Modelo austriaco: “Hucha común” Vs “Mochila Austriaca”
jueves 30 de mayo de 2013, 20:46h
Cuando las cosas van bien, lo mejor es no cambiarlas, pero cuando la situación no es buena, se exigen cambios. Algo así ocurrió en Austria, en 2003, cuando un acuerdo entre los 3 grandes partidos, propició unas de las reformas laborales más profundas y novedosas del mundo.
Se pretendía, por un lado, minimizar la rigidez del mercado laboral, y por otro, ofrecer un capital a largo plazo a los trabajadores. Actualmente, Austria cuenta con una de las tasas de paro más bajas de Europa, en torno al 4%, y a la que la crisis económica en Europa sólo la ha incrementado en un 0,3% (En España pasó del 8% al 27%).
Cada trabajador cuenta son su propio sistema de indemnización por despido, una especie de cuenta de ahorro. Cada mes la empresa del trabajador va aportando una cantidad a ese fondo (en el caso de Austria el 1,53% del salario bruto del trabajador). Ese dinero que se va acumulando en la “mochila” o “hucha” del trabajador es gestionado por una caja, la cual lo invierte en búsqueda de un rendimiento anual (en Austria un 3,5%), el Estado garantiza el cien por cien del dinero.
Si el trabajador cambia de trabajo, mantiene su fondo, si el trabajador es despedido puede usar ese fondo (incentiva la búsqueda de empleo, ya que el dinero del fondo es limitado y se va gastando…), si el trabajador deja voluntariamente su empleo, no podrá usar el fondo hasta pasados 5 años. Si el trabajador fallece, el fondo pasa a sus herederos. El trabajador cuando se jubile puede utilizar ese fondo como complemente a su pensión pública.
Por el contrario, en España, cada trabajador aporta una cantidad, que va a una “hucha común”, si vas al paro, recibes el correspondiente subsidio por desempleo (desalentador para la búsqueda de empleo en los primeros meses), si falleces, nada, de todo lo aportado a esa “caja única”, recalará en tus herederos. Si nunca has estado en paro, todo lo aportado, no lo aprovecharas más que con tu pensión.
En el caso español, no sólo no hay rentabilidad, sino que el IPC anual, hace perder valor a ese dinero aportado periódicamente. El dinero aportado sirve para pagar a los jubilados y parados actuales, y los trabajadores futuros, serán los que nos paguen la pensión a nosotros.
El modelo austriaco, es mucho más eficiente, individual y “merecido”, ya que cada uno tiene lo que aporta, recompensando al trabajador (trabaja o si no trabaja, lo busca), y penalizando al que no quiere trabajar.
La implantación de este modelo en España, sería complicada, ya que habría que romper la “hucha común”, habría que pagar a los actuales parados y jubilados de alguna manera, y los sindicatos y demás lobbies de presión pondrán todas las trabas que puedan, ya que esta reforma minimizaría muchos problemas, y ellos, se benefician de esos problemas, para defender su existencia, y su financiación pública.
En definitiva, a pesar de las dificultades para su implantación en España, yo creo que merecería la pena, ya que a medio plazo, y unido al “contrato único”, generaría unos más que positivos resultados. Haciendo que España, pase de tener uno de los sistemas laborales más obsoletos de Europa (mercado de trabajo rígido, excesivamente regulado y segmentado) a tener un sistema moderno, eficiente y eficaz (menos regulado e injusto).