiene ahora?
Espero poder recibir una de esas becas de la European Research Council para poder formar mi propio grupo en algún sitio. Ya conocía estas becas y tenía otras encima de la mesa, como las de la Royal Society por ejemplo, pero ahora tendré más opciones después de ganar el premio. Siempre tengo varias opciones pensadas, no tengo todo en un mismo cesto. Esta beca era una opción de varias.
¿Le sigue sonando bien la opción de volver, de pedir de nuevo una beca de retorno?
Sí, aunque no ahora mismo. Para volver a pedir una Ramón y Cajal, que se puede solicitar hasta los 35 años, aún tengo mucho tiempo.