www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Crítica de arte

La belleza encerrada: de Fra Angelico a Fortuny

Elena Viñas
x
elenavinaselimparciales/11/5/11/23
jueves 23 de mayo de 2013, 14:34h
Actualizado el: 15 de diciembre de 2014, 19:00h
La exposición La belleza encerrada del Museo del Prado ha sido organizada con la intención de resumir la colección de la pinacoteca en un recorrido compuesto por 281 obras que condensan cinco siglos de Historia del Arte. El montaje casi teatral elegido para esta muestra rompe con el formato habitual, con lo que logra atraer la atención del visitante al prescindir de cartelas, sustituidas por un libreto que actúa a modo de guía. También resulta novedosa la inclusión de recursos expositivos como aberturas en las paredes a modo de ventanas o cámaras oscuras, lo que permite dialogar con las obras de un modo original y, por tanto, atrayente. Galería de fotos.
El recorrido cronológico propuesto por el Museo del Prado en la exposición La belleza encerrada permite al visitante cerciorarse de la aportación tan significativa que han hecho los artistas españoles a la Historia del Arte, a la que han contribuido otras figuras de igual relevancia como Fra Angelico, Rubens, El Bosco o Durero, cuyas obras también forman parte de esta muestra, que reúne 281 piezas que forman parte de su colección.

El original montaje atrapa desde la primera de las salas que forman el recorrido, compuesto por 17 espacios que merecen la misma atención por la relevancia de las obras expuestas en ellos. Es así porque la pinacoteca ha querido entablar un diálogo con el visitante animándolo a guiarse por sí mismo sin ayuda de cartelas, que han sido sustituidas por un libreto que puede cogerse a la entrada de la muestra, y también porque ha incluido aberturas estratégicas en las paredes de las salas y vitrinas cuidadosamente iluminadas que animan a contemplar las obras desde otro punto de vista.

Aunque sólo el montaje ya hace a esta exposición merecedora de ser visitada, lo que contiene es de una importancia capital, ya que incluye obras tan características de los fondos del Prado como La Anunciación de Fra Angelico, piezas pocas veces mostradas en sus salas y bocetos y dibujos de pequeño formato que sirvieron como trabajos preparatorios.

De la sala 2 a la sala 5 han sido reunidas obras fechadas en los siglos XV, XVI y XVII que dan cuenta del paso del Renacimiento al Barroco. Así pues, el montaje actúa también como un recorrido cronológico por la Historia del Arte que permite apreciar, por ejemplo, la preocupación de los artistas por la creación del espacio y la profundidad escénica – La Anunciación, de Robert Campin, o El tránsito de la Virgen, de Mantegna- o los inicios del paisaje – El paso de la laguna Estigia, de Patinir-.

Ya en las salas dedicadas al Barroco, que son la mayoría de ellas, pueden contemplarse obras como La Virgen con el Niño y San Juan, de Annibale Carracci, artífice del retorno al clasicismo tras el tenebrismo auspiciado por Caravaggio. Igualmente reseñables son los retratos de Francisco Pacheco, de Velázquez, y de un caballero anciano de El Greco, como también el abultado número de piezas firmadas por Rubens, entre las que llama poderosamente la atención por su virtuosismo y profusión de detalles los cinco cuadros de gabinete pertenecientes a la serie de Los Sentidos, para la que contó con ayuda de Brueghel el Viejo, uno de los tantos artistas que formaron parte de su taller.

El paisaje como género en pleno auge es individualizado en la sala 9 del recorrido, en la que cuelgan de sus paredes obras como Vista del jardín de la Villa Medici en Roma con la estatua de Ariadna y Vista del jardín de la Villa Medici en Roma, ambas de Velázquez, o El vado, de Claudio de Lorena.

Entre los pintores franceses que desarrollaron su actividad artística en la primera mitad del siglo XVII figuran la galantería de la pintura de Watteau Capitulaciones de boda y baile campestre- y la pomposidad de la de Jean RancLa familia de Felipe V.

Desde la sala 13 a la 17, los pintores españoles son los grandes protagonistas. Es el caso de Francisco Bayeu, cuñado de Goya, o de Luis Paret, de tintes románticos y cuya obra ha sido considerada como un precedente del pintor zaragozano, a quien la pinacoteca ha dedicado en exclusiva la sala 16. En ella el visitante podrá contemplar un autorretrato y algunos de sus bocetos para tapices como La pradera de San Isidro, La riña en el Mesón del Gallo o La gallina ciega.

Eduardo Rosales, Mariano Fortuny, Raimundo Madrazo y Martín Rico, en cuyas obras se advierte el preludio del Impresionismo, completan un apasionante paseo por cinco siglos de arte cuya visita se antoja indispensable.

Información sobre la exposición:

Lugar: Museo del Prado.

Fechas: del 21 de mayo al 10 de noviembre.

Horario: de lunes a sábado de 10:00 a 20:00 horas / domingos y festivos de 10:00 a 19:00 horas.

Entrada: 14 euros (incluye la colección permanente y las exposiciones temporales)
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios