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Crítica de cine

El hijo de Caín: vuelve el niño que aterroriza

domingo 02 de junio de 2013, 12:55h
Basada en una novela del escritor y guionista zaragozano Ignacio García Valiño, el director Jesús Monllaó ha elegido para su ópera prima la historia de una familia, en apariencia feliz y convencional, que empieza a ver cómo naufraga su hasta entonces inalterable acomodada existencia. Carlos Albert, el padre, a quien interpreta, con la solidez que ya nadie le cuestiona, José Coronado, y Coral Foich, la madre, interpretada por María Molina, parecen tenerlo todo para ser una de esas parejas envidiables a las que todo sale bien. Se siguen queriendo después de quince años de matrimonio y viven en una casa de ensueño gracias a los éxitos profesionales de Albert, que les colocan, además, en el centro de lo mejor de la alta sociedad catalana. Pero está claro que detrás de toda esa aparente perfección, las cosas van a empezar a ir mal en este thriller de corte clásico. El conflicto llega disfrazado, en todo caso, de “normalidad”: el hijo mayor de los dos que ha tenido la pareja se encuentra en esa difícil edad de la adolescencia y su enfrentamiento con el padre resulta cada vez más evidente. Algo para lo que, en un principio, el propio padre intenta encontrar justificación, apoyándose en la pequeña de cinco años, Diana, con la que se consuela de los sinsabores de la paternidad que le produce Nico, el chaval de ojos oscuros a quien da vida David Solans, un joven actor catalán de 16 años que debuta en el cine con este papel de pocas palabras y mucha mirada esquiva.

A este coctel ya sólo le falta el indispensable personaje del psicólogo infantil, el “psico”, como le bautizará Nico, a quien interpreta el barcelonés Julio Manrique, que entrará en escena cuando los padres, de regreso de una de sus importantes fiestas, encuentren el cadáver del perro metido en la cama en medio de un enorme charco de sangre. ¿Ha matado Nico a la mascota de la familia porque es un psicópata o porque, como cree el psicólogo, tiene necesidad de afecto y esta es su forma de llamar la atención? A través del ajedrez, único interés de Nico – más bien, obsesión -, el psicólogo intentará descubrir si el chico es esencialmente malo o si se enfrenta a su padre de todas las formas posibles porque ha descubierto en él un secreto terrible que no sabe de qué manera denunciar. A partir de ese momento, cada personaje irá tomando sus posturas y la antigua relación sentimental que hubo entre Coral y el psicólogo antes de que ella se casara con Albert empezará también a pesar en una trama, que, sin embargo, avanza, quizás, demasiado pausada y llena de explicaciones, dejando algunas rendijas por las que el espectador puede ver más allá y empezar a hacerse preguntas sobre la veracidad del aparente giro dramático que utiliza el guión para aumentar la intriga. Pero lo malo no es hacérselas o dudar de su probabilidad, en realidad de eso se trata, el problema reside en empezar a hacerlo demasiado pronto, cuando aún nos encontramos a la mitad del largometraje, y, por otra parte, la impecable interpretación de Coronado empuja a que, a pesar de todos los indicios, su personaje resulte el más creíble.
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