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La hora de la nación

Octavio Ruiz-Manjón
jueves 01 de mayo de 2008, 21:25h
El enemigo, tal como era visto en los círculos ilustrados europeos de aquellos años, era el despotismo; una palabra con la que se denunciaba toda una manera de entender la organización de la sociedad y la regulación de los mecanismos políticos, al margen de criterios racionales y a partir de la aceptación indiscutida de unos principios a los que tenían que someterse todos los individuos.

Pero los individuos se habían adelantado al primer plano de la escena y, en las últimas décadas del siglo XVIII, se habían atrevido a cuestionar un orden social y político que descansaba sobre la idea de la existencia de grupos privilegiados. En las colonias inglesas de América del norte habían sido capaces de organizar un nuevo sistema basado en el respeto en la voluntad de los individuos y, en Francia, que había sido la gran potencia europea del siglo XVIII, otro grupo de individuos, reunidos en Versalles, se arrogaron la tarea de dar una nueva constitución a la Monarquía francesa, a la que, desde ese mismo momento, adjudicaban un papel secundario.

En España, el término despotismo se había hecho común en los años finales del siglo XVIII y serviría para describir situaciones políticas muy criticadas, como era la del ministerio de Godoy, que había acabado abruptamente en marzo de 1808, tras el motín de Aranjuez. Los sucesos del 2 de mayo en Madrid fueron un acto más -tal vez el más cargado de significado- en aquel proceso de degradación política, alimentado por las ambiciones de unos y la incompetencia de otros, que no estuvieron a la altura de la legitimidad que decían representar.

Al referirse a aquella jornada, Francisco de Goya habló de la “insurrección contra el tirano de Europa”, en referencia a Napoleón Bonaparte, pero también habría que hablar de una nación que se manifestó desesperadamente ante un orden político que sólo merecía rechazo. Después vendría el enfrentamiento militar abierto y la propuesta revolucionaria de la organización de un nuevo orden político y social. Levantamiento, guerra y revolución, como certeramente titulara el conde de Toreno, en 1835, su obra maestra sobre aquellos años.

La oportunidad de poner en pie una verdadera nación de ciudadanos libres.

Lo que no es tarea menuda. Ni aún hoy.

Octavio Ruiz-Manjón

Catedrático de la UCM

OCTAVIO RUIZ-MANJÓN es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid

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